"Los chinos están observando al milímetro todo lo que hace Estados Unidos en Oriente Medio, todas sus capacidades de armamento y tácticas, con un satélite"
El analista internacional Enrique Serbeto desvela en 'La Linterna' que Pekín utiliza una constelación de satélites para monitorizar cada movimiento militar
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El mundo se encuentra en un punto de análisis geopolítico constante, y así lo ha desgranado el analista internacional Enrique Serbeto en el programa 'La Linterna' de COPE. En su conversación con Ángel Expósito, Serbeto ha puesto el foco en China, cuya atención se centra milimétricamente en el conflicto de Oriente Medio. El interés del gigante asiático no es casual, ya que, según el experto, "son más dependientes que nosotros de los hidrocarburos de la zona del golfo", lo que les lleva a tomar medidas y, sobre todo, a observar.
La capacidad de vigilancia de Pekín es exhaustiva. "Los chinos están observando al milímetro todo lo que está pasando, todo lo que hace Estados Unidos, todas las capacidades de armamento que está en juego", ha afirmado Serbeto. Para ello, disponen de una "constelación impresionante de satélites de observación que están a órbita baja", entre 500 y 1000 kilómetros. Este espionaje tecnológico es parte del ambicioso plan de China para liderar el siglo XXI.
Enrique Serbeto ha destacado una red de satélites específica llamada Higglin, dedicada a comunicaciones y observación. Esta tecnología representa "una ocasión inmejorable para estar escrutando continuamente todos los movimientos, todas las tácticas de Estados Unidos e Israel". Con este sistema, "cada buque, cada avión, cada base está siendo escrutada y monitorizada por China", un desarrollo que se suma a otros avances como los experimentos realizados en su estación espacial.
El 16 de octubre de 2025, un cohete portador Larga Marcha-8A que transportaba un grupo de satélites de internet despegó del centro de lanzamiento de naves espaciales comerciales de Hainan, en Wenchang, provincia de Hainan, China.
La crisis en Cuba: olor a basura y caceroladas
Cambiando de continente, el análisis se ha dirigido a Cuba, donde la situación sigue empeorando. Las protestas se han vuelto una constante en la isla, acompañadas del grito "Díaz Canel chingado", que según Serbeto, "ya es una cosa muy común". Estas manifestaciones, a menudo en forma de caceroladas, surgen en noches marcadas por la falta de electricidad.
A los problemas de desabastecimiento y apagones se suma ahora una crisis medioambiental y sanitaria. El analista ha relatado un hecho alarmante: "Ahora La Habana, además de todos esos olores propios que tenía (...), ahora huele a basura". La causa es que "ya están quemando basura en las centrales térmicas para ver si así pueden producir algo de electricidad". Aunque esto reduce la basura acumulada en las calles, ha provocado que un "tufo" pestilente inunde la capital.
Ahora huele a basura"
Personas caminan por una calle este martes en La Habana (Cuba)
El legado del botánico que protegió las semillas del hambre
El recorrido global de 'La Linterna' ha terminado en el Polo Norte, recordando la existencia del depósito de semillas de olivo en la Bóveda Global de Svalbard. En este contexto, Serbeto ha destacado que España es miembro del tratado de Svalbard, lo que le permitiría realizar prospecciones mineras en la isla. Sin embargo, el foco se ha centrado en la figura de Nikolai Babilov, un botánico y genetista ruso pionero.
Babilov fue el creador, en 1929, del primer depósito de semillas universal. El experto ha recordado que el científico "visitó España en 1927, estuvo recorriendo todas las regiones en busca de semillas autóctonas". Durante su viaje, le interesó especialmente un trigo que se cultiva en Asturias llamado Skanda, un cereal tradicional que consideró de lo más interesante que había recopilado.
La historia de Babilov y su centro de investigación está marcada por la tragedia. Durante los 872 días del sitio de Leningrado en la Segunda Guerra Mundial, él y sus colaboradores tuvieron que defender las semillas del hambre de la población. A pesar de su gesta, el botánico fue represaliado por Stalin, quien prefirió las tesis de Lysenko, un biólogo que defendía que se podía cambiar la naturaleza de plantas y animales por decreto.
A los animales y a las plantas se les podía cambiar la condición y la actitud"
El régimen soviético se creyó las teorías de Lysenko, que pensaba que "a los animales y a las plantas se les podía cambiar el la condición y la actitud a través de el comportamiento como pensaba hacer Stalin con los seres humanos". Como consecuencia, "el pobre Bavílov fue llevado al Gulag, murió en la cárcel". Paradójicamente, el centro de investigación botánica de San Petersburgo que él defendió ahora lleva su nombre como homenaje a su legado.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.