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Luis del Val: "La Bolsa baja, el oro sube y la única optimista es la ministra de Economía"

Ya puedes escuchar la imagen del colaborador de 'Herrera en COPE' de este jueves 15 de agosto de 2019

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Luis del Val

Colaborador

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09:08

Pertenezco al sector de la sociedad que no entiende mucho de Economía, y al que la prima de riesgo le suena un poco a tía alocada, y el Producto Interior Bruto a alguien dar maneras bruscas, que no admite muchas bromas. Sin embargo, aunque no entiendo mucho, sé que hay una regla de oro, y es que cuando el oro sube de precio es que las cosas están mal y, ahora mismo, el oro sube de precio. ¿Y cuándo sube el oro? Cuando baja la Bolsa. Esto viene a ser como una especie de balancín, y, si la bolsa sube, el  oro baja, y al contrario. 

La Bolsa parece que es una cosa de ricos, pero en la Bolsa está el dinero de gente modesta, de pequeños ahorradores, de pensionistas que a costa de sacrificios tienen una pequeña cantidad que la confían a un fondo de inversión, y eso complementa su escuálida pensión. Que el fondo va bien, pues le hacen un regalo generoso a los nietos, cuando es su cumpleaños. Que baja la Bolsa, pues el regalo es un símbolo de escaso valor material. Si son muchos los que invierten poco dinero en regalos, el comercio se resiente, y baja los pedidos a la fábrica, y la fábrica baja los pedidos a sus proveedores de materiales y, si la cosa se prolonga, la fábrica despide a gente, porque hay menos demanda. Y eso aumenta el paro. 

En el fondo, la economía se basa en un estado de ánimo. Que el estado de ánimo del personal está alegre y confiado... Pues se compran un coche nuevo, y eso quiere decir que el concesionario de la zona gana dinero, y que pide más unidades a la fábrica, y la fábrica consume más baterías, más cristales, más motores, etcétera, y amplía la plantilla, y baja el paro, y los que han encontrado trabajo gastan más, etcétera.

Pues bien, el oro sube de precio, y eso significa que el estado de ánimo del personal anda alicaído, y la única optimista es la ministra de Economía en funciones, en funciones electorales, que ha anunciado que creceremos más que nadie, y que el parón de Alemania no nos afecta, y el Brexit del Reino Unido, tampoco, y la guerra comercial de China y Estados Unidos mucho menos. Ella es una señora agradable, que en Europa era mucho menos optimista y más rigurosa, pero cuando se está en funciones electorales, no hay situación que parezca mala. Sin embargo, la bolsa baja, el oro sube, y la caída de las ventas, por ejemplo, en el sector automovilístico, preocupan bastante, tanto en la parte de la producción como en la de las ventas, quizás porque ellos están a los suyo y no en funciones electorales. 

Que venga una tormenta es frecuente y normal en el mar de la economía, lo malo es que nos va a pillar sin nadie que se preocupe de poner las velas en posición adecuada, porque eso podría restar votos. Y, dentro de poco, los nietos murmurando, por lo bajo, que el abuelo se ha vuelto un roñoso. 

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