“Cada vez suben más las pensiones, pero los jóvenes licenciados siguen estancados en el mileurismo. La receta perfecta para un país sin futuro”
El análisis de la actualidad de este miércoles 27 de agosto, en el monólogo de Jorge Bustos
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Buenos días y bienvenido al amanecer de este miércoles 27 de agosto.
El festival de cine de San Sebastián ha decidido concederle el Premio Donostia a la actriz Jennifer Lawrence. Es un galardón muy prestigioso, que distingue toda una trayectoria. Y claro, algunos críticos rancios consideran que Jennifer Lawrence es demasiado joven para merecerlo, por mucho que su talento sea absolutamente indiscutible. Y quizá lo que molesta de la Lawrence es justo eso. Que no tenga ya mucho que demostrar a sus 35 años.
Y yo me pregunto: ¿dónde está escrito que haya que esperar a que alguien peine canas para reconocerle su valía? Oye, Miguel Ángel esculpió la Piedad a los 24 años. Arthur Rimbaud dejó de escribir a los 20, y para entonces ya había cambiado la historia de la poesía europea. Y con 35 años, los mismos que tiene hoy Jennifer Lawrence, murió Wolfgang Amadeus Mozart. Alguna que otra cosa había compuesto ya.
Quizá debajo de esos ceños fruncidos por el Premio Donostia a la trayectoria de una mujer de 35, más que purismo, lo que hay es amargura. O demasiado miedo al futuro. O esa trampa paralizante que es la nostalgia: ese pasarse el día rezongando que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Y que adónde vamos a llegar con los jóvenes de ahora, que es por cierto un lamento que ya amargaba a Aristóteles en el siglo IV antes de Cristo. La juventud no es un valor en sí misma. Pero es la premisa de todos los valores, porque representa el futuro. Y por tanto, la esperanza.
Vivimos en una sociedad que idolatra a la juventud por sus atributos más superficiales o efímeros, que son los físicos, pero luego no quiere contribuir a que esos jóvenes a los que envidia desarrollen todo su potencial. Empezando por su derecho a una formación de calidad, y a una vivienda propia, y a un trabajo digno.
país sin futuro
Pero como votan menos jóvenes que mayores, pues llevamos décadas en que no se hacen políticas públicas para la juventud. Cada vez suben más las pensiones, pero los jóvenes licenciados siguen estancados en el mileurismo. O sea, la receta perfecta para un país sin futuro.
España se enfrenta a un desafío serio para sostener el sistema de pensiones. Lo sabemos, lo sabe el Gobierno y la oposición, pero nadie quiere afrontarlo. Sabemos que no hay relevo demográfico que garantice el pago de las pensiones futuras al nivel que están ahora mismo.
Es una cuestión matemática, vinculada además al problema de los sueldos bajos. En España hay cada vez más casos en los que unos padres ya jubilados cobran bastante más que sus hijos en plena edad laboral.
pensión para jóvenes
Mira, hace menos de 24 horas que hemos conocido que el gasto en pensiones del mes de agosto en España ha subido un 6,2 por ciento, marcando un nuevo récord histórico: 13.620 millones de euros de gasto en pensiones.
No es algo que ocurra solamente en España; de hecho, me ha llamado la atención la solución que sopesa el gobierno alemán para el año que viene. La idea es que los jóvenes alemanes de entre 6 y 18 años reciban 10 euros al mes (120 al año) en una especie de plan de pensiones creado por el Estado.
Esta idea del gobierno alemán puede parecer un parche pero, parece más responsable invertir en el futuro de tus jóvenes con 120 euros al año que gastarte 400 euros de una tacada en el bono cultural, como está haciendo el Gobierno español para intentar que la chavalería no vote a la derecha.
La razón profunda que explica la ola de incendios
¿Y cuál es la razón profunda que explica la ola de incendios que se ha cebado con nuestras zonas rurales este verano? ¿Cuál es el motivo de fondo que hace que los propios bomberos reconozcan que jamás han visto incendios como estos?
Lo sabemos perfectamente. El diagnóstico está más que hecho. ¿Hay pirómanos sueltos, incendiarios desaprensivos? Por supuesto que los hay. Yo no sé si conviene anillarlos con pulsera telemática o no, pero haberlos haylos.
