Celebraciones en espera de presbítero

Celebraciones en espera de presbítero
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Mons. Gerardo Melgar Queridos diocesanos:
Hace ya tres Cursos pastorales que un grupo de laicos (atendiendo a la llamada del Obispo diocesano ante la escasez de sacerdotes y la despoblación de muchos de nuestros pueblos) se comprometieron a celebrar la Liturgia de la Palabra y a distribuir la Sagrada Comunión en algunas parroquias por medio de lo que llamamos celebraciones en espera de presbítero. A ellos les agradezco su generosidad y disponibilidad, su buen hacer y su preciosa labor que hacen cada Domingo en los núcleos de población más pequeños para que este día siga siendo el Día del Señor y no se pierda el verdadero sentido del Domingo.
Comenzamos un nuevo Curso y quiero volver a hacer la llamada a los laicos comprometidos para que se comprometan con este servicio tan importante. Los sacerdotes, en general, tienen a su cargo un gran número de parroquias; no pueden físicamente llegar a todas ellas cada Domingo por varios motivos: en primer lugar porque, según el Código de Derecho Canónico, pueden celebrar -como máximo- tres Eucaristías y, en segundo lugar, porque el número de parroquias a atender es muy superior al de sacerdotes.
Ésta es una situación que se va agravando cada día: los sacerdotes son cada vez menos, más mayores y con mayor número de pequeñas parroquias a su cargo. Por otra parte es muy importante que en las parroquias, por pequeñas que sean, haya alguien que convoque a todos los que las integran para que no olviden que es Domingo, que es el Día del Señor, y que esa jornada se debe santificar reuniéndose la comunidad para rezar, escuchar la Palabra de Dios y alimentar la fe. Ved, así, la importancia de que estas celebraciones en espera de presbítero sean una realidad en estos núcleos pequeños; ahora bien, para que estas celebraciones sean posibles es necesario que en toda la Diócesis contemos con un grupo cada vez más numeroso y preparado de laicos. Para ello hago, especialmente, una llamada a jóvenes (chicos y chicas) que quieran sentirse apóstoles y portadores del mensaje del Señor; a matrimonios de mediana edad que dispongan de una cierta libertad para entregar unas horas del Domingo o de algunos Domingos al Señor en esta tarea; a las personas mayores que se encuentren con fuerza e ilusión para seguir haciendo partícipes de su fe a los demás, dedicando un tiempo cada semana a ser portadores del mensaje salvador de Cristo para los demás. Todos valemos; sólo tenemos que ser generosos y sentirnos comprometidos con la tarea de la evangelización.
En la Misión diocesana -que estamos llevando adelante estos tres Cursos- estamos siendo más conscientes de que la responsabilidad de la evangelización del mundo es responsabilidad de todos los bautizados por el hecho de ser tales pues todos somos enviados por el Señor y cada cual tiene que cumplir con la misión para la que el Señor le envía. Ojalá que, como uno de los frutos de la Misión diocesana, muchos descubramos que el Señor nos llama por este camino de ser instrumento por medio del cual Dios hace llegar su Palabra y el alimento de su Cuerpo a tantos hermanos que tienen una fe auténtica pero que necesitan de la ayuda que nosotros podemos prestar para alimentarla y sostenerla.
Los materiales para estas celebraciones son preparadas por el delegado de liturgia y espiritualidad, Julián Callejo Matute, al que agradezco mucho el esfuerzo que hace cada semana para prepararlas para que así, los laicos que van a las diferentes parroquias, puedan realizar con facilidad y dignidad su tarea. Los folletos con los materiales preparados por el delegado llegan puntualmente a todos los que se comprometen en la animación y realización de estas celebraciones, de tal manera que no tengan que preocuparse de cómo hacerlas sino simplemente de seguir el guion que se les ofrece.
Hago, pues, una nueva llamada a que nos sintamos tocados por el Señor para responder a esta necesidad diocesana y eclesial, sabiendo que estamos haciendo un verdadero servicio evangelizador a tantas personas y comunidades pequeñas; llamada que realizo desde el ejemplo y el estímulo que recibimos de los que ya están comprometidos en esta tarea; desde el compromiso al que todos somos llamados de extender el Evangelio; desde la necesidad de tantas comunidades católicas que tienen necesidad de que alguien las convoque, en el nombre del párroco, para juntos celebrar el Domingo. Dentro de pocos días, los sacerdotes recibirán una carta invitándoles a que hagan una nueva convocatoria a los feligreses para lograr que algunos se comprometan en esta tarea; después tendremos un cursillo de formación para prepararlos y que realicen con dignidad estas celebraciones.
Que el Señor os bendiga a todos y suscite en vuestro corazón el deseo de servirle cada vez mejor y de darle a conocer a todos a través de nuestra vida, de nuestro testimonio y de nuestros compromisos. A todos os bendigo afectuosamente.
Vuestro obispo,
+Gerardo Melgar
Obsipo de Osma-Soria





