El "¡Sí!" de Cristo como modelo de libertad: la cuarta meditación de los Ejercicios Espirituales en el Vaticano
El obispo Erik Varden imparte la cuarta meditación de los Ejercicios Espirituales en el Vaticano, centrada en la controvertida noción de la verdadera libertad
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El Papa León XIV y los altos cargos de la Curia Romana han participado en la cuarta meditación de los Ejercicios Espirituales de Cuaresma, que se celebran en el Vaticano. La reflexión ha sido dirigida por el obispo Erik Varden, quien ha centrado su predicación en una pregunta fundamental: ¿Cómo llegar a ser libres?. El prelado noruego ha explorado las complejidades y contradicciones del concepto de libertad en el mundo contemporáneo frente a la visión cristiana.
Una libertad bajo sospecha
Varden ha iniciado su reflexión destacando cómo la noción de libertad se ha vuelto “controvertida en el discurso público”. Ha señalado que, aunque todos aspiramos a ella, su vocabulario “se ha convertido en una eficaz herramienta retórica”. Según el obispo, las simples insinuaciones de que la libertad de un grupo está en peligro pueden desatar “respuestas inmediatas de indignación en internet” e incluso movilizar a la gente en las calles, generando tensiones y amargos conflictos entre sectores con “agendas incompatibles de supuesta liberación”.
La ‘no libertad’ del hombre caído
Frente a este panorama, el predicador ha recurrido a las enseñanzas de san Bernardo para definir la libertad en un contexto de fe. Para el santo, la verdadera libertad no es una cualidad “natural” en el hombre caído. Al contrario, lo que nos parece natural es “hacer las cosas a nuestra manera, satisfacer nuestros deseos y realizar nuestros planes sin interferencias”.
Varden ha citado directamente al santo para ilustrar este punto de engaño: “¿Qué te crees que eres, ignorante presuntuoso? ¡Te has convertido en una bestia para la cual se tienden trampas!”. El obispo ha añadido que la prueba de nuestra falta de libertad es que tropezamos con facilidad, “cayendo en las mismas trampas de siempre, aun sabiendo perfectamente dónde están”. Esto, según la reflexión, demuestra nuestra incapacidad para avanzar “hacia la verdadera meta de nuestra vida”.
El ‘sí’ de Cristo como modelo de libertad
La solución a esta falta de libertad se encuentra, según Varden, en el “‘¡Sí!’ del Hijo a la voluntad del Padre”, que obra una “revolución en nuestra manera de entender lo que significa ser libres”. La libertad cristiana, ha explicado, no consiste en “apoderarse del mundo por la fuerza”, sino en “amar al mundo con un amor crucificado”, un amor tan grande que nos lleva a desear, unidos a Cristo, dar la vida por Él para que sea liberado.
La libertad de una persona no puede anular la de otra"
Finalmente, Varden ha recordado que adherirse a esta idea de libertad implica “consentir al dolor”. Ha citado las palabras de Cristo, “No resistan al mal”, para explicar que no se trata de tolerar la injusticia, sino de comprender que la causa de la justicia “se sirve mejor sufriendo por ella” en ocasiones, negándose a responder a la fuerza con más fuerza. El emblema definitivo de esta libertad, ha concluido, es el Hijo de Dios que ‘se despojó de sí mismo’.
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