Los lugares más secretos del mundo, al descubierto: de islas malditas a clubes de élite y bases militares
Un recorrido por enclaves rodeados de misterio cuyo acceso está prohibido, desde el Área 51 y el Club 33 de Disney hasta ciudades cerradas en Rusia
Málaga - Publicado el
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Existen lugares en el mundo que no aparecen en los mapas turísticos ni admiten visitantes. Espacios rodeados de misterio, secretismo y leyendas, donde el acceso está estrictamente controlado. Algunos esconden historias oscuras, mientras otros son refugio de élites influyentes o centros de operaciones militares ultrasecretas, despertando una fascinación que nace precisamente de su prohibición.
Poveglia y Gruinard: las islas marcadas por la muerte
En el norte de Italia, en la laguna de Venecia, se encuentra la isla de Poveglia. Aunque a simple vista parece una más del archipiélago, su oscura historia la ha convertido en uno de los lugares más enigmáticos de Europa. Cerrada al público y envuelta en leyendas, Poveglia es hoy un lugar peligroso por sus edificios en ruinas, restos de un pasado como lazareto y hospital psiquiátrico.
La fama tenebrosa de la isla se debe a su uso como lazareto o hospital para desahuciados durante los grandes brotes de peste de los siglos XIV y XVII. Según explica el periodista Álvaro Martín, allí se llevaba a los enfermos contagiosos a morir y sus cuerpos eran incinerados, "cosa que en aquella época era considerado poco más que un pecado". Las excavaciones han revelado numerosos cuerpos y un antiguo cartel advertía del peligro.
Cuidado al que se adentre aquí, no excaves en el suelo de Poveglia, porque te vas a encontrar con los muertos de la peste"
A esta historia se suma una leyenda sobre la etapa de la isla como hospital psiquiátrico (1922-1968). Se cuenta que "había una especie de científico loco que practicaba trepanaciones a los pacientes, que perforaba sus cráneos y que experimentaba con ellos de forma muy sádica". Actualmente, su futuro es incierto; aunque hay proyectos para convertirla en un atractivo turístico-histórico, sigue en ruinas y sin un uso concreto.
En la costa noroeste de Escocia se ubica la isla de Gruinard, un pequeño territorio que durante la Segunda Guerra Mundial fue el escenario de ensayos con armas biológicas por parte del gobierno británico. El objetivo era probar la eficacia del ántrax como armamento contra Alemania, utilizando la isla por estar deshabitada y aislada.
Isla de Gruinard
Los experimentos, que comenzaron en 1942, "fue todo un éxito", explica Álvaro Martín, ya que los animales utilizados en las pruebas morían rápidamente. Sin embargo, las autoridades dedujeron que el factor ambiental, la contaminación duradera del lugar, convertía su uso en "una medida descontrolada y desproporcionada", por lo que nunca se usó en el conflicto. La isla quedó perimetrada con carteles de riesgo biológico.
El proceso de descontaminación no se inició hasta 1986, tras la presión de iniciativas ciudadanas. Se roció la isla con una mezcla de formaldehído y agua de mar y, tras años de pruebas, fue declarada oficialmente libre de contaminación en 1990. Pese a ello, los habitantes de las poblaciones cercanas siguen considerando que la isla está "maldita" y que el peligro podría persistir.
Club 33 y Bohemian Grove: los círculos del poder
Dentro de Disneyland se esconde uno de los secretos mejor guardados de la compañía: el Club 33. Fundado en 1967 por Walt Disney, es un club privado concebido como un espacio reservado para patrocinadores, empresas y figuras influyentes. Su acceso está limitado a miembros e invitados, lejos del público general.
Club 33
Lejos de la fantasía infantil, el Club 33 es un instrumento de poder. La autora Cristina Martín señala que Walt Disney lo concibió como un espacio para "inversores y, sobre todo, aliados estratégicos", donde "se cierran acuerdos, se amplifican y fidelizan intereses de la compañía". El misterioso número 33 tiene una fuerte carga simbólica, recurrente en tradiciones esotéricas, y se asocia a la supuesta pertenencia de Disney a la masonería.
