"Fuimos elegidos, lo cual pensamos que también es un poco un premio a nuestra trayectoria en vigilancia espacial"
Rafael Vázquez Valenzuela, catedrático de Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Sevilla, destaca el papel de la antena ubicada en la escuela en el seguimiento de Artemis II

Misión Artemis II MEDIODIA COPE
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Esta madrugada el ser humano vuelve a la Luna, aunque de una forma diferente a 1969. La misión Artemis 2 de la NASA se prepara para su lanzamiento a las 00:24, hora peninsular española, desde Cabo Cañaveral (Florida). A bordo viajarán cuatro astronautas: Christina Koch, la primera mujer en una misión lunar; Victor Glover, el primer afroamericano; un astronauta canadiense, el primer no estadounidense; y Reid Wiseman. Sin embargo, en esta ocasión no pisarán la superficie lunar.
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La misión tendrá una duración de diez días, durante los cuales los astronautas se acercarán a la Luna más que nadie en medio siglo. A pesar de no poder bajar, dispondrán de tres horas para estudiar la enigmática cara oculta de la Luna. El momento más crítico será el regreso, cuando la cápsula deba reingresar en la atmósfera a 40.000 kilómetros por hora y soportar temperaturas de hasta 2.000 grados Celsius.
Un seguimiento con sello español
La misión Artemis II no solo se seguirá con atención desde Cabo Cañaveral, sino también desde Sevilla. En la azotea de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Sevilla se ha instalado una antena de casi dos metros y medio de diámetro que jugará un papel fundamental en la monitorización del vuelo. Así lo ha explicado Rafael Vázquez Valenzuela, catedrático de Ingeniería Aeroespacial de dicha escuela, en 'Mediodía COPE' con Pilar García de la Granja.
El equipo de la universidad, en colaboración con la empresa española IntegraCIS, ayudará a la NASA en el posicionamiento de la nave Orión. "Hemos instalado una antena de vigilancia espacial, y el objeto de esta antena es ayudar a obtener con más precisión la posición de la nave en su trayectoria", ha detallado Vázquez. Si todo va según lo previsto tras el lanzamiento, el equipo sevillano comenzará a operar a partir de las tres de la madrugada.
Hemos instalado una antena de vigilancia espacial, y el objeto de esta antena es ayudar a obtener con más precisión la posición de la nave en su trayectoria"
Catedrático de Ingeniería Aeroespacial

Antena de la estación de seguimiento del Artemis II / Jose Manuel Vidal
Para el catedrático, esta selección por parte de la NASA supone un gran reconocimiento. "Fuimos elegidos, lo cual pensamos que también es un poco un premio a nuestra trayectoria en en vigilancia espacial", ha afirmado, recordando que ya tienen experiencia en otros proyectos con la Agencia Espacial Española y Europea, aunque una misión como la vuelta a la Luna "es un hito muy importante que no sucedía en 50 años".
La tecnología detrás del seguimiento
La NASA envía al equipo de Sevilla una previsión de la trayectoria de la nave para que sepan hacia dónde apuntar la antena. El dispositivo recibe una señal que emite la propia nave, y su análisis es lo que permite calcular su posición. Rafael Vázquez lo explica con una analogía: "Uno puede pensar un poco en lo mismo que pasa cuando uno escucha la sirena de una ambulancia, el sonido de la ambulancia cambia según se acerque o se aleje. Esto se llama el efecto Doppler", un cambio en la frecuencia de la señal.
La vuelta a la luna es un hito muy importante que no sucedía en 50 años"
Catedrático de Ingeniería Aeroespacial
Este dato procesado, el 'Doppler', se envía directamente a la NASA. La agencia estadounidense, al combinar la información recibida desde Sevilla con la de las otras entidades colaboradoras, puede determinar la órbita de la nave Orión con una precisión extremadamente alta. Este trabajo es vital para el éxito y la seguridad de la misión.
Colaboración internacional desde Andalucía
La Universidad de Sevilla no está sola en esta tarea. Forma parte de una red de 34 entidades participantes a nivel mundial. Entre ellas se encuentran otras prestigiosas universidades como la de Zúrich en Suiza o Berkeley en Estados Unidos, además de otras en Japón y Canadá. Sin embargo, la de Sevilla es la única universidad española en el proyecto, lo que pone de manifiesto el alto nivel de la ingeniería aeroespacial andaluza y española.

La elección de Sevilla, según Vázquez, también se ve impulsada por la reciente designación de la ciudad como sede de la Agencia Espacial Española, lo que está potenciando las operaciones espaciales en la región. El catedrático ha destacado la importancia de la colaboración público-privada con la empresa IntegraCIS y el talento joven, con la participación de un alumno de doctorado y otro de trabajo de fin de grado, mirando ya a futuras misiones: "Si vuelve a existir esta oportunidad, pues seguiremos solicitándolo, por supuesto".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




