Audio

Foto del día: "Mirando esta foto dan ganas de maldecir a quien nos dijo que crecer era abandonar otras manos"

Nos dejaron sin fotos como esta, nos dejaron sin poder conciliar el sueño, nos dejaron sin una mano que estrechar

Tiempo de lectura: 2 Actualizado19:20

La foto que me ha llamado la atención la pública hoy el diario La Vanguardia. Es una foto grande que ocupa casi una página completa. La foto está inundada luz. Es una imagen esencial, con pocos elementos. Desde un fondo de colores suaves, aparecen unos dedos. Tres dedos de un adulto. Tres dedos de un adulto que están aferrados por tres dedos de un recién nacido. Los dedos del bebé están llenos de arrugas, que parecen condesar todo lo que ha de venir. Dedos arrugados de bebé, con unas uñas muy finas, completamente transparentes. Los dedos regordetes y arrugados del recién nacido agarran sin hacer fuerza los dedos del adulto. Más que agarrar reposan en los dedos del adulto, en sus yemas. Parecen buscar la seguridad, la firmeza, la solidez de otro tacto. El adulto se ha lavado bien las manos, sabe que lo nuevo, el bebe, requiere limpieza y delicadeza. El tacto del adulto se renueva en los dedos del bebé. Los dedos están ligados. Y si se fija uno más, hay que fijarse mucho, se da cuenta de que el color pastel del fondo es la cara del bebe que está dormido. Dormido mientras sus dedos enlazan los de alguien de fiar. Mirando esta foto dan ganas de maldecir ese momento en que a alguien se le ocurrió decir que las luces, la mayoría de edad, se alcanzaba cuando nuestros dedos no reposan en otros dedos. No sé, o si lo sé, cuando nos vendieron eso de que crecer y hacerse mayor era abandonar otras manos, quedarse solo con las de uno, renunciar a cualquier guía. No sé por qué, o si lo sé, nos educaron en el imperativo de quedarnos solos, las luces eran valerse por uno mimo y valerse por unos mismo era renunciar a cualquier tacto, a cualquier mano, a cualquier lazo, a cualquier guía, a cualquier adulto. Y no sé por que, o sí lo sé, nos dejaron sin fotos como esta, nos dejaron sin poder conciliar el sueño, apretando en nuestra mayoría de edad unas sábanas ásperas, torturadas por horas insomnes, nos dejaron sin una mano que estrechar, sin luces y sin mayoría de edad. Mira la foto y mi mirada se convierte en un grito pidiendo auxilio.