La membresía no se consigue solo con dinero; se requiere una invitación. Entre sus miembros hay "altos ejecutivos de multinacionales, grandes inversoras, figuras públicas con valor estratégico" y celebridades como Elton John o Neil Patrick Harris, quienes han admitido haber sido invitados. Se asemeja en su funcionamiento al club Bilderberg, donde uno no puede entrar por voluntad propia, sino que debe ser llamado.
En un bosque de secuoyas al norte de California se encuentra el Bohemian Grove, un campamento exclusivo que desde 1872 reúne cada verano a las figuras más influyentes del poder político, económico y cultural de Estados Unidos. Aunque su lema oficial, extraído de Shakespeare, indica que los negocios se dejan fuera, la realidad parece ser otra.
Bohemian Grove
Las arañas que tejen no vienen aquí"
Fundado originalmente por artistas y periodistas, pronto se incorporaron políticos y empresarios, en su mayoría republicanos y todos hombres. Por allí han pasado presidentes como Richard Nixon, Ronald Reagan o la familia Bush. El analista Juan Antonio Sanz apunta que allí se han tomado decisiones históricas, como el impulso del Proyecto Manhattan en 1942, que desarrolló la bomba atómica.
El secretismo del club ha alimentado numerosas teorías, con ceremonias como la "quema de una efigie" a los pies de una estatua de un búho de 12 metros. El excanciller alemán Helmut Kohl llegó a decir que el Bohemian Grove, al igual que la Trilateral o el club Bilderberg, era "realmente donde se decidía el futuro del mundo". La pertenencia requiere un alto coste y una larga lista de espera.
Bases ultrasecretas: del Área 51 a Mezhgorye
A unos 130 kilómetros de Las Vegas, en el desierto de Nevada, se encuentra el Área 51, una base militar ultrasecreta de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Oficialmente es un área de experimentación del ejército, pero durante décadas ha sido el epicentro de teorías sobre ovnis y tecnología extraterrestre.
Área 51
El secretismo ha sido extremo. El periodista Josep Guijarro recuerda que "hasta no hace tanto tiempo, cuando tú buscabas en Google el área 51, aparecía en el mapa una zona, digamos, mutilada o tapada". En su interior se desarrollan prototipos de aviones muy avanzados, descritos por un capitán español que la visitó como "dar un salto de 20 años hacia el futuro".
La leyenda ufológica se disparó en 1989 con Bob Lazar, un supuesto ingeniero que afirmó haber trabajado en el "sector 4" de la base con naves extraterrestres recuperadas. Habló de un gobierno secreto llamado Majestic 12 y del elemento 115, un componente para sus sistemas de propulsión. Aunque fue desacreditado, el posterior reconocimiento de la existencia del Área 51 y el descubrimiento real del elemento 115 han mantenido vivas las dudas.
En los montes Urales de Rusia se encuentra Mezhgorye, una de las llamadas "ciudades cerradas". Situada a los pies del monte Yamantau (la montaña del diablo), es uno de los lugares más enigmáticos del país. Se trata de un complejo administrativo-territorial cerrado, cuyo acceso para extranjeros está prohibido y para los propios rusos, muy restringido.
Ciudad de Mezhgorye
Las especulaciones sobre su propósito son variadas. Se cree que podría albergar sistemas de armas nucleares, ser el centro del sistema de contraataque nuclear "Mano Muerta" o incluso un gigantesco refugio subterráneo para la élite en caso de guerra, con capacidad para hasta 60.000 personas. Su construcción más intensa se realizó entre 1996 y 2007.
A pesar de las cláusulas de confidencialidad y las fuertes represalias, la existencia de estas ciudades es conocida, aunque su interior sigue siendo un misterio. Juan Antonio Sanz menciona que en la Unión Soviética existían cerca de 150 ciudades de este tipo, y hoy todavía quedan unas 40. Mezhgorye es a menudo calificado como "el Área 51 de Rusia", un símbolo del secretismo que aún pervive.
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