El Papa ha dirigido la tradicional bendición de las figuras del Niño Jesús: "Recemos para que todos los niños del mundo puedan vivir en paz"
La bendición, una tradición del cuarto domingo de adviento, se ha producido tras el rezo y la catequesis del Ángelus, centrado en San José y su ejemplo de misericordia y fe
Papa angelus
Madrid - Publicado el
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Niños cubiertos de polvo y escombros, escuálidos, convertidos en un pellejo con huesos con una brizna de vida que se escapa, niños en brazos de su madre, ejecutada en el desierto, niños que se ven obligados a empuñar a un arma, que caen víctimas de redes de narcotráfico o prostitución. Son escenas que vemos en la orilla del Mediterráneo Oriental, en Palestina, en el desierto africano en Sudán, en la jungla congoleña y en tantos otros sitios salpicados por el conflicto y la pobreza.
La llegada de la Navidad conmemora la llegada de otro niño desvalido, que nació en la humildad de un pesebre, en el seno de una familia carpintera, en un lugar que, ya entonces, era escenario de violencia, de ocupación y de opresión. Hoy, en el Vaticano, en la Plaza de San Pedro, se ha producido la tradicional bendición de las figurillas de ese Niño Jesús por parte del Papa. Desde el ventanal del Palacio Apostólico, el Papa ha querido dedicar un recuerdo, aprovechando el momento, a los niños que sufren en el mundo.
Los peregrinos de la plaza alzaban sus figuritas mientras el Papa las bendecía: "Queridos jóvenes, delante del pesebre, recen a Jesús también por las intenciones del papa. En particular, oremos juntos para que todos los niños del mundo puedan vivir en paz. Les agradezco de corazón", decía el Papa antes de proclamar la bendición. también envió un saludo a los niños y jóvenes de Roma que, durante toda la mañana han podido acercarse a la Plaza de San Pedro donde han podido disfrutar de actividades, juegos y cantos antes de la oración del Ángelus.
En su habitual catequesis del Ángelus, el Papa invitó a los fieles a reflexionar y fijarse en la figura de san José, como ejemplo de hombre justo y misericordioso. Que sepamos reconocernos en ese hombre "frágil y falible, pero al mismo tiempo valiente y fuerte en la fe".
“Piedad y caridad, misericordia y abandono; estas son las virtudes del hombre de Nazaret que la liturgia nos propone hoy, para que nos acompañen en estos últimos días de Adviento, hacia la santa Navidad.” Aseguraba el papa que, además, pidió que no dejemos pasar este tiempo navideño sin practicar esas virtudes: perdonando, animando, ofreciendo esperanza a los cercanos, a los que nos encontramos en el camino.