Carlos Herrera pide que se evite el "ruido político" para centrar el foco en esclarecer las causas del accidente en Adamuz
El comunicador, en concreto, ha reivindicado que "es el momento de atender a las víctimas y de llorar a los muertos"
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Señoras y señores, me alegro. Buenos días.
Bueno, ya son las siete de la mañana —son las seis en Canarias— de este martes, 20 de enero de 2026. Habiendo pasado ya dos lunes sobre Adamuz, dos siguen siendo también los vagones varados en ese talud de cuatro metros, donde los equipos de rescate continúan peleándose contra un amasijo de hierros.
Antes de darles toda la información de la que disponemos, hacer algunas consideraciones elementales, porque evidentemente estamos en un momento en el que todavía estamos extrayendo cadáveres del lugar del accidente. Y es el momento de que trabajen las investigaciones; es el momento de atender a las víctimas; es el momento de llorar a los muertos.
Agente de Criminalística de la Guardia Civil en la zona del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba)
Las responsabilidades, que deberán ser depuradas, ahora mismo no corren prisa. Corren prisa otras cosas.
Yo sé que el equipo nacional de opinión sincronizada, estos dos días, se está llenando la boca exigiendo que no se politice la tragedia, como queriendo decir que ya la politizo yo cuando me conviene. Efectivamente, yo estoy de acuerdo con la sincronizada: no hay que politizar la tragedia. Ni ahora, ni antes. Ahora lo piden los que se llenaron la boca con la palabra “asesino” en otros momentos como la DANA o como el 11-M.
Pero por ir al resumen, a un titular que indudablemente requiere muchos matices: el descarrilamiento se produjo seguramente por una brecha en la vía, por un fallo de soldadura, por desgaste de materiales, por alguna pieza de Iryo que provocara la rotura… Eso no lo sabemos.
La fatalidad es lo que luego provocó la tragedia: lo provocó que venía un tren a toda velocidad en sentido contrario. Pero esa investigación debe realizarse con tranquilidad; con la tranquilidad que exige que los hombres y mujeres que saben de esto y que se dedican a esas cosas puedan trabajar sin presión.
Es indudable que tenemos que hablar del dolor. El dolor que se siente ahora mismo, sobre todo en Andalucía, y muy especialmente en la provincia de Huelva, de donde son la mayoría de los fallecidos, y que es un dolor difícil de explicar.
Estado en el que ha quedado el tren Alvia, uno de los dos accidentados de Adamuz, Córdoba
Ese dolor, como si se tratara de una siniestra pedrea, también está salpicando otros lugares: el municipio madrileño de Alcorcón, de donde era Pablo, el maquinista de 26 años que conducía el Alvia.
Escucha el resto del análisis de Herrera en el audio adjunto.