Es la hora de dar gracias

Es la hora de dar gracias
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Mons. Javier Salinas Cuando leáis estas letras ya habré tomado posesión de la Diócesis de Mallorca. Durante quince años me he dirigido a vosotros domingo tras domingo a través de esta hoja dominical. He seguido una tradición iniciada por mis antecesores, que considero valiosa para comunicarme con tantos diocesanos que leen, o escuchan a través de la radio, a su Obispo. Hoy me dirijo a vosotros para daros las gracias. Sé, por vuestros propios comentarios, que mis palabras han tenido resonancia en la vida de muchos de vosotros, y esto es la mejor de las recompensas.
Es la hora de dar gracias a Dios por todos los que formáis parte de esta querida Diócesis de Tortosa, en la que el Evangelio de Cristo continúa creciendo y dando fruto de múltiples formas, aún en medio de dificultades. Basta tener presente la vida de las distintas parroquias; los monasterios; las comunidades de vida consagrada; los movimientos y asociaciones; las cofradías; los centros educativos y asistenciales; las múltiples iniciativas de caridad y solidaridad; los misioneros? Todo un mosaico de realidades que muestran la riqueza de nuestra Diócesis, y en las que se dibuja el rostro de Cristo. Así es la Iglesia, una realidad viva, pues se desarrolla en la vida de los cristianos. En ellos se manifiesta, tanto la santidad de Dios como las debilidades humanas. De ahí que necesite renovarse constantemente, caminar más decididamente en pos de Cristo. Este es el don que estamos pidiendo durante este Año de la Fe.
Ahora debo dejar la Diócesis de Tortosa para servir al pueblo de Dios que camina en Mallorca. Esta es la nueva misión que el Santo Padre me encomienda en la Iglesia. Siempre os recordaré y rezaré por vosotros con alegría. He vivido intensamente estos años en los que no todo ha sido fácil, pero han estado marcados por la cercanía y la entrañable devoción a la Virgen, nuestra Madre, en tantas advocaciones. Ella me ha acercado más a Jesús, y también a cada uno de vosotros. Os llevo en el corazón. Pido al Señor que vuestro amor siga creciendo, que en esta hora de dificultades no perdáis la calma ni, sobre todo, la orientación de lo que es primero: el amor a Dios, el abandono en Él y la búsqueda del bien de todo hombre y de todos los hombres.
Durante estos quince años he intentado ser un testigo del Evangelio. Sé que no siempre lo he conseguido. Dios sabe que mi misión fundamental no ha sido simplemente acercarme a los demás, cosa que me resulta fácil, sino mostrarles la cercanía de Dios. Esta es la misión propia de todo cristiano, de todo pastor de la Iglesia. Nuestro mundo ha cambiado, se vive como si Dios hubiera desaparecido del horizonte. Los cristianos tenemos una gran tarea: mostrar el valor de la fe en Dios, que es la vida de los hombres.
+Javier Salinas Viñals
Obispo de Tortosa





