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Con Javier Sierra e Isabel Lobo

EXTRA VOYAG3R EN LA LUNA CON LOS PIES EN LA TIERRA

Carlos González: "El gran paso para la Humanidad fue el inicio de la exploración espacial"

El 21 de julio de 1969, Carlos González escuchaba a Armstrong antes de que lo hiciera Houston y a Houston antes de que Armstrong recibiera sus indicaciones. En el medio de la llegada del hombre a la Luna estuvo este español que hoy sigue emocionándose al revivir aquel momento histórico.

 

Isabel Lobo

Tiempo de lectura: 7' Actualizado 13:32

Carlos González asumió una de las grandes responsabilidades de la carrera espacial en aquellos días de julio de 1969, controlar las comunicaciones del Apolo XI desde la base de operaciones de Robledo de Chavela (Madrid), en España.

La misión espacial tripulada Apolo XI que proyectó y desarrollo EE.UU. se envió el 16 de julio de 1969, pero no se llegaría a la superficie de la Luna hasta el día 20 de julio. Al día siguiente los astronautas Neil Armstrong y Edwin E. Aldrin consiguieron caminar y explorar la Luna. Impulsado por el cohete Saturno V desde la plataforma LC 39A, el Apolo XI se lanzó desde Cabo Kennedy y la misión oficialmente se llamó AS-506. Y así comienza el primer paso del hombre en el espacio y un largo camino para dar un gran paso para la humanidad.

Alunizaron el 21 de julio y realmente alucinando estuvieron durante 21 horas, 36 minutos y 20 segundos. Ese es el tiempo que duró el gran paso para la humanidad en la superficie lunar que fue retransmitido a todo el planeta. Las instalaciones del MDSCC en Robledo de Chavela, pertenecientes a la Red del Espacio Profundo fueron el apoyo imprescindible durante todo el viaje de ida y vuelta. En esas instalaciones estuvo trabajando ininterrumpidamente Carlos González y a su cargo un gran equipo humano con todos los sentidos a punto para que nada fallara en la misión que ahora cumple medio siglo de historia.

Una misión histórica que se asimiló a la hora del aperitivo

“Hasta que no llegué a casa después de todas las horas de conexión con Armstrong-Houston-La Luna-EE.UU.-España, no me di cuenta de lo que había pasado. Me recibió la familia alrededor de la mesa y mi madre había preparado unos aperitivos. Vimos la repetición de la retransmisión juntos, me hicieron doscientas mil preguntas y yo solo acertaba a contestar: bastante tenía yo con que no fallara ninguna comunicación”. 

Cuando Carlos González describe cronológicamente y de forma minutada cada uno de los pasos que nos llevaron a la Luna, surgen dos sensaciones. Una, la que hace creer que todo estaba controlado -lo estaba, aunque no todo -. Y la segunda sensación es la que tira de ironía para cotidianizar un momento con tanta relevancia histórica, como el hecho de que el primer contacto humano real con la superficie lunar no fuera la pisada de los astronautas sino un pequeño contenedor del módulo lunar que se lanzó horas antes por la escotilla. Ese contenedor almacenaba una bolsa con los desechos biológicos de los astronautas acumulados durante el viaje y hasta el aterrizaje. Lanzarlo primero fue indispensable para aligerar peso y poder salir. Pero no deja de tener su punto berlangiano.

La enumeración de imprevistos durante el viaje a La Luna solo la pueden conocer las personas que presenciaron más que la retransmisión. En el caso de Carlos, las anécdotas se suceden una detrás de otra y así ha querido compartirlas en COPE y de una manera muy especial, participando en una conexión con ILO y quedar registrado en su memoria infinita a la que ahora tienen acceso todos lo usuarios y oyentes de COPE. ILO es la inteligencia artificial integrada en la sonda radiofónica VOYAG3R, que da nombre al programa ‘VOYAG3R’, original de Javier Sierra e Isabel Lobo. Un programa donde todo lo que se cuenta es real, pero el escenario da un paso al futuro en la exploración espacial. 

En la instrucción de una hipotética memoria espacial de la humanidad como la de ‘VOYAG3R’ no podían faltar los testimonios de quienes en primera persona habían estado en el lugar y en el momento exacto donde todo cambió. Así que adelante, ahora formas parte la historia y después de oír y leer a Carlos González sentirás que formas parte de algo más grande que este planeta, que eres un ser humano del Universo.

