Rania Aznar, profesora de español en Beirut: "Estoy intentando convencer a mis hijos para que se marchen, este país es bonito para las vacaciones, pero pensar en un futuro aquí es una mentira"
La docente en la capital del Líbano relata en 'La Tarde' el miedo de un país atrapado en "la guerra de los demás" mientras miles de ciudadanos huyen hacia el norte
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La nueva oleada de ataques de Israel sobre el sur y el este del Líbano ha provocado un éxodo masivo de la población. En ‘La Tarde’ de COPE, Pilar García Muñiz ha conversado con Rania Azar, una profesora de español en Beirut, quien ha relatado la angustia y el hartazgo de un país que se ha convertido, una vez más, en el escenario de la guerra.
Rania Azar, que ha vivido en guerra desde que nació en 1975, lamenta que el Líbano siempre acabe pagando las consecuencias de los conflictos ajenos. "Siempre la guerra de los demás es en el Líbano" ha afirmado, comparando la pequeña superficie del país, de apenas 10.452 kilómetros cuadrados, con la de la provincia española de Zamora para ilustrar la magnitud de los problemas que concentra.
Un avión sobrevuela un suburbio al sur de Beirut, bastión del Hezbolá proiraní
Un éxodo marcado por el miedo
Esta ofensiva ha provocado ya el desplazamiento de unas 100.000 personas que huyen hacia el norte. Según ha explicado Azar, los habitantes del sur reciben "un simple mensaje media hora antes de que vayan a bombardear". Esta situación desesperada, sin embargo, se topa con la desconfianza en las zonas de acogida.
"Mucha gente tiene miedo de alquilar o de dar hogares a otras personas, porque no sabemos quién se está escondiendo con ellos", ha señalado la profesora. Este temor se ve alimentado por las advertencias que reciben para que no abran sus casas a los desplazados ante la posibilidad de que se oculten objetivos militares entre ellos.
Residentes desplazados se sientan en el suelo en Beirut, Líbano
La 'guerra de nervios' en Beirut
Aunque ella y su familia tienen "el lujo" de poder refugiarse en una segunda casa en la montaña, la tensión es constante en su día a día en Beirut, cerca de la embajada estadounidense. Para ellos, es más bien una guerra de nervios, como ella misma la define, viviendo con un miedo constante que la lleva a pedir a sus hijos que no se sienten cerca de las ventanas "por si acaso".
Este país es muy bonito para las vacaciones, pero pensar en un futuro aquí es una mentira"
Profesora libanesa
Un futuro lejos del Líbano
Rania Azar vive en una profunda contradicción, la de amar un país en el que no ve futuro para sus hijos, a los que educa con la idea de "exportarlos". "Desde que nacieron, les pongo esto en la cabeza, que este país es muy bonito para las vacaciones, pero pensar en un futuro aquí es una mentira", ha confesado.
Esta mentalidad choca con el apego de sus propios hijos a su tierra, como el de su hijo mayor, a quien intenta convencer de que se marche a pesar de que él insiste en que el Líbano "es el mejor país del mundo".
Somos un pueblo muy resiliente, pero estamos hartos de serlo"
Profesora libanesa
Entre clases online y el sonido lejano de las bombas, Rania resume un sentir generalizado de agotamiento. "Somos un un pueblo muy resiliente, pero estamos hartos de serlo", ha sentenciado, poniendo palabras al cansancio de una población atrapada en un país que no conoce la paz.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.