Princesa de Barcelona, protege tu ciudad

Princesa de Barcelona, protege tu ciudad
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Mons. Joan E. Vives En este domingo celebramos la fiesta de la Ntra. Señora de la Merced, patrona de Barcelona y abogada de los que están privados de libertad. Su devoción se extiende a muchos lugares de Cataluña y a todo el mundo, y todos podemos esperar su protección. Es una advocación muy expresiva: Dios tiene merced de nosotros, tiene misericordia, a través de la Madre de su Hijo, la Inmaculada Virgen María. Dios se deja vencer por el amor de María, nuestra Madre, y Madre de toda la humanidad. Y celebramos que bajó a Barcelona (s. XIII), y tocó el corazón del laico S. Pedro Nolasco y del canónigo y fraile S. Ramón de Penyafort así como del rey Jaime I. María les mostró la necesidad de que los cautivos fueran liberados y ellos, con caridad activa y creativa, se pusieron en acción: irían a rescatar a los cristianos cautivos de los sarracenos que veían peligrar su fe, buscarían limosnas para pagar rescates, y si convenía, ellos mismos se ofrecerían como rehenes, para que regresasen los prisioneros y fueran liberados los cautivos. Ponían en práctica así lo que dice el Evangelio: "Estuve en la cárcel y vinisteis a verme" (Mt 25,36). Este espíritu mercedario es hoy un elemento de la espiritualidad mariana auténtica.
espués de que en tantos lugares del mundo la guerra, el terrorismo y la violencia se apoderen de muchos pueblos hermanos, este pasado agosto también ha clavado su garra de muerte, de miedo y de barbarie muy cerca de nosotros, en Barcelona y Cambrils, y nos sentimos golpeados y necesidades de fuerza divina para aprender de nuevo a no tener miedo y a construir una sociedad europea de paz, justicia, acogida y perdón. La Virgen de la Merced nos ayudará a tener un corazón pacífico y pacificador, respetuoso con quienes piensan o rezan de forma diferente y a unir los brazos para defender los valores democráticos y para mantenernos firmes en el respeto y defensa de toda vida y en la promoción de los derechos humanos.Dejémonos atraer por María hacia la merced y la misericordia. Pidámosle que nos ayude a saber perdonar, a ser redentores y reconciliadores. Ella nos hace hermanos con todos los emigrantes y los refugiados que han venido o vendrán a vivir, trabajar y salir adelante, como unos más, en nuestro país. Recordemos que el Evangelio también nos dice
(
25,35). También los forasteros y los diferentes son hijos e hijas de Dios. Podemos estrechar los lazos de la fraternidad y del amor entre todos. María, que hermanó a los Apóstoles después de Pentecostés y que es Madre de la Iglesia, nos ayudará a forjar puentes de comprensión, de cooperación y de futuro, con el anhelo puesto más allá, porque queremos que toda la humanidad viva unida y hermanada.Gozosa fiesta de la Virgen de la Merced, Madre de los cautivos y de los que carecen de libertad, portadora de paz y de concordia. Le encomendamos el futuro del Principado para que lo proteja con su intercesión poderosa. Bellamente lo cantan los
con letra de Mn. Cinto Verdaguer y música de Lluís Millet:
+ Joan E. Vives
Arzobispo de Urgell





