"Tengo un piso que cuando lo alquilé no tenía ascensor y ahora sí; yo tengo ahí una derrama extra, el inquilino se está beneficiando y se tiene que compensar económicamente"
Cientos de miles de contratos de alquiler se enfrentan a subidas de hasta el 50% en 2026, desatando un choque entre la realidad de los inquilinos y la de los propietarios
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La situación de la vivienda se ha consolidado como una de las principales preocupaciones de los españoles. Un punto de inflexión se acerca en 2026, año en que cerca de 600.000 contratos de alquiler firmados en 2021 alcanzarán su quinto año, abriendo la puerta a una renegociación de las condiciones. Este escenario, analizado 'Herrera en COPE' por Alberto Herrera y el periodista Curro Suárez, anticipa un punto de tensión para miles de inquilinos, con previsiones de subidas de hasta el 50%.
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La legislación actual establece que los contratos de alquiler tienen una duración mínima de cinco años para propietarios particulares. Durante este periodo, el precio solo se actualiza de forma limitada, generalmente según el IPC y con los topes fijados por el Gobierno. Sin embargo, al finalizar este plazo, las limitaciones automáticas desaparecen y el precio se pacta de nuevo, lo que genera una enorme incertidumbre en un mercado ya de por sí tensionado, especialmente en grandes ciudades.
La odisea de alquilar en Madrid: "Te ahoga"
Curro Suárez, quien se encuentra personalmente entre los afectados, ha recogido el testimonio de María y Nico, una pareja que vive en el barrio de Malasaña de Madrid. Su casero ya les ha notificado que deben dejar la vivienda en julio. "A nosotros nos encanta el barrio, nos queríamos quedar en el barrio. Cuando vimos los precios, nos dimos cuenta de que no era una opción viable", explica María. La búsqueda se ha extendido más allá, pero la situación es similar: "El problema es que ya no es viable ni dentro de la M-30".
Un cartel de alquiler en un local de Logroño
El problema se agrava por la alta demanda. Para una vivienda que encaja en precio y metros, la competencia es feroz: "De repente te encuentras con que hay otros 30 candidatos queriendo ese piso". María estima que su actual piso, por el que pagan 1.200 euros, "perfectamente podrían subirla a 2.000 euros al mes, más gastos", casi el doble del precio actual.
La visión del casero: "Somos el problema y también las víctimas"
Frente a la demonización que a menudo sufren los propietarios, 'Herrera en COPE' también ha querido conocer su punto de vista. Un casero ha explicado que la principal causa de los precios elevados es la alta demanda y la poca cantidad de inmuebles. Apunta a factores como la inmigración, la emancipación tardía y la dificultad para comprar como elementos que disparan la necesidad de alquilar, influyendo "directamente en el precio al alza".
Imagen de recurso de un ascensor en un edificio
Este propietario justifica las subidas no solo por la actualización del IPC, sino por "las mejoras del propio edificio". Pone un ejemplo concreto: "Tengo un piso que cuando fue alquilado no tenía ascensor, y a día de hoy tiene una mejora que es ascensor. Yo tengo ahí una derrama extra, pero el inquilino también se está beneficiando". Por ello, considera que su inquilino, "al también tener una cosa que le mejora la vida, también tiene que compensar económicamente con ese diferencial".
Mi inquilino, al tener una cosa que le mejora la vida, también tiene que compensar económicamente"
El mismo casero reflexiona sobre el papel que juegan, considerándose "parte de las dos, somos tanto el problema como víctimas". Admite que hay propietarios que se benefician "de la situación del mercado para incrementar, en vez de lo que estipula la ley, duplicarlo", mientras que otros, como él asegura ser su caso, solo buscan "compensar a lo mejor las mejoras" realizadas en el inmueble.
Un mercado roto: salarios congelados y testimonios
El contexto económico agrava la crisis. Un dato revelador aportado señala que en Madrid, desde 2006, el salario medio ha subido un 24% (de 23.000 a 28.000 euros), mientras que el precio del alquiler por metro cuadrado se ha disparado un 150% (de 9 a 23 euros). Esto evidencia que el problema de fondo puede estar también en "cómo los salarios llevan congelado tantísimo tiempo", como apunta Alberto Herrera.
Un cartel de se alquila en una vivienda en España
Otros testimonios refuerzan la idea de un mercado inaccesible. Blanca, que lleva diez años en Madrid, afirma que "la única manera de encontrar un piso decente es heredarlo de otra persona". Critica cómo los propietarios se han dado cuenta de que existe un sector de la población con sueldos muy altos: "un piso que debería costar 800 euros, te lo ponen a 1.600, porque cuentan con que van a entrar dos salarios de personas que ganan bien".
Al final, como concluye Curro Suárez, la sensación general es que "se van pasando la pelota de uno a otro" sin que las soluciones lleguen al ciudadano. Tanto inquilinos como propietarios coinciden en un punto clave: la falta de oferta. La pelota, por tanto, parece estar en el tejado de las administraciones, de quienes se esperan medidas efectivas que vayan más allá de las recurrentes promesas electorales.
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