"Ahora mismo tenemos el 30 por ciento de los espárragos bajo de agua, eso es mucho dinero para la economía de nuestros agricultores"
La borrasca Marta devasta el campo andaluz, con inundaciones que ponen en jaque la inminente campaña del espárrago en municipios como el granadino Huétor Tájar
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La borrasca Marta da una leve tregua a su paso por la península, pero la situación en Andalucía sigue siendo crítica. Las lluvias torrenciales han provocado el desbordamiento de ríos y arroyos, dejando un panorama desolador en varias provincias. La situación ha requerido que el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, vuelva a las zonas cero de las borrascas en Andalucía, visitando municipios de Jaén y Granada. Uno de los más afectados es Huétor Tájar, en la comarca de Loja (Granada), cuyo alcalde, Fernando Delgado, ha descrito la situación en el programa 'La Linterna' de COPE como muy complicada: "pinta mal, pinta mal".
El municipio granadino se ha visto literalmente rodeado de agua por el desbordamiento simultáneo del río Genil y el arroyo Vilano. Esta doble crecida ha provocado "calles cortadas, bajos inundados, muchos sótanos, gente con coches dentro", según ha detallado el alcalde. Además, la rotura de un margen del arroyo Vilano desvió una enorme cantidad de agua hacia el pueblo, afectando gravemente a un polígono industrial donde se ubican numerosos negocios y causando un "daño terrible". La situación ha dejado imágenes de pueblos convertidos en piscinas y carreteras bloqueadas, e incluso la Guardia Civil tuvo que rescatar a cuatro personas atrapadas en su coche en Huétor-Tájar.
El espárrago, motor económico en jaque
La mayor preocupación se centra ahora en el campo. Huétor Tájar, un pueblo eminentemente agrícola, vive del espárrago con denominación de origen. El alcalde ha lanzado la voz de alarma: "ahora mismo tenemos el 30 por ciento de los espárragos bajo de agua", una catástrofe si se tiene en cuenta que la campaña de recogida estaba a punto de comenzar "de aquí a 8 o 10 días". Delgado ha subrayado la importancia de este cultivo para la economía local, ya que "del espárrago vive, pues, prácticamente todo el pueblo", desde agricultores hasta trabajadores de las cooperativas. Para muchas familias, los tres meses de campaña suponen los ingresos para vivir todo el año.
Este año ha llegado al nivel de la vega y entró para el pueblo, eso nunca había pasado"
Vecinos achican agua en Huétor Tájar (Granada), uno de los municipios andaluces especialmente afectados por la borrasca Leonardo
El alcalde, de 62 años, asegura que ni los más mayores del lugar recuerdan algo similar. "Cuando se ha salido el río Genil, siempre han anegado la vega. Este año ha llegado al nivel de la vega y entró para el pueblo, eso nunca había pasado", ha afirmado Delgado. La tierra, saturada tras casi un mes de lluvias, ya no absorbe más agua, lo que provoca que cualquier precipitación, por mínima que sea, desborde de nuevo los cauces. Esta situación ha generado "mucho miedo" e "incertidumbre" entre los vecinos, que han vivido noches "de película" viendo cómo el agua anegaba sótanos, fincas y viviendas.
Grazalema, entre temblores y cascadas
La borrasca también ha golpeado con fuerza la provincia de Cádiz. En Grazalema, algunos de los vecinos evacuados han podido regresar a sus casas tras disminuir el peligro inminente. Sergio, un empresario de la zona, ha contado en 'La Linterna' que, sorprendentemente, las espectaculares cascadas que brotaban por todo el pueblo "se secaron bastante rápido" a partir del jueves por la tarde. Sin embargo, el recuerdo más angustioso del episodio no fue el agua, sino los movimientos de tierra que sintieron.
Eran unos golpes, pues, muy secos, era algo, no sé, como venido de los más interiores de la tierra"
Vecinos de Grazalema (Cádiz) intentan achicar agua de sus casa y locales inundados por las intensas lluvias
Tanto Sergio como otros vecinos sintieron temblores, descritos como "unos golpes, pues, muy secos, era algo, no sé, como venido de de los más interiores de la tierra". Este fenómeno, confirmado posteriormente por geólogos como producto de la naturaleza kárstica del terreno, fue lo que generó más angustia y provocó que "todo el mundo abandonase el pueblo" sin oponer resistencia. A pesar del susto y los daños, el optimismo prevalece. Sergio se muestra convencido de que saldrán adelante e incluso vaticina un 'boom' turístico: "la gente está deseando que abra el pueblo a apoyarnos".
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