EN 'EL ESPEJO'

La mujer que fue al Museo del Prado buscando el cuadro de la Virgen que le cambió la vida

La mujer japonesa vio el cuadro en Japón en 2006 y fue a Madrid a buscar el original. El director del museo se enteró y la ayudó a poder ver la pintura

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José Luis Restán
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Director Editorial COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 14:09

Hace un par de días una mujer japonesa se acercó al Museo del Prado y se dirigió a las salas de Murillo buscando un cuadro en concreto. Se trataba de una "Inmaculada Concepción", pero no cualquiera de la veintena que pintó el genial sevillano, todas ellas representando a la Virgen vestida de blanco y azul, con las manos juntas o cruzadas sobre el pecho, pisando la luna y mirando al cielo.

Ella buscaba, precisamente, "La Inmaculada del Escorial", un gran óleo pintado por Murillo hacia 1660-1665, una de las versiones más emotivas que pintó en su carrera. La mujer preguntó a los vigilantes de sala y le comentaron que no se hallaba expuesta por encontrarse en el taller de marcos pasando una puesta a punto.

Para sorpresa de los vigilantes, nuestra protagonista se puso a llorar desconsoladamente, así que decidieron llamar a Minako Wada, restauradora de papel de la pinacoteca, que es japonesa. Cuando acudió a la sala su compatriota le explicó que en 2006, en Osaka, había visitado una exposición de obras de El Prado, y tras dos horas de cola pudo contemplar la "Inmaculada del Escorial", que le sacudió por dentro.

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Por entonces, se hallaba destrozada, porque la vida le había golpeado muy duro y ya no tenía ganas de continuar, pero pensó que si en este mundo hay cosas tan hermosas como ese cuadro, merecía la pena seguir viviendo. Aquella "Inmaculada" de Murillo le produjo tal emoción que le dio fuerzas para no tirar la toalla. Ahora ha viajado a Madrid y quería volver a ver aquel cuadro que le cambió la vida, de ahí sus lágrimas.

Afortunadamente, el Director del museo, Miguel Falomir, pasaba por las salas y fue informado de lo que acababa de suceder. Inmediatamente ordenó que se permitiera a esta mujer el acceso al taller de marcos para que volviera a ver aquella pintura de la Inmaculada que había dado tal giro a su vida. Uno recuerda las palabras de Dostoievski: “la belleza salvará al mundo”. Pero no cualquier belleza, la que nos introduce, como este cuadro, en el Misterio que ha hecho el mundo y que lo ha redimido. La historia la ha contado Natividad Pulido en ABC.

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