Iván Rodríguez, agente forestal de la sierra de Madrid: "De los diferentes tipos de aludes que hay, el más peligroso es el alud de placa, porque rompe como si fuera un cristal"
El programa 'La Linterna' se adentra con el experto Álvaro Sanz en el trabajo de los agentes que velan por la seguridad en la alta montaña madrileña
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El invierno transforma la sierra de Madrid en un paisaje de gran belleza, pero también de potenciales peligros. Para anticiparse a los riesgos ocultos bajo el manto blanco, el programa 'La Linterna', a través del experto Álvaro Sanz, ha acompañado a los agentes forestales en su labor diaria. Su trabajo, a menudo asociado a los incendios estivales, es igualmente vital durante los meses de frío para prevenir accidentes en las alturas.
Iván Rodríguez, agente forestal en puntos clave como Cerradillas, Peñalara y Navafría, comienza su jornada con un ritual de observación. Antes de tocar la nieve, realiza un análisis visual del terreno, ya que esa primera impresión es crucial. "El propio avance hacia el terreno donde vamos a estudiar la nieve ya va dándote información y datos", explica Rodríguez, quien se fija en las acumulaciones, el comportamiento de la nieve al paso del esquiador y la posible presencia de placas de viento.
Este protocolo se repite de forma constante durante todo el invierno, sin importar las condiciones meteorológicas extremas. La información recogida es fundamental para entender cómo se comportará la montaña en las próximas horas. "Es un compromiso que adquirimos con los compañeros del observatorio de Aemet, ellos fueron los que nos enseñaron todo lo que sabemos", comenta el agente sobre una colaboración que exige una constancia ineludible para garantizar la seguridad de los visitantes del Parque Nacional.
El Grupo de Rescate de la Junta de Castilla y León auxilia a un montañero en el pico Peñalara
El lenguaje de la nieve
Entre los profesionales se utiliza la expresión 'leer la nieve', que consiste en analizar sus diferentes capas, densidades y cambios. Se trata de un estudio científico y coordinado para evitar interpretaciones subjetivas. "El manto nivoso es muy complejo, entonces, requiere un estudio muy pormenorizado", detalla Iván Rodríguez. En estos análisis, en los que colaboran con personal de AEMET y de la Junta de Castilla y León, se miden "datos muy objetivos, datos científicos de densidades, temperaturas, granos, humedad, dureza, etcétera".
El alud de placa, una fractura de cristal
De los diferentes tipos de aludes que hay, el más peligroso es el alud de placa, porque rompe como si fuera un cristal
Hay momentos en que la combinación de capas y temperaturas hace saltar todas las alarmas. Es entonces cuando la nieve se convierte en un riesgo real, capaz de generar el temido alud de placa. "De los diferentes tipos de aludes que hay, el más peligroso es el alude de placa, porque es una luz que rompe como si fuera un cristal, una placa de a muchos cientos de metros", advierte el agente forestal. Este fenómeno se produce cuando una capa superficial cohesionada se fractura sobre una capa inferior de nieve muy poco densa, un peligro que, tal como recuerdan recientes sucesos en el Pirineo, puede tener consecuencias fatales, aunque en muchos casos se trate de víctimas evitables.
Labores de rescate de los tres montañeros sorprendidos por un alud en el circo de San Miguel, en el Moncayo.
La imprudencia, el principal detonante
Una particularidad de la Sierra de Madrid es la afluencia masiva de personas cada fin de semana, lo que somete a este entorno a una presión constante. Según el agente, "la mayoría de las avalanchas las provoca el propio esquiador o el propio transeúnte al pasar por una ladera". Muchos visitantes llegan sin la preparación adecuada, pasando de un día soleado en la capital a un entorno de alta montaña con niebla, ventisca y temperaturas bajo cero, como ocurre con frecuencia en los puertos de Navacerrada o Cotos. El control de la situación es complejo, pero es posible mitigar el riesgo con la formación adecuada.
La alta montaña invernal no es accesible para todo el mundo
A pesar de los avisos y los frecuentes rescates, la falta de conciencia sigue siendo un problema. "La alta montaña invernal no es accesible para todo el mundo", sentencia Rodríguez. Subir a estas zonas en invierno exige "conocimientos técnicos específicos, una formación específica, una práctica que solo lo dan los años" y un material que, aunque no es barato, resulta "imprescindible para atravesar territorio avalanchoso o deslizante". La labor de estos profesionales marca la diferencia entre una jornada de disfrute y una tragedia, un recordatorio constante de que la montaña, sin el debido respeto y preparación, no perdona.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.