"Soy de un pueblo de Soria pequeñito, viven 500 habitantes, pero se llena en fines de semana y verano, y si pasado mañana no estoy en ese bar, pues se preocuparán"

Un estudio sobre la dimensión social de la hostelería revela el papel clave de los bares como cohesionadores sociales y último dique contra la despoblación rural

José Manuel Nieto

Publicado el - Actualizado

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España es, indiscutiblemente, una tierra de bares, pero esta realidad está cambiando. En el programa 'Poniendo las Calles' de la Cadena COPE, Carlos Moreno 'El Pulpo' ha analizado esta situación con Gustavo García, coordinador de un interesante estudio sobre la dimensión social de la hostelería en España. Aunque nuestro país sigue ostentando la cifra de ser el país con más bares por habitante, la pérdida de casi 40.000 establecimientos desde 2010 plantea un escenario complejo que va más allá de lo económico y se adentra en lo social.

El bar como nexo social

Según García, los bares cumplen funciones sociales importantísimas. A diferencia de otras culturas donde la gente acude a un bar en momentos de soledad, en España "vamos al bar porque nos gusta el roce". Son lugares donde se crean relaciones personales cara a cara y se fortalecen los vínculos, convirtiéndose en un pilar para la convivencia vecinal. "La vida de la gente que vive en esas calles sería una vida menos alegre", asegura el experto.

El estudio que ha coordinado introduce el concepto de bar de referencia: aquel que forma parte de la vida cotidiana de una persona, donde te conocen y saludas. La investigación desvela que las personas que tienen un bar de este tipo presentan una mayor satisfacción vital y una mayor confianza vecinal. "No podemos decir si eso es causa o efecto, pero yo personalmente creo que es una interrelación", matiza García.

Si me cierran el bar, no tengo alternativa"

Gustavo García

Coordinador del estudio sobre la dimensión social de la hostelería en España

40.000 locales menos desde 2010

La pérdida de miles de locales es una realidad preocupante. Gustavo García insiste en que el cierre de un bar de proximidad "es un drama en muchos sitios, en un pueblo o en un barrio". Las causas son diversas, y entre ellas destaca la despoblación en pequeños municipios. Sin embargo, este fenómeno de cierres no es exclusivo del mundo rural, ya que también afecta a los barrios de las ciudades, donde se pierde un punto de encuentro fundamental.

El recóndito pueblo de La Rioja que recupera su bar tras cinco años tomando café en una furgoneta

El impacto es aún más severo en la España rural, donde el bar se erige como "el último dique contra la despoblación". García recuerda la anécdota del alcalde de un pequeño pueblo de Aragón, que ante la elección de cerrar la escuela o el bar, fue tajante. Si la escuela cerraba, su hija podría socializar en el colegio del pueblo vecino, "pero si me cierran el bar, no tengo alternativa". Cuando un bar cierra en un pueblo, "la gente se mete en sus casas, se relaciona menos, con lo cual se va perdiendo vida vecinal, y entonces eso es ya la agonía de un pueblo".

El propio Gustavo García, natural de Navaleno, un pueblo de Soria, ejemplifica esta conexión vital con el bar de referencia. "Soy de un pueblo de Soria pequeñito, viven 500 habitantes, pero se llena en fines de semana y verano, y si pasado mañana no estoy en ese bar a de 8 y media a 9 menos cuarto, pues se preocuparán", explica. Su testimonio refleja cómo estos lugares se convierten en un termómetro de la vida comunitaria y en una pieza insustituible del día a día.

El cierre de un bar es un drama en muchos sitios, en un pueblo o en un barrio"

Gustavo García

Coordinador del estudio sobre la dimensión social de la hostelería en España

Centros multiservicio, la gran solución

Para evitar que los 1.435 municipios que no tenían bar (según datos de hace dos años) sigan aumentando, García propone soluciones concretas. La clave está en modificar las normas para que los bares rurales se conviertan en centros multiservicio. Hay experiencias interesantísimas en provincias como Teruel, donde el bar ofrece también recogida de paquetería, venta de productos de primera necesidad o incluso pan.

La propuesta va más allá, sugiriendo que estos establecimientos puedan ofrecer alojamiento o convertirse en puntos de acceso a servicios bancarios o de contacto con la administración para realizar trámites online. Se trata, en definitiva, de considerar estos locales como un bien de utilidad social y darles facilidades para que puedan subsistir. En este contexto, fenómenos como el tardeo, que reúne a familias y amigos, demuestran que el deseo de socializar en torno a un bar sigue más vivo que nunca.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.