Ana y Casilda Finat, influencers: “Cuando hablas de Dios te insultan, hay una cultura del relativismo, el todo vale mientras te estás cargando a un niño"
Son mellizas, algunas las llaman 'Pili y Mili'. Siempre estuvieron muy unidas pese a alguna peleílla. Lo han compartido todo, también su amor por Dios: “Dios es el timón de mi vida, me marca el camino”
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Son mellizas, algunas las llaman 'Pili y Mili'. Siempre estuvieron muy unidas pese a que durante la infancia “nos pegábamos”. Pero “hemos compartido todo”. Son las hermanas Ana y Casilda Finat.
Casilda es diseñadora de joyas e influencer. Ana por su parte se dio a conocer también en las redes sociales. Durante un momento de la vida de ambas, decidieron virar su contenido digital hacia Dios.
Pese a que se criaron en una familia católica, lo cierto es que Casilda estuvo años alejado de Dios: “Si pones una barrera, Él está esperando pacientemente, pero durante una época dije que no, que yo me ocupaba de mis cosas, de mi trabajo y a Dios lo tenía en algún lugar, en un Cielo muy lejano”, confiesa en 'Ecclesia es domingo'.
Ana Finat: "Dios es todo, es el timón de mi vida, me marca el camino"
Como hemos comentado, Ana y Casilda siempre lo han compartido todo, por lo que no es de extrañar que el acercamiento a Dios fuese casi a la par. Todo comenzó cuando Ana experimentó un proceso de conversión que contagió a su hermana: “Me encantaba las cosas que me decía, me hacía entenderlas. Dios se vale de los vínculos entre familia o amigos para llegar al corazón de sus hijos. Ella me hacía tener ganas de saber más. Yo la veía más feliz, superalegre, su matrimonio con más paz, con sus hijos más tranquila, había encontrado un sentido a su vida”, ha explicado Casilda.
Y es que para Ana, hoy por hoy “Dios es todo, es el timón de mi vida, me marca el camino”. También lo es para Casilda, que ha compartido en TRECE cómo el Señor iba apareciendo en su vida poco a poco, sin ella buscarlo.
“Era una época en la que viajaba mucho y había gente que me hablaba de Dios, y yo le dije a Dios que dejara de perseguirme. Me sentí querida, sentía que Dios te quiere seas como seas. En la vida no hay amor más incondicional que el de Dios, los demás están viciados”, asegura.
El rezo del rosario en directo que cambió la vida de casilda: "Fue un regalo de la virgen"
Pero el punto de inflexión en Casilda tuvo lugar durante el rezo en directo del Rosario a través de Instagram a la que le invitaron a unirse: “Me lo pensé porque iba a aburrir a mis seguidores veinte minutos rezando, pero no podía decir que no porque pensaba que me caía un rayo en plan Dios castigador”, ha comentado.
Pero una semana después del rezo del Rosario, Casilda Finat subió a su habitación para conocer las ventas de su joyería: “Hice una promoción de regalar los rosarios por el día de mi cumpleaños. Había vendido en la tienda poquísimo, pero vi la tienda online, que es donde vendía los rosarios, y gané 43.000 euros. Fue un regalo de la Virgen”, afirma convencida.
Una vez habían emprendido el camino a Dios, decidieron comunicar a su agencia de comunicación que dedicarían sus redes a Dios y no a la promoción de las joyas de Casilda. Un paso que en un primer momento dio Ana.
“Fue cuando hice el Seminario Vida en el Espíritu y le dije a mi hermana que me retiraba del mundo influencer y no vendería sus joyas. Me quiso asesinar”, recuerda esbozando una sonrisa. “Es una consecuencia de meter a Dios en tus redes sociales, que dejas de ser popular para muchas personas y las marcas”.
Y es que como resalta Casilda, cuando “te dedicas a hablar de Dios, hay gente que se aburre. La Casilda de antes no seguiría a la de ahora hablando solo de Religión”, ha reconocido.
"La gran persecución del demonio hoy en día es contra la familia y contra la vida"
Pero sin duda, lo que más comentarios negativos suscitan en las redes de las hermanas Finat es su defensa de la vida, del matrimonio o de la familia. “La gran persecución del demonio hoy en día es contra la familia y contra la vida. Hay una gran persecución contra la vida, contra los no nacidos, los bebés en el seno de la madre, contra la familia... Si destruyes la familia y la vida acabas con el respeto a la vida, y te conviertes en una sociedad sin valores”, opina Ana.
Las Finat
Una posición que secunda su hermana: “Te dejan de seguir, te dicen que das asco, todo insultos... La gente está muy engañada. Hay una cultura del relativismo, el todo vale mientras no hagas daño a nadie mientras te estás cargando a un niño. Muchas madres que abortan están coaccionadas por sus maridos, sus padres... son víctimas”, ha advertido.
Este individualismo que se impone en las sociedades modernas, explicaría a juicio de Ana los más de cien mil abortos practicados el pasado año: “Es el pensar solo en mi, en mi éxito, en mi mismo. Si me quedo embarazada y no me viene bien me lo quito de en medio. A los niños se les educa en pensar en sí mismo, en conseguir tus objetivos y da igual los que te rodeen. No hay valores”, ha insistido.
A juicio de Casilda, la mayoría de madres que abortan “se arrepienten y tienen heridas imborrables, porque tener hijos es un regalo y acabar con su vida es imposible que no te deje heridas. Ninguna madre que tiene sus hijos se ha arrepentido”, ha recalcado.
La labor de las hermanas finat con la asociación anawim con personas sin recursos
Ana y Casilda están muy vinculadas a la asociación Anawim en Toledo, que ayudan a personas en situación de calle o adictos a salir adelante, siempre poniendo a Dios en el centro.
“Estos chicos y chicas viven por separado en dos casas, y la ciudad refugio es una iglesia donde se reúnen, comen juntos y hacen actividades”, ha detallado Casilda.
Ana ha precisado que una vez al trimestre se organizan unos seminarios de Vida en el Espíritu, donde los interesados en participar subvencionan a su vez a quienes por falta de recursos de la asociación Anawin no pueden sufragar el cursillo.
“Conviven todo el fin de semana, comparten su vida, sus experiencias y es muy bonito para que se enriquecieran de sus vidas, que la gente que pagaba el seminario compartiera la vida con gente que salía de la calle, que viesen que había gente que no tenían nada pero vivían enamorados del Señor. Gente sin nada entregada a Dios”, ha puntualizado Ana.