El Vaticano trabaja para crear un fondo con el dinero de las armas que acabe con el hambre y la pobreza

La Santa Sede fue el primer Estado en firmar y ratificar el tratado internacional para la prohibición de las armas nucleares que entrará en vigor el próximo 22 de noviembre

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El responsable de la sección de Seguridad en la Comisión Vaticana Covid-19, Alessio Pecorario, organismo creada por el Santo Padre para afrontar las consecuencias sociales y económicas de la pandemia, ha asegurado que se están dando "pasos concretos" en la comunidad internacional para instituir un 'Fondo mundial' que acabe de una vez con la pobreza y el hambre a partir el dinero que los gobiernos destinan al gasto militar.

"No es una idea abstracta", incide en una entrevista con Europa Press el experto, que destaca que los interlocutores internacionales con los que trabaja su oficina en el Vaticano "ven como algo lógico el alto al fuego global que ha pedido el Secretario General de la ONU y que el Papa ha hecho suyo".

En esta línea se ha expresado también la hermana Alessandra Smerilli, otra de las consejeras del Vaticano y miembro activo de esta comisión creada por el Papa, en una conferencia virtual con periodistas en la que ha afirmado que sería mucho más "ingenuo" no hacer nada.

"¿Qué es más ingenuo pensar en esta solución o dejar que sobrevenga la crisis mientras seguimos aumentando los arsenales militares?", se ha preguntado. "Lo absurdo es que no se haga nada más concreto", ha zanjado. Además, ha señalado que la pandemia ha creado un ambiente propicio para este fin: "Antes de la covid-19 era algo impensable proponer que un fondo para asistencia sanitaria con dinero del armamento".

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El apoyo del Papa a la creación del 'Fondo Mundial'

El Papa ha mostrado en varias ocasiones su apoyo a la creación de esta reserva económica con el dinero del gasto militar. En el mensaje que mandó a mediados de octubre con motivo del 75º aniversario de la FAO apuntó: "Una decisión valiente sería constituir con el dinero que se usa en armas y otros gastos militares un 'Fondo mundial' para poder derrotar definitivamente el hambre y ayudar al desarrollo de los países más pobres". Una idea que también propuso claramente en su última encíclica 'Fratelli Tutti'.

Solo en 2019, el gasto mundial en armamento alcanzó su máximo histórico hasta llegar hasta a los 1,917 billones de dólares, de acuerdo con los datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI). Y además, según los datos del Programa Mundial de Alimentos (PAM), bastarían apenas 260.000 millones en un año para erradicar la inseguridad alimentaria.

Pecorario, que en el pasado ha trabajado en la Comisión Europea para la Eficacia de la Justicia (CEPEJ), explica que su objetivo en vista de este horizonte es "reunir a las mejores mentes y a los trabajan para poner la seguridad al servicio del bien común". Y ha añadido a este respecto: "Tenemos que crear sinergias y trabajar en red. De un lado, nuestras oficinas en el Vaticano y del otro, las oficinas de otras religiones, las universidades, las organizaciones internacionales, las ONG, los gobiernos, el sector privado".

El miembro de esta comisión del Vaticano, que cada semana actualiza al Santo Padre de sus avances, ha puesto en evidencia gestos concretos como la 'Freeze campaing', dentro de la Strategic Concept for Removal of Arms and Proliferation (SCRAP) (plan estratégico para la retirada de armas y la no proliferación) de la SOAS University de Londres que define como una campaña de "sensibilización" que insta a los Gobiernos a "congelar las inversiones en armamentos para obtener de esta manera los recursos necesarios para afrontar la pandemia y garantizar la seguridad de los ciudadanos".

Además, también ha estrechado colaboraciones con otras instituciones como la FAO o entidades no gubernamentales como Caritas Internationalis, que trabajan cada día para mejorar las condiciones de la seguridad alimentaria.

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Cada ciudadano puede ofrecer su ayuda

"Estamos tratando de reconstruir las cadenas de producción ofreciéndoles toda la ayuda que la Santa Sede tiene desplegada por el mundo", asegura. Además, reseña la labor de la campaña dirigida a las instituciones financieras 'Don't Bank on the Bomb o Move the Nuclear Weapons Money', (No apueste por las bombas o mueva el dinero de las armas nucleares) que pone las bases concretas para que los privados puedan "sacar sus recursos de la industria del armamento".

También ha hecho hincapié en asuntos que dependen directamente de cada ciudadano como el "tema de la gestión de los propios ahorros". "¿Los he invertido en bancas que a su vez lo destinan a la industria de las armas? ¿O he privilegiado las bancas que invierten en programas de desarrollo?", invita a preguntarse Pecorario. El experto del Vaticano alerta de las "noticias de nuevos conflictos y devastaciones" en todo el mundo. Y explica: "Si el Papa habla de tercera guerra mundial, usando una expresión así de fuerte, es para hacernos abrir los ojos. Miremos más allá de nuestras propias fronteras, la guerra es algo real y nuestra responsabilidad es limitarla".

A su juicio, para el Papa la "violencia no es solo batalla armada o explosión de bombas". "El hambre, la falta de instrucción o de asistencia sanitaria, así como la enemistad entre los Estados y pueblos; todas son formas de violencia, que nacen de la globalización de la indiferencia", incide.

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Tratado de prohibición de armas nucleares

El próximo 22 de enero entrará en vigor el tratado internacional para la prohibición de las armas nucleares, después de que Honduras se convirtiera en el quincuagésimo país en ratificar el texto, que obliga a los firmantes a no desarrollar, probar, producir, fabricar, adquirir, poseer o almacenar armas nucleares u otros dispositivos explosivos de carácter nuclear en ninguna circunstancia. La Santa Sede fue el primer Estado en firmar y ratificar este Tratado. Para Pecorario se trata de un impulso claro en la óptica del proceso para "reforzar las garantías de no la proliferación de armas nucleares".

El Papa creó en junio el fondo 'Jesús, Trabajador Divino' gestionado por Cáritas para los trabajadores con menos tutelas de la diócesis de Roma y lo dotó de una primera donación por valor de un millón de euros. Además un mes antes había instaurado un Fondo de Emergencia para que las áreas misioneras pudieran hacer frente al impacto económico de la pandemia de la covid-19

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