“Oímos por la línea de voz a Charlie Duke decir: quedan 30 segundos... Y no hacía falta decir más, quedaban 30” de combustible, es decir, o aterrizaban o abortaban la misión. Armstrong estaba convencido de que iba a llegar a la Luna y cuando posó la nave quedaban solo 17 segundos de combustible”. 

¿Qué hubieras hecho en la misma situación? No es la primera ni será la última vez que Carlos González se ponga en situación, porque así lo hizo en su día durante esos 30 segundos de reacción. Si él hubiera estado en la misma situación piensa que hubiera hecho lo mismo que Armstrong. Quedar para la historia como “el pringado que estuvo a diez metros de la superficie de la Luna” no estaba en sus planes. Por eso explica que entendió y sigue entendiendo la maniobra de Armstrong.

Carlos González y el rincón más espacial de su casa

Carlos González en el rincón más espacial y especial de su casa. Medallas, insignias, diplomas y una reproducción en miniatura del módulo lunar (Foto: Isabel Lobo)

En esta entrevista se consiguen traspasar los límites del tiempo. Se retrocede conociendo lo que sabemos ahora. La perspectiva que facilitan las vivencias, permite constatar que detrás de un hito histórico de la humanidad hay verdaderos humanos, no superhéroes, y que como humanos, quienes estaban controlando la misión, también sintieron miedo, presión y alegría al mismo tiempo. Carlos González desvela cosas tan humanas como lo que realmente se les contestó a los astronautas después de aterrizar 13 segundos antes de quedarse sin combustible:

“Una vez que Armstrong posó la nave dijo aquellas palabras :Houston aquí base de la tranquilidad, el águila ha aterrizado.  Lo que no todos oísteis fue la respuesta desde la Tierra que fue en palabras de Charlie Duke: Gracias os vemos en el suelo, aquí había un montón de gente azul de no respirar pero ahora ya estamos recuperando el aliento”.

Carlos González, durante la misión Apolo XI que llegó a la Luna

A la derecha, Carlos González, durante la misión Apolo XI que llegó a la Luna. (Foto:cortesía de Carlos González)

Plan de vuelo tras el alunizaje: Ahora toca dormir

Dormir. Así es como estaba estipulado en el plan de vuelo de la misión que llevaría a los seres humanos a la Luna. Aterrizar y dormir. ¿Dormir en La Luna? Quienes había leído el protocolo pensaban que se trataba de un error. Pero no, les dijeron a los astronautas recién aterrizados en La Luna que tenían que dormir. No podían salir antes de cinco horas, la razón según explica Carlos González fue que estaba planeado que Armstrong pisara la Luna a una hora decente para que todo el territorio americano llegara a verlo a través de la televisión. Y para eso hacía falta esperar cinco horas. ¿Qué hicieron entonces? Se empezaron a vestir. La media para ponerse el traje de astronauta en aquel entonces rondaba las 2 horas. Lo mejor vendría después. Una vez vestidos, Armstrong no podría salir del módulo, la escotilla había sido modificada sin tener en cuenta las medidas de la mochila de supervivencia del traje espacial.

Llegamos a La Luna con una tecnología por encima de todas sus posibilidades

Por aquel entonces las capacidades de las computadoras no se medían en TB, la memoria de los ordenadores que intervinieron en la misión Apolo XI era muy inferior a la que hoy puede un smartphone. Y aún así llegamos a la Luna.

Solo dos ordenadores. Uno en el módulo de mando para navegación de La Tierra a La Luna y vuelta. Otro en el módulo lunar, para bajar a La Luna y regresar. La velocidad y la memoria eran reducidas, un móvil de hoy tiene mil veces más capacidad que la tecnología que se utilizó. Por eso nos preguntamos qué condicionantes se dieron para suplir esa carencia tecnológica. El ingenio y el compromiso parecen ser la respuesta.

“Había que hacerlo. El proyecto Apolo hoy costaría unos 200.000 millones de dólares. Entonces había que ir a La Luna. Y si quisiéramos volver a La Luna ahora, necesitaríamos mejorar el Saturno V, pero la tecnología de navegación sería una gozada”.

