¿Por qué Regina enseña español a los migrantes que llegan a Canarias? “Todos tenemos el mismo deseo"

En TRECE conocemos la inciativa Sansofé ("Bienvenido a tu casa") que, en Tenerife, atiende y acompaña a los migrantes que llegan a nuestras costas

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Desde la llamada crisis de los cayucos de 2006, El Hierro no había vuelto a vivir la llegada de tantas personas migrantes como en los últimos meses. La emergencia desborda la capacidad de poder brindar lo necesario a quienes llegan, en ocasiones más de 1.000 personas en un día. Irene Pozo y Ana Medina hablan con el rostro de la Iglesia en la atención a estas personas en Ecclesia al día.

Las comunidades cristianas de la isla, por eso, lo tienen claro: su objetivo es el de la acogida fraterna al migrante y el del acompañamiento para emprender su vida aquí entre nosotros. Son Iglesia en salida, hospital de campaña, que ve en quienes llegan el rostro vivo de Jesucristo. El interés de la diócesis de Tenerife, concretado a través de la delegación diocesana de migraciones, es que las comunidades cristianas de el Hierro se sientan acompañadas en este proceso.

El programa dirigido por Álvaro de Juana se acerca a conocer la experiencia de una de las muchas personas voluntarias que viven este compromiso, Regina Dávila Moreno. Ella es seglar, miembro de CVX (Comunidad de Vida Cristiana) y voluntaria en el proyecto Sansofé, que significa "Bienvenido a tu casa", que, además de ofrecer clases de español, es un punto de encuentro y acompañamiento a estas personas.

Regina es natural de Colombia y su propia vivencia "migrante" le ha llevado también a tomar como suyo este compromiso, y ver en quienes vienen rostros cercanos, experiencias que de algún modo le son familiares, no extranjeros a los que temer. «Lo único diferente es el color de piel. En el fondo todos tenemos el mismo deseo de ser felices, de progresar, de tener un futuro para nuestra familia... El fondo es el mismo», explica.

En el equipo de voluntarios de Sansofé hay personas de distintas circunstancias vitales, edades, procedencia. «Buscamos darles una caricia, un abrazo, hacerles sentir que no están solos, que no están perdidos, que hay quien les acoge, les quiere... A mí me enriquece mucho. Tan importantes son ellos, los migrantes, como los voluntarios, sin los que no podemos hacer nada. Hay jubilados, jóvenes (Hakuna se ha acercado a colaborar), creyentes y no creyentes, gente con ganas de que haya justicia, igualdad...», narra Regina.

Durante la entrevista, la Diócesis de Tenerife da a conocer también la bendición de la Cruz del Atlántico, elaborada con maderas llegadas a las playas de la isla procedentes de barcas y cayucos que no llegaron a tierra. Jesús Alberto González Concepción, delegado de Migraciones de la Diócesis de Tenerife, explica que «pensamos que podía ser un signo muy bueno de esta ruta que está siendo de referencia, para que en la Diócesis se tenga presente y vaya recorriendo distintos puntos como signo de referencia. Cuando la miro, pienso en las más de 6.000 personas que han perdido su vida en la ruta atlántica y en cada una de ellas, en cada una de las personas que se suben en los cayucos buscando una vida mejor. Los párrocos de el Hierro y el sur de Tenerife nos lo facilitaron con las maderas y se bendijo en un encuentro diocesano de Primer Anuncio a manos del Obispo, D. Bernardo. Algo que fue muy significativo», cuenta Jesús Alberto.

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