LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS

Agencia SIC

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Mons. Salvador Giménez Me refiero a los cristianos perseguidos en la actualidad.

Anónimos creyentes que son vilipendiados, atacados y expulsados de sus casas, muertos por su fe en Cristo. Tenemos otros que han vivido a lo largo de la historia y que actúan como modelos e intercesores nuestros. Conocemos sus nombres y a ellos acudimos en las oraciones.

Motiva mi breve y semanal comentario la entrada en mi correo electrónico de mensajes o fotos de amigos y conocidos apelando al recuerdo de tantas víctimas y a la responsabilidad de los cristianos instalados en una sociedad libre, apacible y segura. Hay algunos mensajes que, con explicable vehemencia, se lamentan del olvido o de la indiferencia del mudo occidental ante tamaña y continuada persecución.

Urgen a que los cristianos expresen con claridad su rechazo ante tanta comprensión y justificación de la muerte.

Exigen sobre todo una constante oración para que Dios ablande el corazón de los perseguidores y verdugos y fortalezca a las víctimas con su consuelo para gozar de libertad y seguridad o de la gloria eterna para quienes han sido sacrificados por no renunciar su fe. Ninguno de los mensajes recibidos apela al odio o a la venganza.

Estoy seguro que los cristianos, que llevan en su esencia el perdón, intentan explicarse las causas de la actual situación y recurren, para ofrecerlo al mundo entero, a la persona, al mensaje y a la obra del Señor Jesús. No hay otra explicación. Él fue perseguido hasta la muerte. Y nos advirtió a sus seguidores que pasaríamos por el mismo trance. Es duro, exigente e injusto para los ojos humanos. Contamos siempre con su gracia y nos sentimos acompañados y fortalecidos. Son demasiados meses oyendo o leyendo noticias de atentados y muertes. Es demasiado evidente la injusticia que se comete contra las comunidades cristianas en algunos países que, como una enorme contradicción, soportan las consecuencias de los actos de algunos bienpensantes del mundo occidental que, a su vez, se han mofado de las creencias ajenas. Parece difícil compaginar la libertad de expresión con el respeto a la fe de los creyentes incluso cuando se utiliza el humor o la viñeta en lugar de fundamentadas explicaciones sobre la existencia de Dios y la aceptación del hombre.

Se ha visibilizado en los últimos meses el rechazo a la barbarie y al crimen por parte de inmensas multitudes en todas las ciudades del mundo. Con seguridad eso mismo ha creado una conciencia mayor de la importancia del respeto a la dignidad humana en todos los aspectos de la vida y una disminución de los fundamentalismos religiosos y los radicalismos laicistas. Quiera el Señor que sea así.

A los cristianos se nos pide mucho más que la manifestación del rechazo. Se nos pide la oración por las víctimas y por los verdugos sin poner al mismo nivel las actuaciones de unos y otros. Se nos pide mirar constantemente la cruz de Cristo y ofrecer el perdón. Se nos pide ser constructores

de paz, justicia y libertad con nuestra actitud serena, confiada y aprendida de las palabras y los hechos del Señor.

Mi responsabilidad pastoral me urge a solicitar de todos vosotros hacer presentes en vuestras celebraciones las vidas de los cristianos perseguidos. Que no los olvidemos nunca. Que formen parte de nuestra oración personal diaria. Que colaboremos con las organizaciones de ayuda a personas y comunidades cristianas perseguidas.

+ Salvador Giménez

Obispo de Menorca

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Con Álvaro Sáez

Domingos a las 13:00h

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