La historia de Martín, universitario en el Polígono Sur, uno de los barrios más pobres de Sevilla: "Los niños aquí que carecen de sueños”
El joven de 23 años es uno de los beneficiarios de 'Proyecto Azarías', un programa que promueve la hermandad de La Soledad de San Lorenzo para dar oportunidades formativas a los más vulnerables
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Martín tiene 23 años. Se ha criado en el Polígono Sur de Sevilla, barrio que lidera todos los rankings de pobreza en toda España. La renta per cápita no llega ni siquiera a los 6.000 euros.
El barrio, de unos 30.000 habitantes, integra zonas como La Oliva, Martínez Montañés, o el que tiene más fama, Las Tres Mil Viviendas.
En el Polígono Sur la tasa de fracaso escolar ronda el 45%, aunque Martín por suerte ha podido completar sus estudios universitarios. Lo ha hecho gracias al 'Proyecto Azarías', un programa orientado a jóvenes con escasos recursos para que puedan completar sus estudios, desde Secundaria y Bachillerato, a estudios superiores, e incluso universitarios.
Detrás de 'Azarías' está la Soledad de San Lorenzo, hermandad que procesiona el Sábado Santo por las calles hispalenses, y que realiza una labor caritativa y asistencial durante todo el año en el Polígono Sur.
Su coordinador, Kevin Guzmán, asegura que allí donde no llegan las administraciones, la hermandad está con los más débiles: “El objetivo del 'Proyecto Azarías' es que no sea necesario, brindamos un apoyo que lo normal es que brindasen las administraciones pero la cruda realidad es que el entorno en el que se mueven necesitan apoyo extra y ahí estamos nosotros”, sostiene en COPE.
Un programa con 10 años de vida por el que han pasado más de cien estudiantes del polígono sur
El proyecto, que nació hace diez años, es la fusión de una petición de ayuda que recibió la Soledad de San Lorenzo a través del instituto Joaquín Romero Murube y la oferta de una empresa ofreciendo a la cofradía emprender un proyecto educativo. Una década después, han pasado más de cien alumnos por el programa, de los cuales cuatro han culminado su carrera universitaria, entre ellos Martín, que es licenciado en Educación Primaria en Pedagogía Terapéutica.
“Gracias a Dios pude hacer la Selectividad donde ellos fueron parte clave, ya que me facilitaron las clases de refuerzo durante todo Bachillerato para prepararla”.
"Al principio nos marcamos como objetivo sacar a muchos para la Universidad, pero luego te das de bruces con la realidad”
Y es que la realidad del Polígono Sur es dura. La mayor parte de las familias no valora la formación académica. Martín, por suerte, sí encontró en sus padres un apoyo: “Siempre se han preocupado por mis estudios, mi abuelo ha trabajado mucho en el asociacionismo, pero hay otras realidades donde las familias no le dan tanto valor a al educación de su hijo y piensan que estudiar no tiene importancia, cuando sabemos que es esencial para la vida. Son niños que carecen de sueños”, ha lamentado Martín.
A lo largo de estos años, los voluntarios de la hermandad implicados en el 'Proyecto Azarías' han tenido que superar barreras como el rechazo a su labor o a los prejuicios: “Con que uno solo como Martín salga adelante hace que merezca la pena. Al principio nos marcamos como objetivo sacar a muchos para la Universidad, pero luego te das de bruces con la realidad”, ha comentado Kevin Guzmán, que sin embargo afirma que reciben los ánimos de diversas entidades.
“Incluso los profesores de los institutos nos dicen que no nos desanimemos porque este alumno a lo mejor no ha llegado a la Universidad, pero jamás habría terminado Bachillerato sin nosotros o estaría en la calle a saber haciendo qué”.
“El consejo que puedo dar a los jóvenes es que se formen, que tengan sueños"
En 'Azarías', la implicación de los voluntarios de la hermandad de la Soledad de San Lorenzo es determinante, ya que son los que tutorizan a los estudiantes del Polígono Sur: “La idea es mostrarles que hay otra forma de hacer la cosas, que la vida no es todo lo que ven el Polígono Sur, sino que hay gente que se preocupa sin esperar nada a cambio, que nos preocupamos, y eso va calando”, opina el coordinador del programa.
Unos voluntarios a los que les mueve la fe y su vocación de acompañar a los más vulnerables para “cambiar una injusticia que es clara, y es que estos chavales no están en igualdad de oportunidades que nuestros hijos en barrios normales de Sevilla”, agrega Kevin.
En este sentido, Martín ha ofrecido un consejo valioso para los jóvenes que, como él, tuvieron la oportunidad de estudiar y formarse gracias al 'Proyecto Azarías': “El consejo es que se formen, que tengan sueños. Yo quiero ser profesor y un profesor quiere crear otras profesiones, y más en barrios de transformación social como el mío, intentar ayudar a esos niños a que tengan una vida más fácil, que estudien y se formen”.