Dios llama a todas horas

Dios llama a todas horas

Agencia SIC

Publicado el - Actualizado

4 min lectura

A veces, uno puede examinar su vida y tener la sensación de que ya no es hora de responder al Señor, porque han sido tantas las veces que Él le ha llamado y uno no le ha respondido que ya se le ha pasado la oportunidad.

Nada más erróneo que este pen­samiento. Dios llama durante toda nuestra vida y tal vez tengamos que reconocer que ha habido muchas veces que hemos sentido la llamada de Dios a centrar nuestra vida en Él y desde Él y que no lo hemos hecho, pero no por eso vamos a pensar que el Señor no cuenta con nosotros y sí pensar que siempre podemos empe­zar una vida de acuerdo con lo que Él nos pide.

En la parábola de los trabajado­res de la viña, el Señor, dueño de la misma, a unos los llama a primera hora, los contrata en un denario y, al final de la jornada, reciben el di­nero por el que los había contrata­do. Sería la llamada que Dios hace a todos a vivir según un estilo propio suyo de vida y hay quien le respon­de desde el principio y, desde el principio, se ha planteado su vida y la ha vivido de acuerdo con lo que el Señor le pedía.

Otros no han percibido o no han respondido a su llamada inicialmen­te, pero en la mitad de su vida, por un acontecimiento o por otro, triste o alegre, descubren que Dios les si­gue llamando y, ante dicha llamada, es en ese momento cuando le res­ponden y también van a recibir la misma paga.

Otros, es al atardecer de su vida cuando se dan cuenta de que han gastado la misma en otros intereses y quehaceres y que no les ha preocupa­do la respuesta a la llamada de Dios. Estos, en ese atardecer de la vida, sienten que Dios les sigue queriendo a pesar de todo y les sigue llaman­do a vivir su vida desde lo que Él les pide y es entonces cuando le respon­den y comienzan a vivir y seguir el camino por el que Dios les llama.

Según la parábola, vemos que nunca es tarde para responder po­sitivamente a la llamada de Dios, sino que siempre estamos invita­dos por él a seguirle, a conocerle, a encontrarnos con él y a amarlo. Lo importante es que demos el paso hacia adelante en el servicio a Dios y en el in­terés por el evan­gelio de Jesucristo y que nos decidamos a responderle positiva­mente.

No importan nuestras negativas a seguir al Señor porque Él sigue pasando a mediodía por la plaza y, al ver a los que están allí sin tra­bajar, los va a invitar: "Id vosotros también a trabajar a mi viña" (Mt 20, 4); y cuando pasa al caer la tar­de y ve otro grupo de gente que es­tán allí, ociosos, también a ellos les va a decir: "Qué hacéis ahí ociosos todo el día sin trabajar, id también vosotros a trabajar a mi viña" (Mt 20, 6-8)

Esto no quiere decir que no nos preocupe el responder cuan­to antes al Señor, precisamente porque no sabemos cuándo va a pasar cerca de nosotros y llamar­nos para darnos el salario, porque puede ser que nos llame cuando menos lo esperemos y resulta que no tenemos nada que ofrecerle en nuestras manos. No podemos ha­cer este razonamiento: como Dios llama a todas las horas, yo paso mi vida viviendo a mi antojo y cuan­do llegue al atardecer de la vida ya me convertiré y le responderé po­sitivamente, pero tenemos que preguntarnos: ¿y si el Señor nos llama antes?

Todos estamos a tiempo. El Señor nos llama en mu­chos momentos, pero también tenemos que hacernos es­tas preguntas: ¿le estoy respondiendo ya? ¿Soy de los que le responden desde el principio? ¿He sentido que Dios me ha seguido llamando y no le he respondido aún? ¿Si­gue Dios contando conmigo y llamándome a pesar de mis negativas anteriores?

El Señor, aunque muchas veces le hayamos dado nuestra negativa o la callada por respuesta, sigue intere­sándose por nosotros y sigue llamándonos personalmen­te a cada uno, para que le sigamos y pueda darnos al final de nuestra vida terrena el salario por nuestra respuesta, la vida eterna.

+ Gerardo Melgar

Obispo prior de Ciudad Real

nuestros programas

ECCLESIA ALVARO SAEZ

Ecclesia

Con Álvaro Sáez

Domingos a las 13:00h

Visto en ABC

Tracking