DOMUND 2013: FE + CARIDAD = MISIÓN

DOMUND 2013: FE + CARIDAD = MISIÓN
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Mons. Carlos Escribano En nuestra diócesis, de dilatada tradición misionera, la jornada del DOMUND es siempre un día de acción de gracias por el trabajo de nuestros misioneros en el mundo, de oración para que sean muchos los frutos que el Señor les conceda por su inestimable entrega, de compromiso generosos con sus necesidades y de recuerdo afectuoso a sus familiares.
El lema de la Jornada de este año es especialmente sugerente: "fe + caridad = misión". Fe de la que nos habla el Papa Francisco en el primer mensaje que escribe para la Jornada Mundial de las Misiones (nº 1): "La fe es un don precioso de Dios, el cual abre nuestra mente para que lo podamos conocer y amar; Él quiere relacionarse con nosotros para hacernos partícipes de su misma vida y hacer que la nuestra esté más llena de significado, que sea más buena, más bella. ¡Dios nos ama! Pero la fe necesita ser acogida, es decir, necesita nuestra respuesta personal, el coraje de poner nuestra confianza en Dios, de vivir su amor, agradecidos por su infinita misericordia. Es un don que no se reserva sólo a unos pocos, sino que se ofrece a todos generosamente. ¡Todo el mundo debería poder experimentar la alegría de ser amados por Dios, el gozo de la salvación! Y es un don que no se puede conservar para uno mismo, sino que debe ser compartido. Si queremos guardarlo sólo para nosotros mismos, nos convertiremos en cristianos aislados, estériles y enfermos. El anuncio del Evangelio es parte del ser discípulos de Cristo y es un compromiso constante que anima toda la vida de la Iglesia".
Esa fe que estamos renovando en este Año de la Fe, que pronto culminará, nos mueve a todos los cristianos a ser auténticos misioneros. El asumir esa propuesta es signo de madurez en nuestras comunidades cristianas, pues los que ellas pertenecemos debemos sentir el gozo y la necesidad de dar a conocer a los demás la gran alegría que supone la presencia de Cristo, el Señor, en nuestras vidas. Además lo hacemos con las personas más cercanas, pero sin olvidar nunca a aquellas que estando geográficamente lejos de nosotros y que son atendidas por los misioneros, aun no conocen a Jesús.
Esta vivencia misionera debe realizarse a través del esfuerzo de toda la comunidad diocesana. Todos somos responsables de que la experiencia misionera fructifique de modo real en la Iglesia. A ello nos invita Francisco (nº2): "Invito a los obispos, a los sacerdotes, a los consejos presbiterales y pastorales, a cada persona y grupo responsable en la Iglesia a dar relieve a la dimensión misionera en los programas pastorales y formativos, sintiendo que el propio compromiso apostólico no está completo si no contiene el propósito de "dar testimonio de Cristo ante las naciones", ante todos los pueblos. La misionariedad no es solo una dimensión programática en la vida cristiana, sino también una dimensión paradigmática que afecta a todos los aspectos de la vida cristiana".
Un año más celebramos el Domund con sentido de gratitud y responsabilidad. Gracias, un año más, por vuestra generosidad compartida. Es verdad que estamos en crisis, pero os animo a que valoremos que nuestra ayuda económica a las misiones, por pequeña que sea, abre un sentir solidario en nuestro corazón y nos hace copartícipes de la abnegada acción evangelizadora de nuestros misioneros.
+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín





