Fabrice Hadjadj, filósofo: El 'giro católico' cabe muy bien en estos tiempos extremos. El progresismo causó la crisis medioambiental con la invención del consumismo"
Francés de nacimiento, es uno de los pensadores católicos más influyentes del panorama actual. Tras años en Suiza, ahora reside en España, donde trata de poner en pie 'Incarnatus Est', un proyecto educativo que ha detallado en COPE
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El escritor y filósofo francés Fabrice Hadjadj ha iniciado una nueva etapa vital en España tras años vinculado al mundo intelectual europeo desde Suiza. Autor de numerosos ensayos y uno de los pensadores católicos más influyentes del panorama contemporáneo, Hadjadj ha elegido nuestro país como lugar para impulsar nuevos proyectos culturales y educativos.
En una entrevista en COPE, el pensador reflexiona sobre su llegada a España, el proyecto educativo 'Incarnatus Est' que está poniendo en marcha y el llamado “giro católico” que se observa en la sociedad. Para Hadjadj, el momento actual es paradójico: vivimos en un tiempo de crisis cultural profunda, pero también de búsqueda espiritual.
El perfil que dibuja Hadjadj sobre nuestro país: “Creo que soy hijo del Siglo de Oro. España no tiene una misión, es misión”
La llegada de Hadjadj a España no formaba parte de un plan premeditado. Según explica, ha sido fruto de una llamada inesperada que terminó transformándose en una decisión familiar. “Es algo que no imaginé, ni pude imaginar hace un año y medio. Es una llamada”, reconoce.
Durante años residió en Suiza, donde desarrolló gran parte de su actividad intelectual. Su idea inicial era regresar a Francia con su familia. Sin embargo, el contacto con amigos y una intuición más profunda cambiaron el rumbo. “Con mi mujer habíamos decidido salir de Suiza y regresar a Francia. Era nuestro primer plan, pero hubo esta llamada por amigos y también algo dentro de mí como una huella de mi origen sefardí”, precisa.
Ese vínculo cultural ha influido en su mirada hacia España. Hadjadj encuentra resonancias entre la tradición sefardí y algunas expresiones culturales españolas. “La música de la sinagoga, por los sefardíes especialmente, es muy parecida al canto hondo del flamenco”, comenta.
Desde el punto de vista intelectual, el filósofo se siente particularmente cercano a la tradición literaria española. “Creo que soy un hijo del Siglo de Oro”, afirma, destacando la influencia de autores como Miguel de Cervantes o Lope de Vega. En su opinión, el estilo tragicómico de estos autores refleja una manera única de comprender la vida. “Ese sentido tragicómico para con la vida es algo que siento muy cercano a mi propio estilo”, recalca.
Sin embargo, su admiración por España no excluye una mirada crítica. Hadjadj advierte sobre el riesgo de confundir la religión con el poder político, algo que identifica con el pasado del nacionalcatolicismo. “Hay siempre esta tentación de una confusión entre los dos órdenes. No hay que separarlos, pero sí distinguirlos”, afirma.
Aun así, reconoce que España posee una dimensión histórica singular. “España no tiene una misión, es misión”, sostiene, aludiendo a su historia marcada por la evangelización y la expansión cultural. Para él, esa vocación histórica sigue siendo una clave para comprender la identidad española.
Una formación integral que abarca desde la Teología a la carpintería: el proyecto educativo ‘Incarnatus Est’
Uno de los principales motivos de su traslado a España es la creación de 'Incarnatus Est', un proyecto educativo que aspira a recuperar el espíritu de los antiguos colegios medievales.
Hadjadj reconoce que todavía se trata de una iniciativa en gestación, pero al mismo tiempo subraya que su inspiración es profundamente antigua. “Es como un renacimiento del colegio medieval que estaba pensado como comunión entre los alumnos y los maestros”, ha detallado.
El nombre del proyecto hace referencia al misterio central del cristianismo: la encarnación. Según el filósofo, este aspecto de la fe resulta especialmente relevante en el mundo contemporáneo. “Creo que esta verdad es el artículo de la fe más importante en nuestros tiempos, que son tiempos de desencarnación”, señala.
Para Hadjadj, la expansión de la tecnología digital ha generado una cultura cada vez más desligada de la experiencia material y corporal. Habla incluso de un “enjambre digital” que aleja al ser humano del contacto directo con la realidad. Frente a ello, su proyecto pretende recuperar una formación integral.
El programa académico combina Humanidades, Filosofía, Teología, literatura y ciencias humanas con una fuerte dimensión artística y práctica. Entre las disciplinas previstas se encuentran el teatro y el canto litúrgico, además del trabajo manual.
“El teatro es el arte de la encarnación de la palabra”, explica Hadjadj. “Y el canto litúrgico es el primer acontecimiento carnal de la vida espiritual”.
La escuela también incluirá actividades como carpintería, jardinería o trabajo en el huerto. El objetivo es recuperar la relación entre pensamiento, cuerpo y naturaleza. “Hay que reconquistar nuestras manos”, afirma.
Además, el proyecto busca fomentar la vida comunitaria entre los estudiantes, incluyendo la convivencia entre hombres y mujeres en un contexto de respeto y formación integral. Para Hadjadj, esta dimensión comunitaria es clave para la educación: “El encuentro vivo con el otro es fundamental”.
Fabrice Hadjadj opina sobre el 'giro católico' entre los jóvenes: "cabe muy bien con nuestro tiempo"
En los últimos años algunos observadores han hablado de un “giro católico” en España, especialmente entre jóvenes que se acercan de nuevo a la fe o a formas visibles de religiosidad. Hadjadj observa este fenómeno con interés y matices.
En primer lugar, rechaza la crítica que acusa a este movimiento de ser excesivamente emotivo. A su juicio, esa crítica parte de una visión demasiado racionalista del cristianismo. “No hay que descartar la emoción ni la piedad popular”, afirma.
Para el filósofo, la propia lógica del cristianismo implica asumir el riesgo de la encarnación. “Cristo quiso dar el ministerio de sus misterios a pecadores. Es el método y el riesgo de la encarnación”, explica.
Por eso, sostiene que la Iglesia no puede concebirse como un grupo de élite espiritual. “La Iglesia no es una secta de puros o de puritanos. Es un lugar de comunión”, señala.
Hadjadj interpreta este resurgir religioso en el contexto de una crisis más amplia de la modernidad. Según su diagnóstico, el proyecto progresista ha perdido gran parte de su credibilidad. “Estamos en la caída total de la modernidad”, afirma.
A diferencia de épocas anteriores, hoy ya no existe una promesa de progreso que sustituya a la esperanza religiosa. “Estamos en una postmodernidad sin esperanza”, explica, recordando que incluso el ideal del progreso tecnológico ha generado nuevas crisis, como la medioambiental o el consumismo.
En este escenario, las preguntas fundamentales vuelven a aparecer. Cuestiones como el sentido de la vida, el futuro de la humanidad o la decisión de tener hijos adquieren un carácter profundamente espiritual. “Son cuestiones metafísicas, son cuestiones religiosas”, sostiene.
Por eso, concluye, el aparente “giro católico” no es tanto una moda como una reacción a un tiempo histórico marcado por la incertidumbre. “Este giro cabe muy bien con nuestro tiempo”, resume. “Es el giro de tiempos extremos”.