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EN 'LA TARDE'

Un cráneo de cocodrilo marino de hace 50 millones de años, incrustado en una roca de Huesca

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 20:31

Hace dos décadas, paleontólogos de la Universidad de Zaragoza encontraron un cráneo de cocodrilo marino de hace 50 millones de años. Aún permanece sin estudiar porque no ha podido extraerse de la piedra que lo envuelve.

El almacén del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza guarda al cráneo del cocodrilo, encontrado en el Parque Nacional de Ordesa (Huesca). Conocido popularmente como el "Cocodrilo de Ordesa", este fósil que corresponde a una nueva especie, no puede ser estudiado ni mostrado al público porque se encuentra atrapado en el interior de una roca.

El grupo de paleontólogos Aragosaurus de la Universidad de Zaragoza, liderado por su investigador principal José Ignacio Canudo, ha decidido lanzar el proyecto 'Sacando a la vida el cocodrilo de Ordesa' y poder exponer este fósil único a los ciudadanos.

Actualmente, el ejemplar se halla en el interior de la roca, tal y como se encontró, del que afloran pequeños fragmentos que hace suponer que se encuentra el cráneo completo. En estas dos décadas, sin embargo, no ha podido ser extraído de la roca, aunque se ha intentado.

"Se deduce que el cráneo está completo en el interior de la roca"

La principal dificultad con la que se han enfrentado, ha explicado José Ignacio Canudo, director a su vez del Museo de Ciencias Naturales en 'La Tarde', se debe a que “la composición del fósil es muy similar a la de la roca”. “Esto hace que a la hora de aplicar, por ejemplo, ácidos para extraerlo es preciso encontrar la proporción exacta para que afecte a la roca, pero no al fósil”.

Jorge Alcalde, divulgador científico de COPE, ha reconocido que “este hallazgo tiene una importancia científica excepcional, porque no habíamos encontrado nada igual”.

José Ignacio Canudo ha añadido que “se deduce que el cráneo está completo en el interior de la roca. Ya conocemos la antigüedad de la roca. Hace unos años se hizo un primer escáner, pero la calidad no permitió llegar a la conclusión que hemos llegado ahora”.

“Los fósiles de vertebrados son de fosfato y las rocas que los contienen son de carbonato. Estaba a 2.000 metros de altura, vamos a tener que hacer muchas pruebas y utilizar muchos químicos para que podamos separar el fósil de la roca” ha asegurado el investigador.

“Es un cocodrilo marino que tiene un aspecto muy distinto a los que estamos acostumbrados a ver, tiene un morro muy alargado. Tenemos que demostrarlo” ha concluido José Ignacio Canudo.

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