El papel de los padres cuando sus hijos compiten: "No hay que preguntarle '¿cuántos puntos has metido?', sino '¿te lo has pasado bien?"

El director técnico de la Federación de Baloncesto de Madrid ha explicado en 'Ecclesia al día' de TRECE que se están imponiendo sanciones y celebrándose partidos a puerta cerrada para atajar la agresividad de los padres

Álvaro Fedriani

Madrid - Publicado el

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Las gradas de las competiciones deportivas infantiles muestran cada vez más discusiones y agresividad, muchas veces protagonizadas por los propios padres. Este ambiente, que parece haberse intensificado tras la pandemia, afecta indirectamente a los niños y ha llevado a las instituciones deportivas a tomar medidas para protegerlos y mantener el carácter educativo.

Medidas drásticas contra la violencia

Ante esta escalada de tensión, la Federación de Baloncesto de Madrid (FBM) ha puesto en marcha un plan de choque. Borja Castejón, director técnico de la federación, explica que se ha creado una "comisión de conducta" dedicada a estudiar y aplicar sanciones deportivas a los clubs y los padres que no mantengan un comportamiento adecuado. "Todo lo que se ve en las gradas, repercute en el juego de los niños", asegura Castejón, subrayando la conexión directa entre la actitud de los padres y el bienestar de los jugadores en la pista.

Una de las iniciativas más visibles es la campaña de concienciación "El respeto no entiende de colores". Este lema, surgido de un concurso infantil, busca promover un ambiente positivo en los pabellones. "Queríamos concienciar a los padres de que lo que tienen que hacer es disfrutar y que sus hijos disfruten del baloncesto", señala el directivo de la FBM.

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Niños practicando deporte en un pabellón polideportivo

En los casos más graves y reincidentes, la federación ha recurrido a la celebración de partidos a puerta cerrada. La decisión, aunque drástica, busca proteger a los menores del ambiente tóxico generado por los adultos: "Si no conseguimos que los padres cuiden su comportamiento, vamos a lo más importante, que son los niños: que jueguen y que se olviden de los padres", sentencia.

La frustración de los padres como origen del problema

Muchos expertos apuntan a que detrás de estos comportamientos se esconde la frustración de los progenitores. Según Castejón, es frecuente que los padres proyecten en sus hijos los éxitos que ellos no alcanzaron en su día. Esta presión se manifiesta en nerviosismo, protestas constantes y una exigencia desmedida hacia el niño. Algunos analistas sugieren incluso que ciertos padres ven en el éxito deportivo de su hijo una "salida económica" para la familia.

El impacto de esta actitud es profundo. Los niños, en pleno partido, buscan la aprobación de sus padres en la grada. Una mala cara, un gesto de lamento ante un fallo o un grito al árbitro es interpretado por el menor como una decepción. En lugar de una escuela de valores, el deporte se convierte en un entorno de "contravalores" donde el niño aprende a protestar, a no estar cómodo en la pista y a sentir una presión que le impide disfrutar del juego.

EFE


Manual para padres: animar, no entrenar

Los roles en el deporte están muy bien definidos. El papel de los padres en la grada es el de animar, mientras que la labor técnica corresponde al entrenador, que es el profesional. Confundir estas funciones puede ser perjudicial para el niño. Por ello, desde los clubs y federaciones se insiste en respetar la figura del técnico.

El consejo de los expertos es unánime: el foco debe estar en el disfrute y el esfuerzo, no en el resultado. La primera pregunta tras un partido no debería ser "¿cuántos puntos has metido?", sino "¿te lo has pasado bien?". Borja Castejón va un paso más allá y recomienda a los padres de las selecciones de la FBM no hablar de baloncesto al salir del partido o del entrenamiento: "Pregúntale qué tal estás, pero cosas sacándoles un poco del contexto del baloncesto", aconseja. Se trata de liberar al niño de la presión del resultado y del análisis constante de su rendimiento.

Esta aproximación busca reforzar la autoconfianza del menor. Incluso ante los errores, el mensaje debe ser constructivo. "Hay que siempre plasmar en positivo todas las cosas que le digas”, insiste Castejón. Un fallo no es un fracaso, sino una oportunidad de aprendizaje. Como resume el director técnico, la clave está en cambiar la perspectiva: "No es que has fallado, sino que has tirado un montón de veces. Si no tiras, no metes". Al final, el objetivo es que los niños asocien el deporte a la diversión, el crecimiento personal y los hábitos saludables.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.