Rezad por el Papa

Rezad por el Papa
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Mons. Alfonso Milián El próximo sábado será la fiesta de los apóstoles Pedro y Pablo, considerados como columnas de la Iglesia. Pedro confesó su fe en Jesús como el Cristo e Hijo de Dios, después de aquella pregunta que Jesús hizo a los Doce en Cesarea de Filipo: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?". Más tarde, a orillas del lago de Galilea, Jesús ya resucitado le preguntó por tres veces: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". En ambos casos Jesús le encomendó la tarea sostener y apacentar su Iglesia.
A Pablo, siendo todavía Saulo y perseguidor de los cristianos, Cristo resucitado le salió al paso en el camino de Damasco y le dijo: "Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?… Soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer". Desde aquel día Saulo se convirtió en un vaso elegido para llevar la fe a los gentiles.
Ambos anunciaron a Jesús en Roma, la capital del Imperio, y allí dieron gloria a Dios con su martirio en tiempos del emperador Nerón. Según fuentes bien documentadas, Pedro fue sepultado en la colina vaticana, donde pronto se organizó un cementerio en torno a su tumba, y Pablo en la vía Ostiense, donde hoy existe la hermosa basílica de San Pablo extramuros.
En la festividad de estos dos grandes apóstoles, os invito a rezar por el Papa y a dar gracias a Dios por la persona de este papa Francisco, que ahora empuña el timón de la barca de Pedro. No cabe duda de que, con su sencillez y lenguaje directo, está alentando el viento fresco del Evangelio en la vida de la Iglesia. Valga como botón de muestra la respuesta que dio a una de las preguntas de los representantes de los
movimientos de apostolado seglar reunidos en Roma en la fiesta de Pentecostés. Le dijeron: "¿Qué es lo que juzga más importante para comunicar hoy la fe de manera eficaz?". A lo que respondió:
"Diré tan sólo tres palabras: La primera: Jesús. Si funcionamos con una buena organización, pero sin Jesús, no iremos adelante, la cosa no funcionará. Permitidme un pequeño reproche, así entre nosotros: Todos habéis gritado en la plaza: ?Francisco, Papa Francisco?. Pero Jesús ¿donde estaba? Yo habría querido que gritarais: ?Jesús, Jesús es el Señor?. De ahora en adelante, nada de Francisco, sino Jesús.
La segunda es: oración. Mirar el rostro de Dios, pero sobre todo sentirnos mirados. ¡Siento tanto consuelo cuando pienso que él me mira! Nosotros pensamos que tenemos que rezar, hablar, hablar, hablar? ¡No! ¡Deja que el Señor te mire! Cuando él nos mira nos da fuerza y nos ayuda a testimoniarlo. Sintamos que somos verdaderos evangelizadores si nos dejamos guiar por él. Lo importante es Jesús y dejarse guiar por
él. Después podemos hacer estrategias, pero esto es secundario.
Y por último el testimonio. La comunicación de la fe solo puede hacerse por el testimonio. No con nuestras propias ideas, sino con el Evangelio vivido en la propia existencia. La Iglesia la llevan adelante los santos, que son precisamente los que dan este testimonio. El mundo de hoy está más necesitado de testigos que de maestros. No hablar mucho, sino hablar con toda la vida. Vivir el cristianismo, no como un hecho
social, sino como un encuentro con Jesús que me lleva a los demás".
Con mi afecto y bendición.
+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón





