El núcleo de la identidad sacerdotal

Escucha la Firma de José Luis Restán del martes 10 de febrero

José Luis Restán

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Mil doscientos sacerdotes de la diócesis de Madrid se han reunido esta semana en torno a su arzobispo, el cardenal José Cobo, en la asamblea presbiteral Convivium. La convocatoria era una llamada “a reencontrarnos, a mirarnos con verdad, a dar gracias juntos al Señor por la vocación que nos une, y a dejarnos renovar por el Espíritu”. También se planteaba la pregunta de qué pastores necesita hoy Madrid, una de las urbes más dinámicas de Europa y una diócesis singular por la vitalidad de su tejido parroquial y asociativo, y por los fermentos de caridad y de cultura nueva que nacen de sus comunidades.

En una carta llena de afecto, de profundidad y concreción, el Papa León XIV se ha dirigido a sus “queridos hijos”, los sacerdotes de Madrid, y, en cierto modo, a toda la gran diócesis madrileña. Lo primero que les pide es leer con hondura el momento que nos toca vivir a la luz de la fe, tomando nota del profundo cambio cultural que está experimentando nuestra sociedad: muchos de los presupuestos que durante siglos facilitaron la transmisión del mensaje cristiano, han dejado de ser evidentes e incluso comprensibles, pero, por otra parte, se observa una búsqueda más auténtica una vez que se ha experimentado el vacío que dejan tantas falsas promesas. León ha dicho a los curas de Madrid que no se trata de inventar modelos nuevos ni de redefinir la identidad del sacerdocio, sino de volver a descubrir su núcleo: dejar que Cristo dé forma a su vida. Les ha recordado que la vida sacerdotal no se sostiene por sí misma, sino en el testimonio apostólico recibido y transmitido en la Tradición viva de la Iglesia y custodiado por el Magisterio. Y les ha hablado de la Iglesia como “una casa que acoge, que protege y que no abandona”. Esta asamblea ha sido un gran gesto de comunión que habla por sí mismo al pueblo cristiano y, más allá, al conjunto de la sociedad madrileña.