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Quinto aniversario de la muerte de Adolfo Suárez

El próximo 23 de marzo se cumplen cinco años de la muerte del ex presidente del Gobierno

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 19 mar 2019

Se cumplen cinco años de la muerte de Adolfo Suárez. El presidente que cambió la historia de España. Con el Rey Juan Carlos, el gran protagonista de la Transición. Un hombre extraordinario que en los últimos años de su vida, no recordaba que había colaborado a cambiar la historia de su país: a mejor.

Suárez es un caso casi único de instinto político, encanto personal y de voluntad de poder, que llevo a escalar en el escalafón de las jerarquías del Franquismo, hasta alcanzar la presidencia del gobierno en 1976. El clamor en contra del nombramiento fue casi unánime. Nadie vio, en aquel momento, que Suárez era el puntal de una estrategia minuciosamente orquestada para transformar desde dentro al régimen, y convertir a España en una democracia plena. 

Suárez era ideal para ello. Pertenecía una generación que había sufrido la guerra como niño, pero no como combatiente. Una generación que había comenzado a superar el drama de las dos Españas y que veía el cambio como una necesidad, y que este no supusiese una ruptura, como un imperativo. Era, en definitiva, la generación del propio Rey Juan Carlos, y una que no tuvo su oportunidad hasta la muerte de Franco. Suárez distaba de parecerse al político franquista al uso. Su arrollador encanto personal, su sutil punto "canalla" y su visión optimista con respecto al futuro de su país le hacían el hombre ideal. Que su carrera se fraguase en puestos relevantes en Radio Televisión Española le hacía dominar una escena que pronto sería vital: la de la comunicación política.

En el mismo tiempo que ha transcurrido desde su muerte, Suárez lideró la demolición controlada del franquismo, la elaboración de la mejor constitución de la historia de España, precedidas de unas elecciones libres. Las primeras en décadas. Todo ello bajo unas condiciones económicas recientemente complejas, y con los zarpazos de ETA atemorizando a la sociedad española de manera casi semanal. 

Bajo esas presiones, la presidencia de Suárez terminó de forma triste. Que el 23F tuviese lugar durante la sesión de investidura de sus sucesor da cuenta de la tensión del momento. Y la historia de España no estaba preparada para saber qué hacer con un primer ex-presidente. Su carrera posterior, en todo caso, colabora engrandecer al personaje, que supo -aun en los márgenes del protagonismo político- mantener una dignidad a toda prueba. 

El drama personal y la enfermedad hacen de sus últimos años una etapa triste. Casi un trasunto de una España que a veces, parece olvidarse a si misma. 

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