Cáritas se suma a la Coordinadora de ONGD en la lucha por una Ley de Cooperación "realmente transformadora"
La Coordinadora presenta sus propuestas para que la norma garantice una cooperación que fomente la democracia y la participación ciudadana y se comprometa con el 0,7%

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se ha sumado, como miembro participante en las acciones de incidencia llevadas a cabo por la Coordinadora de ONGD, a las propuestas presentadas por esta plataforma para que la nueva norma “
”. El anteproyecto de Ley, que llega al Consejo de Ministros y de ahí pasará a las Cámaras, supone una oportunidad de conseguir una norma realmente transformadora en materia de cooperación.
Pedro Carceller Icardo, del equipo de Incidencia Política de Cáritas Española, ha señalado que “este texto es el resultado de un amplio proceso de debate en el que, desde Cáritas Española, elogiamos algunos de las medidas contempladas que suponen un avance y una actualización necesaria de la actual Ley de Cooperación que data de 1998. Sin embargo, en el siguiente proceso parlamentario que previsiblemente comenzará en las próximas semanas, alentamos a los distintos grupos políticos a que aseguren un texto legal que acabe dotando a la cooperación española de una visión estratégica con medios y recursos suficientes para promover la justicia global y los derechos humanos”.
Según el comunicado emitido por Cáritas, el anteproyecto sienta las bases para promover la coherencia de políticas para el desarrollo sostenible en la acción exterior del Estado, así como su integración en los mecanismos de implementación de la Agenda 2030. Es necesario que la Oficina de Evaluación de la Cooperación Española cuente con un mandato concreto al respecto y recursos suficientes para dar cuenta de tal tarea.
Objetivo 0,7% de la Renta Nacional Bruta para cooperación
La Ley tiene como uno de sus objetivos alcanzar el histórico 0,7% de la Renta Nacional Bruta para cooperación, y el 10% de esos fondos a acción humanitaria. Después de décadas sin que ese compromiso se haya cumplido, está bien que sea reconocido por ley, aunque sin una hoja de ruta que lo haga realidad puede quedarse en otra mera declaración de intenciones, indican desde Cáritas. Además se ha señalado que también es necesario destinar el 3% de los recursos de Ayuda Oficial para el Desarrollo a la educación para la ciudadanía global.
El rol destacado de las ONG de Desarrollo
En este ámbito, el papel de las ONG de Desarrollo es determinante, tal como reconocía recientemente el CAD (Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE). La Ley reconoce ese rol, pero debe ir más allá y fomentar entornos que lo promuevan; es una oportunidad para definir claramente cuál es el aporte específico de las ONGD y de la sociedad civil. También es necesario que abra la puerta a incentivar las donaciones privadas a la cooperación internacional.
En todo este puzle hay una pieza que es seña de identidad de nuestro país: la cooperación descentralizada. Es importante que sea reconocida y no se pierda la oportunidad de construir un modelo que pase de un enfoque de coordinación a uno de corresponsabilidad, añade en su análisis y del que Cáritas Española se ha hecho eco.
Cuestiones pendientes y oportunidades
Entre sus propuestas la Coordinadora también apunta que existen algunas cuestiones que deben ser abordadas para garantizar una cooperación del S.XXI. La reforma del estatuto de la AECID, la cooperación financiera, el estatuto de las personas cooperantes o la normativa de subvenciones, son algunos asuntos que se pretenden desarrollar en reglamentos específicos. La participación de la sociedad civil debe ser asegurada tanto en el diálogo previo a los respectivos reglamentos, como en los diferentes órganos (AECID, Consejo Superior) e instrumentos (cooperación financiera).





