Gonzalo Calderón, el médico que ha sobrevivido a su séptimo cáncer: "En la carrera deberían poner una sonda a todo el mundo para saber qué se siente"

A sus 35 años, este médico de familia relata en 'La Tarde' de COPE su historia de superación y su visión única de la medicina tras una vida en hospitales

Paula Herrero

Publicado el - Actualizado

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Gonzalo Calderón tiene 35 años, es médico residente de familia y ha superado siete cánceres distintos a lo largo de su vida. Recién operado del último leiomiosarcoma, hace apenas un mes, ha compartido su historia en el 'La Tarde' de COPE, con Pilar García Muñiz. A pesar de la dureza de su historial, Calderón muestra un gran sentido del humor y una enorme capacidad de resiliencia.

Actualmente se recupera en Pontevedra de la que ha sido su última intervención, una cirugía mayor realizada el pasado 18 de marzo en la que le extirparon "un trozo de colon, aparte de un tumor de 7 centímetros". 

Pese a la magnitud de la operación, asegura encontrarse "estupendamente". "Tengo una capacidad de recuperación que yo creo que se va acrecentando con cada diagnóstico y con cada intervención", ha explicado.

No he elegido tener todos estos cánceres

Cuando le preguntan si le molesta que le consideren un héroe, Calderón admite que le "rechina". "Cada uno hace lo que le toca. Yo no he elegido tener todos estos cánceres, no he elegido transitar esta vida, y me ha tocado sin más", ha afirmado. 

Atribuye su forma de afrontarlo a haber tenido "la gran suerte de tener un entorno que me ha ayudado a llevarlo así" y a una serie de decisiones personales, aunque insiste en que los factores más importantes no han sido voluntarios, sino "cuestión de suerte o cuestión de que te ha tocado".

Es cuestión de suerte o cuestión de que te ha tocado"

Gonzalo Calderón

Médico

Una infancia marcada por la enfermedad

Su lucha comenzó con solo 10 años, cuando le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin en estadio 4b, un "tumor de 16 centímetros con metástasis ya". Recuerda que en aquel momento no era consciente de la gravedad. "En mi cabeza estaba más en: Ay, qué bien, puedo jugar a la Gameboy y no tengo que ir al cole, que en esto es grave", ha confesado.

La enfermedad le robó una parte fundamental de la adolescencia. Estuvo cinco años enteros sin poder acudir a clase de forma normal, desde los 10 hasta los 16 años. 

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Un pediatra toma la altura a un niño, imagen de recurso

"Esa es la edad en la que uno aprende a socializar", ha explicado, lo que le obligó a "aprender a las malas" cuando se reincorporó, ya que sus referencias y su humor eran más propios de los adultos con los que se había relacionado.

Tras una tregua, en 2017 llegó otro duro golpe: un mesotelioma peritoneal muy raro. Calderón es consciente de una dura paradoja: los tratamientos que le salvaron la vida de niño son la causa de sus problemas posteriores.

"Tanto la quimio como la radioterapia, te curan, porque es lo que hay, y es mejor estar curado que no estarlo", pero a su vez son cancerígenos. Esta conciencia le lleva a saber que tiene "muchas más papeletas de seguir teniendo cánceres" y a cuidarse de forma especial.

Esa es la edad en la que uno aprende a socializar"

Gonzalo Calderón 

Médico

De paciente a médico

Su decisión de estudiar medicina no responde a una vocación clásica. "Yo tenía 18 años y no tenía ni puñetera idea de qué quería hacer con mi vida", ha admitido. 

Sin embargo, haberse pasado "media vida en hospitales" y tener "unos referentes extraordinarios como los médicos que tuve" le empujó a tomar ese camino. Con humor, desmitifica su entrega a la profesión: "Si a mí me toca el Euromillones, va a trabajar Rita".

Calderón siente que su mayor aportación a la sociedad no está solo en la consulta. Considera que ayuda "mucho más" con las charlas que imparte en institutos y a otros colectivos. Además, aprovecha las bajas para escribir; es autor de dos libros y una guía para pacientes oncológicos que distribuye gratuitamente a través de su perfil de Instagram, @GonzaloCalderonMartinez.

Calderón defiende firmemente que ser paciente "te hace mejor médico, sin ningún tipo de duda". Esta experiencia, asegura, otorga una empatía y una comprensión del miedo del enfermo que otros profesionales pueden perder al normalizar las situaciones. "Muchas veces lo pienso, ojalá en la carrera sondasen a todo el mundo, para que sepan qué se siente" y no se tienda a "banalizar el hecho de lo que estamos haciendo", ha reflexionado.

Por su experiencia, uno de los grandes errores en la medicina es la comunicación. Critica la "medicina defensiva" que lleva a usar un lenguaje técnico que el paciente no entiende. Para él, es "terrible" que la gente necesite llamar a un familiar para que le "traduzca" lo que le ha dicho el doctor. "Como profesional, yo tengo que preguntar antes de que acabe la consulta: '¿has entendido todo esto que te estoy contando?'", ha concluido.

Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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