Tres libros que han marcado mi vida

Tres libros que han marcado mi vida

Agencia SIC

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Mons. Francisco Cerro Santa Teresita del Niño Jesús dice que toda su vida estuvo marcada por lo que aprendió en el Libro de la Naturaleza. Son muchos los monasterios de contemplativas donde es necesaria la huerta, el bosque, la naturaleza contemplada, donde una y otra vez se percibe al Creador y con San Juan de la Cruz decimos: "todo lo dejó vestido de su hermosura". Tenemos que descubrir que la naturaleza, lo creado tal como lo explica el Papa Francisco en su encíclica "Laudato si", es como una gran cesta de Navidad, donde no faltase nada y viniera dirigida a nosotros con una tarjeta del Amor de Dios, donde parece poner: "De parte de tu Padre Dios, para que te creas lo que te quiero". La primera declaración de Amor es lo creado para que descubramos un Amor que nos envuelve.

n el libro de la Naturaleza podemos vislumbrar un poco de la belleza de Dios, donde el hombre y la mujer son las filigranas de lo que nos regala el Amor de Dios. La creación del hombre y de la mujer son la cumbre de lo creado por amor y "más admirablemente amor redentor".

El segundo libro que ha marcado mi vida es el libro de la Palabra de Dios. Repito una y otra vez; "Lámpara es tu Palabra para mis pasos, Luz en mi sendero" (Salmo 118). Descubro que la vida brota del libro de la vida que es la Sagrada Escritura y repito en mi oración: "Cuando encontraba palabras tuyas las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, ¡Señor, Dios de los ejércitos!" (Jr. 15,16).

Mi vida, como la de los de Emaús (cfr Lc. 24), quiero vivirla a la luz de su Palabra. Es la Palabra la que guía y alienta mi corazón. La Palabra de Dios ha sido y es la fuente de mi vida espiritual que se reduce a contemplar el costado abierto de Cristo y me lanza a vivir la caridad. En la medida en que nuestra vida es entregada, sólo se sostiene con la pasión por Cristo. No se puede vivir sin la Palabra de Dios, que es Él vivo y nos lanza a servir a los hermanos.

El tercer libro es el de la Vida Vivida desde el Amor de Cristo, es una vida llena de Amor del Señor. Aquí podemos decir que el tercer libro que ha marcado mi vida ha sido una vida desde "los pies en el suelo" y el corazón que ha descubierto que "el Señor vive" en lo cotidiano. No nos tenemos que salir de lo que somos o estamos para ser santos, para realizar nuestra vida. Es verdad que debemos salir de nuestro egoísmo y pecados, pero la santidad no se puede lograr sin el aquí y el ahora de nuestra vida.

En el libro de la vida, desde mi pobre experiencia y la de tantos hombres y mujeres buenos que me he encontrado en la vida, me han enseñado de una y otra manera cómo "sabe" Dios. Aprender a saborear en la vida al Dios Vivo es "descalzarse" ante cada ser humano necesitado de ternura.

Estos son los tres grandes libros de mi vida. Desde que comencé mi vida cristiana, empecé a ser consciente de la declaración de Amor de Dios a través de todo, lo creado. La Palabra de Dios me lanzó a la santidad y en la vida he saboreado el gozo de ser hermano.

La Palabra de Dios ha sido la fuente de mi vida y de mi alegría. En el libro de la vida, donde hay tantos rostros, tantos lugares, tantos paisajes, tantas raíces, tantos acontecimientos que han marcado mi vida, puedo decir una y otra vez que he encontrado el Amor de Dios en mi vida, que la ha iluminado constantemente la Palabra de Dios y que he tenido siempre el paisaje de todo lo creado.

El telón de fondo de todo es el latido del Corazón de Cristo en lo creado, en su Palabra Viva, en la vida personal y en los acontecimientos, donde, aunque a veces no es fácil descubrirlo, Él me dice siempre: "No temas, soy yo".

+Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

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