La meditación del Martes Santo: "Amar es toda una actitud de vida que se concreta en servir"
En su meditación de TRECE el obispo de Albacete, Ángel Román, ha advertido sobre la tentación de la vanidad ante los aplausos, y nos llama a la oración personal y comunitaria ante el Triduo Pascual que se avecina
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El obispo de Albacete, Ángel Román ha invitado a los fieles a 'caldear el corazón' durante estos primeros días de Semana Santa para poder acoger plenamente el misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo, en su meditación de Martes Santo en TRECE. Su reflexión abarca desde la entrada triunfal en Jerusalén hasta la agonía en Getsemaní, proponiendo claves para no quedarse en la superficie de las celebraciones.
Román ha advertido sobre la tentación de la vanidad ante los aplausos, poniendo como ejemplo al "burro sobre el que iba Jesús montado". "El pobre asno se creía que los vítores iban dirigidos a él", ha señalado el obispo, instando a los fieles a "ser burros el Domingo de Ramos" y "pasar toda gloria a nuestro buen Jesús", manteniendo siempre la humildad.
Un camino de preparación y silencio
Los primeros días de la Semana Santa son, según el prelado, "clave para predisponernos a acoger lo que viene". Ha comparado este tiempo con el calentamiento previo al deporte, subrayando la importancia de la oración personal y comunitaria, el recogimiento y el silencio. Estas prácticas, ha explicado el obispo de Albacete, "abrirán los poros de nuestra alma" para empaparse del misterio pascual, permitiendo que "el espíritu se vaya suavizando" y "las defensas se bajen".
La Misa Crismal: unidad y fortaleza en los santos óleos
Uno de los momentos centrales de la semana es la Misa Crismal, una celebración que, en palabras de Ángel Román, "es ya un adelanto de la Pascua". En ella, ha detallado, todo el pueblo de Dios se reúne en torno al obispo, simbolizando el "cuerpo de Cristo que peregrina hacia la casa del Padre". Durante esta misa se bendicen los santos óleos que marcarán la vida de los cristianos.
Román Idígoras ha explicado el significado de cada uno: el óleo de los catecúmenos para fortalecer ante el mal; el óleo de los enfermos, perfumado con bergamota, para sanar "cuerpo y alma"; y el Santo Crisma, consagrado con perfume de rosas. Sobre este último, ha destacado que con él se nos elige en el Bautismo y la Confirmación, y nos recuerda que "por donde pase un bautizado debe dejar ese buen olor a Cristo, olor de esperanza, de vida, de humanidad y de eternidad".
El obispo ha hecho un llamado especial a recuperar el sacramento de la unción de los enfermos, insistiendo en que no debe identificarse únicamente con la "extremaunción" para el momento final de la vida. Ha aclarado que es un "óleo de vivos para dar vida" que acompaña y fortalece durante la enfermedad. "No tengáis miedo en pedirlo ni en ofrecerlo", ha exhortado.
Jueves Santo: Eucaristía, servicio y amor fraterno
Román ha recalcado que en la tarde del Jueves Santo se concentran tres misterios fundamentales: la institución de la Eucaristía, del sacerdocio y el mandamiento del amor fraterno, simbolizado en el lavatorio de los pies. El obispo ha enfatizado que "amar es toda una actitud de vida que se concreta en servir, lavar, desbloquear situaciones, dar la vida para dignificar al otro". En este punto ha planteado a los fieles la pregunta: "¿Entiendo así el amor?".
Para ilustrar la unión inseparable entre la Eucaristía y el amor a los más necesitados, Ángel Román ha recordado unas palabras de Pablo VI a los campesinos de Colombia. El pontífice afirmó que los pobres son "un sacramento, es decir, una imagen sagrada del Señor en el mundo". "Chirrían con estridencia si venimos a misa, pero no servimos, no amamos a nuestros hermanos más pequeños con los que Cristo se identifica", ha sentenciado el obispo.
La meditación ha concluido con la "noche oscura" de Getsemaní, donde Jesús "suda sangre" y muestra su "humanidad más agria". El obispo ha conectado esta escena con las "noches tan negras" de la vida humana, como la ansiedad, la soledad o la injusticia. En esos momentos, la única fortaleza es, como para Jesús, "la confianza y la unión con el padre" a través de la oración. Ha recordado que los creyentes no deben dudar en pedir oración y, a su vez, no "dormirse" cuando un hermano sufre, porque estamos llamados a ser "ángeles de consuelo los unos para los otros".
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