La fiesta ancestral de Castilla-La Mancha donde los diablos caminan junto a los santos: "posiblemente la tradición más antigua de España"

Este fin de semana se celebra La Endiablada, una tradición de cencerros, color y devoción, en la que los diablos acompañan a la Virgen y a San Blas

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Fiestas de 'La Endiablada' en Almonacid del Marquesado

Redacción Religión

Publicado el - Actualizado

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Cada año, cuando llega febrero, Almonacid del Marquesado deja de ser el tranquilo mirador de la Mancha Alta Conquense para convertirse en un escenario donde el ruido, el color y la tradición lo llenan todo. 

Desde mañana, 1 de febrero, hasta el día 3, el pequeño municipio conquense celebra La Endiablada, una de las fiestas más singulares del calendario festivo español, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y Bien de Interés Cultural Inmaterial, y "posiblemente la tradición más antigua de España", como anuncian en su web. 

Durante esos días, alrededor de 130 vecinos, conocidos como diablos, recorren las calles del pueblo vestidos con trajes de colores intensos y estampados florales, y cargan a la espalda grandes cencerros sujetos con correas de cuero. Cada paso, cada salto y cada danza, el estruendo acompaña las procesiones en honor a la Virgen de la Candelaria y a San Blas, patronos de la localidad.

las teorías de su origen

El origen exacto de esta celebración sigue siendo un misterio. Parte de la documentación histórica se perdió en un incendio durante la Guerra Civil, aunque se conserva una referencia de 1633 que ya habla de bailes, comedias y disfraces diabólicos en honor a San Blas. A falta de papeles, la tradición oral ha mantenido vivas dos leyendas. 

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Procesiones en honor a la Virgen de la Candelaria y a San Blas durante la fiesta de La Endiablada en Almonacid del Marquesado

Una, vincula el papel de los diablos a la protección del honor de la Virgen de la Candelaria, y se dice que usan el ruido y el movimiento para desviar miradas indiscretas. La otra, sitúa el origen en el hallazgo milagroso de la imagen de San Blas por unos pastores, que celebraron el acontecimiento haciendo sonar los cencerros de su ganado y limpiando el rostro del santo con aguardiente, un gesto que todavía hoy se repite de forma simbólica.

la indumentaria

La indumentaria es uno de los grandes protagonistas de la fiesta. Cada traje es único y se confecciona a mano durante meses, aunque todos mantienen una estética común. Los diablos llevan gorros florales el día de la Candelaria y, en la tarde del 2 de febrero, los sustituyen por mitras rojas con ribetes amarillos, en recuerdo de San Blas, obispo de Sebaste. Completan el atuendo la porra, un bastón ceremonial, y la careta, de rasgos exagerados y casi terroríficos.

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Fiestas de 'La Endiablada' en Almonacid del Marquesado

La fiesta arranca el 1 de febrero con las vísperas y el tradicional puñao, un convite popular de garbanzos tostados y frutos secos que simboliza hospitalidad y convivencia. El 2 de febrero, día de la Candelaria, tiene lugar el lavatorio del Santo y las delicadas danzas de las danzantas, jóvenes que bailan frente a la Virgen mientras los diablos saltan de espaldas a la procesión, sin perderla de vista.  El momento más emotivo llega el 3 de febrero, día de San Blas, cuando los diablos visitan el cementerio para rendir homenaje a los hermanos fallecidos.

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Fiestas de 'La Endiablada' en Almonacid del Marquesado