Foto de Charles Duke en la Luna dedicada a Carlos González

Charles Duke en la Luna, durante el Apolo 16, dedicada a Carlos González por Charles Duke. (Foto: Isabel Lobo)

Y salió bien. El 24 de julio, los astronautas del Apolo XI, Neil Armstrong, Edwin E. Aldrin y Michael Collins lograron un exitoso amerizaje en el Océano Pacífico. Pusieron fin a la misión y un punto de fuga infinito en las aspiraciones espaciales de la Humanidad.

Después de la primera huella de los humanos en el espacio, empezaría una intensa expectación por los avances tecnológicos que conducirían al crecimiento de la exploración espacial y sitúan ahora la vanguardia en encontrar la forma de dar continuidad a la vida de La Tierra en otros planetas del Sistema Solar.

Si de Luna alunizaje, de Marte ¿Amartizaje?

Sobrecoge la forma en la que Carlos González hace un autorretrato de la Humanidad poniéndose en la situación de que colonizásemos otro planeta.

“Si tratamos La Tierra como la tratamos, ir a otro planeta para decubrir como seguir perpetrando malas prácticas solo nos dará la fama de ‘virus de la galaxia’. Y si otras civilizaciones vinieran a descubrir quienes somos, solo con ver lo que hacemos con nuestro planeta y su satélite, se les quitarían las ganas, exterminarían el virus de la galaxia”. 

La cuestión es que la carrera espacial avanza hacia Marte y más velocidad de la que algunos imaginan. En mayo de 2018 la nave no tripulada Mars InSight de la NASA , despegaba desde el cohete Atlas V desde la base de Vandenburg (California).

A bordo del cohete, escoltando a InSight, viajan dos satélites CubeSats, que forman parte de la misión Mars Cube One (MarCO). La tecnología miniaturizada de los Cubesats, hace que estos dos satélites (MarCO A y MarCO B) sean los primeros en orbitar un planeta distinto a La Tierra. Un dato curioso que conocimos durante la retransmisión en directo del lanzamiento de InSight, MarCO A y MarCO B utilizarán el mismo tipo de nieve carbónica que expulsan los extintores para desplazarse por el espacio, igual que hacen los robosts de la película WALL-E;Los ingenieros de esta misión han apodado a los dos satélites MarCO como Wall-E y Eva, igual que los protagonistas de la película de animación.

Está previsto que aterrice en Marte el 26 de noviembre de este mismo año. Una vez asentada sobre la superficie marciana desplegará sus grandes paneles solares y pondrá en marcha el instrumental científico para cumplir su misión que se prolongará hasta 2020:  sondear el interior del planeta rojo. Una misión inédita que hace del futuro de la carrera espacial el presente más inminente.

Recreación de tareas de InSight en Marte, imagen simulada por la NASA

Recreación de tareas de InSight en Marte, imagen simulada por la NASA

FICHA TÉCNICA CARLOS GONZÁLEZ

Carlos González Pintado

NOMBRE:Carlos González Pintado

ORIGEN: Navalcarnero. Madrid. Planeta Tierra.

MISIÓN: Ex-Jefe de Operaciones  y Subdirector del Complejo de Comunicaciones Espaciales de Robledo de Chavela en Madrid

DETALLE: Comenzó a trabajar para la NASA en el año 1968, justo antes de que se lanzara el Apollo VII. Participó en todos los viajes Apollo, el Apollo-Soyuz, el Skylab, el Transbordador Espacial  y todos los vuelos científicos robotizados.

DESTACADO: Fue durante más de cuatro décadas el jefe de operaciones de este complejo. Vivió la carrera espacial en primera persona, escuchando en directo a los primeros astronautas que pisaron La Luna. Su memoria da acceso a escenas y recuerdos que muy pocos ostentan.

AUTOR: Ensayo sobre los 40 años delas sondas Voyager.- (PDF)  --- 'Las naves Voyager'.

LEMA: Siempre miro con optimismo hacia delante, y colecciono esas pequeñas gratificaciones que te da el hacer lo que te apetece.

PREDICCIÓN: La velocidad de la carrera espacial se ha ralentizado. Hasta dentro de 40 años no volveremos a salir al espacio.

ACTUALIDAD: Jubilado. Divulgador de su expreriencia. Siempre mirando hacia arriba por si acaso.

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