La unción de los enfermos no es un tabú, ni atemoriza a los enfermos

La unción de los enfermos no es un tabú, ni atemoriza a los enfermos
Madrid - Publicado el - Actualizado
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En español, íntegra la catequesis del Papa Francisco en la audiencia general del miércoles 26 de febrero de 2014: La unción de los enfermos no es un tabú, ni atemoriza a los enfermos
Hay un ícono bíblico que expresa en toda su profundidad el misterio que se trasluce en la Unción de los enfermos: es la parábola del buen samaritano, en el evangelio de Lucas (10,30-35). Cada vez que celebramos este Sacramento, el Señor Jesús, en la persona del sacerdote, se acerca a la persona que sufre y está gravemente enfermo, o anciano. La parábola dice que el buen samaritano cuida del hombre sufriente derramando sobre sus heridas aceite y vino.
Este mandato está confirmado en modo explícito y preciso en la epístola de Santiago ? hemos escuchado – donde se recomienda: "Quién está enfermo, que llame a los presbíteros de la Iglesia para que ellos oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.
Pero, es la seguridad de la cercanía de Jesús al enfermo, también al anciano, porque todo anciano, toda persona de más de 65 años puede recibir este Sacramento: es Jesús que se acerca. Pero cuando hay un enfermo se piensa: "Llamemos al cura, al sacerdote para que venga. No, no, porque trae mala suerte, entonces no, no lo llamamos" o "después de asustará el enfermo". ¿Por qué?





