Ayuda a tu Iglesia con la declaración de Renta

Ayuda a tu Iglesia con la declaración de Renta

Agencia SIC

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Mons. Salvador Giménez Ahora es el tiempo de cumplimentar el impreso de la llamada declaración de renta del año anterior. Es el procedimiento que marcan las leyes para que todos los individuos participen, con parte de su renta, del mantenimiento de las obras sociales y materiales del Estado que benefician a toda la sociedad. Se aporta teniendo en cuenta los ingresos personales y las circunstancias familiares y profesionales, según marcan las normas fiscales. Es, además, una obligación para todos aunque hay muchos españoles que, por sus reducidas rentas, están exentos. La ley establece unos topes económicos.

Desde aquí queremos hacer una llamada a todos aquellos a quienes la ley les obliga y, bien personalmente o bien por medio de asesores fiscales, afrontan con responsabilidad esta decisión. Dentro de esa obligación existe un ámbito de libertad individual: marcar con una X la casilla de "Iglesia católica" u "Otros fines sociales"; un detalle añadido, se pueden marcar las dos, no son alternativas. Apelando a la libre voluntad, pido en nombre de todos los hombres y mujeres católicas que señaléis las dos casillas. Es una decisión que compromete y participa de todo aquello que desarrolla la comunidad católica u otras instituciones asistenciales; es una decisión que no aumenta ni un céntimo el pago del impuesto ni devuelven, en su caso, menos dinero. El 0?7 de este impuesto se destina a esta finalidad. Honestamente no se puede afirmar que el Estado financia a la Iglesia, lo hace la suma de las voluntades libres de los españoles.

Os advierto que el procedimiento utilizado en nuestro país no es raro. Con distintas variaciones se establecen fórmulas de colaboración en otros países del mundo occidental. A veces se levantan campañas y se oyen voces tratando de esconder la ingente obra social de la Iglesia o negando el pan y la sal a sus miembros. Como si los católicos no fueran ciudadanos y no tuvieran ninguna preocupación por la cohesión social, por la educación de las nuevas generaciones y por los más débiles de nuestro entorno. Por supuesto que no es buena la polémica ni la confrontación porque reduce el campo de actuación a acusaciones mutuas o a reivindicaciones estériles. Apelamos a la libertad individual en este caso, dato que parecen olvidar todos aquellos que, de forma indiscriminada, reclaman y exigen libertad para cualquier cuestión. Nos parece una gran contradicción o, lo que es peor, un intento de descalificar a tantos ciudadanos creyentes que, de modo altruista, muestran una gran vocación solidaria.

Tampoco quisiera recurrir a la historia porque ha habido mil fórmulas de colaboración entre el ámbito civil y el eclesial. Hospitales, hospicios o centros de enseñanza se han levantado con la participación libre y sincera de millones de ciudadanos que han visto cómo esa acción beneficiaba al conjunto y conseguía aumentar el progreso de la sociedad.

No se pide reforzar ningún privilegio para la Iglesia en el procedimiento fiscal establecido. Se solicita coherencia y comprensión. La Iglesia no es una entidad extraña y lejana a nuestra realidad; es el conjunto de creyentes que habitan en compañía de otros, que desarrollan sus actividades con dificultad y con ilusión, que intentan resolver los problemas de todos y que tienen los mismos derechos que los demás. Agradezco la atención y la decisión.

+Salvador Giménez,

Obispo de Lleida.

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