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La historia de personas presas de sus adicciones y la lucha de la atleta invidente Lia Beel, en 'Imparables'

Conocemos el trabajo que realiza Proyecto Hombre para dar a los adictos una segunda oportunidad vital

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Tiempo de lectura: 4'Actualizado 11:30

Muchas veces nos quedamos corto a la hora de alabar el trabajo que desempeñan organizaciones con el objetivo de reinsertar en la sociedad a personas que, por circunstancias diversas, han quedado excluidas socialmente: desempleo, adicciones, limitaciones físicas o psíquicas... Entre las más destacadas está Proyecto Hombre, que hace 27 años desembarcó en Castilla-La Mancha.

En 'Imparables' hemos conocido los testimonios de Juan y Mercedes, que salieron adelante de sus adicciones gracias al apoyo de esta organización. Con 41 años, Juan busca una segunda oportunidad en su maltrecha vida. El alcohol le ha servido durante más de quince años de excusa para tapar sus problemas. Desde hace seis meses, trata de superar su adicción en una de las residencias del centro terapéutico de Proyecto Hombre Guadalajara.

Todo comenzó en su etapa juvenil: “Salía con mis amigos para beber. En la Universidad el problema fue a más. Caí en depresión y hacía uso del alcohol para evadirme. Eso hizo que pasara de un consumo responsable a abusar y generarme una dependencia”.

Los amigos y familiares trataban de hacer ver a Juan que necesitaba apoyo de los especialistas: “Perdía el control y no recordaba lo que hacía. Por ello, acudí a una clínica de rehabilitación, pero lo dejaba a la mitad y volvía a caer”.

Desde que se puso en manos de Proyecto Hombre, asegura no tener mono: “Desde hace seis meses no tengo ninguna gana de beber. No quiero. En el centro me están enseñando a gestionar mis emociones y ver cual es la raíz del problema para atajarlo y encontrar una solución que impida que beba. Yo he bebido para evadirme de mis sentimientos que me hacían sentir mal y con miedo”.

La historia de Mercedes: treinta años enganchada a la heroína

Mercedes por su parte es un milagro que siga con vida, si tenemos en cuenta que desde los 14 y hasta los 49 años ha sido adicta a la heroína, responsable de la muerte por sobredosis de varias generaciones. Por ello, nos hace una íntima confesión: “Tengo un ángel de la guarda”.

Hace cuatro meses, por segunda vez en las últimas dos décadas, tomó la firme decisión de dejarlo. Se encuentra internada en uno de los centros terapéuticos de Proyecto Hombre Guadalajara, donde los 'pacientes' que buscan reinsertarse asumen un rol. Mercedes es la responsable de cocina: “Aquí nos ofrecen una rutina, realizamos terapias de grupo para contar nuestra experiencia personal, sacando hacia fuera lo que nos ha hecho daño. Aquí te conoces a ti mismo. Más que curarnos, tratamos de cambiar nuestros valores y las actitudes que nos llevaron al precipicio”.

Proyecto Hombre, una organización que salvan vidas

Proyecto Hombre desembarcó hace casi treinta años en Castilla-La Mancha. Tres décadas en las que, con su director general al frente, Modesto Salgado, han logrado hacer su presencia en las cinco provincias de la región: “Llevo 29 años dedicado a la rehabilitación de adictos. En Castilla-La Mancha comenzamos en plena plaga de la heroína, cuando la gente necesitaba de centros residenciales y terapia. Luego llegarían los nuevos consumos y con ellos habilitamos centros de día. La mayoría de los que atendemos actualmente son adictos a la cocaína, y cada vez a edades más tempranas”. Pero el hachís o la marihuana entre adolescentes no se quedan atrás en el porcentaje de atendidos.

Hace casi tres décadas, Salgado recuerda cómo el problema de la heroína era la segunda cuestión que más preocupaban a los españoles, tal y como reflejaban las encuestas oficiales: “Se generó una alarma social al tratarse de un fenómeno muy visible, con miles de jóvenes tirados en las calles, con sida... Por aquel entonces, atendíamos en la región a unas cien personas. A día de hoy, esa cifra ha aumentado hasta los 400. El problema es hoy mayor que hace treinta años, pero no es tan visible, ya que a los cocainómanos o alcohólicos les padecen su entorno. No es una realidad visible, y eso hace que en las encuestas la preocupación por estas cuestiones hayan caído al puesto veintitantos”.

Normalmente, cuando los adictos dan el paso para pedir ayuda en Proyecto Hombre, lo hacen con una coraza: “Es la consecuencia de haber sido rechazados durante años”, confiesa Salgado. “Solo cuando ven que se trata de un lugar acogedor empiezan a sacar todos sus problemas que le han llevado al consumo”.

Lia Beel: la atleta invidente que buscará asaltar el campeonato del mundo en Dubái

Lia Beel nunca dejó que nadie le pusiera limitaciones pese a su discapacidad visual. Desde los 18 años, esta burgalesa de padre australiano reside en Madrid, donde estudió fisioterapia. A sus 24 años, puede presumir de ostentar la novena mejor marca del mundo en la categoría T11 de atletismo (discapacidad visual total). Desde el siete y hasta el quince de noviembre, Beel tratará en Dubái de imponer su ley en el Campeonato Mundial de Atletismo Adaptado en las pruebas de 400 y 200 metros, aunque nos confiesa que se conforma con quedar entre las ocho primeras: “Estoy un poco agobiada, con ganas de competir. La temporada está siendo larga”, afirma entre risas.

Su mirada ya está puesta en revalidar en Polonia el título como Campeona de Europa que ostentó en verano de 2018 en Berlín y participar en los Juegos Paralímpicos de Tokyo del próximo verano.

Como comentamos anteriormente, a Lia Beel le detectaron retinosis pigmentaria a los tres años: “Se me caían las muñecas al suelo y no era capaz de recogerlas”, recuerda. Con apenas cuatro años ya hacía uso de gafas, aunque con resultados no satisfactorios: “Comprobaron que no tenía todo el campo visual. Hice una vida normal hasta el instituto, cuando ya perdí mucha visión. Con 16 años ya no podía leer por mi misma”.

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