Un nuevo diácono para el Monasterio de Huerta en Soria

Un nuevo diácono para el Monasterio de Huerta en Soria
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El Monasterio cisterciense de Santa María de Huerta (Soria) acogió en la mañana del sábado 24 de febrero la Ordenación diaconal del Hno. Francisco Rivera.
a Santa Misa fue presidida por el Obispo de Osma-Soria,
, junto al que concelebraron el abad y la comunidad del cenobio así como otros sacerdotes diocesanos o amigos del nuevo diácono.
Después de las lecturas de la Palabra de Dios, el prior del Monasterio llamó al Hno. Francisco Rivera y solicitó al Obispo la Ordenación, expresando la idoneidad del candidato. A continuación, Mons. Martínez Varea dirigió la homilía en la que invitó al nuevo diácono a no tener miedo: "no seamos cobardes ni timoratos; Dios está con nosotros, nos acompaña y nos dará siempre su paz. Vivamos siempre nuestra vocación de testigos, mensajeros del Señor, con gran valentía y humildad, con confianza y perseverancia". Así mismo recordó como "el auténtico diácono-servidor no quiere que se le tenga en cuenta, no trata de ejercer dominio sobre los demás, no impone, sino que sugiere, propone y respeta, sabiendo que su vida, su tiempo, su dinero y su persona no le pertenecen, son ya patrimonio de la comunidad, del pueblo al que ha sido enviado a servir"; y concluyó: "no busques los primeros puestos, no busques escalar honores y glorias mundanas".
Tras unos momentos de silencio, el Hno. Francisco se colocó ante el Obispo y emitió sus promesas como elegido al ministerio diaconal; se entonaron las letanías y el monje se postró en el suelo. Terminada la invocación a los santos, el Obispo impuso sus manos sobre la cabeza del Hno. Francisco; luego, Mons. Martínez Varea pronunció la oración de Ordenación diaconal. Terminada la oración, el neodiácono fue revestido por el abad con la estola al estilo diaconal y la dalmática. El rito de la Ordenación concluía, a continuación, con la entrega de los Evangelios y el abrazo de paz del prelado oxomense-soriano.
Antes de que el Obispo impartiese la bendición, tomó la palabra el ordenado para dirigirse a los presentes recordando "las bendiciones de Dios en los doce años que llevo en Huerta" y para agradecer a todos, "especialmente a mi familia y a mi familia espiritual, la Iglesia y mi comunidad, todo lo que me dan cada día".