¿Y es verdad que las temperaturas ahora se mantienen demasiado tiempo en máximas que antes no alcanzaban… porque ha cambiado el clima? También es un hecho.
Pero ambas realidades se podrían afrontar mejor si los jóvenes percibiesen que tienen un futuro en el pueblo donde nacieron.
Si existiera relevo generacional para las tareas del campo que mantienen limpio el monte. Si el sector primario gozara de protección y de rentabilidad asegurada para fijar población en la España vacía.
Y si la profesión de ganadero, o de pastor, o de agricultor, concitase como mínimo el mismo respeto social que los retos virales de un influencer andorrano.
Ya sé que eso no se consigue en un día, ni en una legislatura seguramente. Pero podríamos empezar por exigir a nuestros gobernantes que diseñen incentivos y liberen al sector primario de trabas burocráticas.
Que mostraran alguna sensibilidad por las tradiciones, el estilo de vida y las demandas económicas de unos territorios donde solo se personan cada cuatro años en campaña electoral pata hacerse unas fotos ridículas subidos a tractores.
Ayer empezaba oficialmente el curso político con la reunión del Consejo de Ministros y la comparecencia de Margarita Robles en el Senado. En ambos foros asistimos a un espectáculo parecido de funambulismo. Ataque y defensa en la misma acción.
Ya sabes que Pedro es el inventor de la política cuántica: no es que cambie de opinión, es que puede sostener dos opiniones contradictorias al mismo tiempo.
Y sus ministros acaban aprendiendo de él, claro. Ayer oímos a Marlaska comprometerse a estudiar el plan de medidas ofrecido por el PP… y a la vez ridiculizar algunas de esas medidas, singularmente el registro de pirómanos que propone Feijóo.
Vale, pues llamémosle registro de “incendiarios”, en vez de registro de pirómanos”, y todos de acuerdo. Si el problema es terminológico, la solución es sencilla. Siempre que sea el acuerdo lo que se busca, claro. Marlaska dice que sí, pero luego ataca a Feijóo.
¿En qué quedamos, ministro? ¿Van a estudiar las propuestas del PP o van a usarlas contra el PP? ¿Quieren pactar entre partidos de Estado y de Gobierno o quieren desgastar a Mañueco, que es el primer barón en ir a elecciones?
El Consejo de Ministros aprobó una actualización de las ayudas que incluyen la dana y los incendios, y que irán amparadas en un nuevo decreto ley, que habrá que convalidar en el Congreso.
El PP está de acuerdo -lo dice su plan de 50 medidas- en agilizar las ayudas. ¿Veremos por fin una escena de consenso parlamentario o asistiremos a la enésima maniobra de última hora para introducir en la votación un asunto que no tenga nada que ver con las ayudas a las víctimas, por ejemplo la enésima cesión al separatismo, y expulsar así al PP del acuerdo?
En cuanto a doña Margarita, no compareció de uniforme, como habría deseado Pedro Sánchez. Pero sí hizo un homenaje a la política cuántica de su jefe diciendo una cosa y la contraria en la misma intervención.
Si necesitáis ayuda pedidla, pero tampoco os paséis
Recuerdas la mítica frase de Pedro tras la dana de Valencia, ¿no?: “Si necesitan ayuda que la pidan”. Bueno, pues ahora la doctrina oficial ha cambiado. Ahora añade un matiz: “Si necesitáis ayuda pedidla, pero tampoco os paséis”. Porque si os pasáis, seréis acusado de orquestar una “peticiones sorprendentes”.
Esto dijo ayer la ministra de Defensa. Que el PP no pide ayuda cuando se queman sus regiones: lo que hace es “orquestar peticiones increíbles”.
Y lo hacen al parecer todas las autonomías del PP… menos Andalucía y Aragón, que recibieron un sorprendente elogio de Robles a su gestión. Será que le cae mejor Juanma Moreno a doña Margarita que a don Óscar Puente. Eso sí.
Me quedo con una frase de la ministra de Defensa: “Desde los despachos deberíamos aprender a no decirles a los técnicos lo que tienen que hacer”. Mira qué casualidad, ministra: esa viene a ser la propuesta número 8 del plan de 50 medidas de Feijóo.
Despolitizar la coordinación de la gestión de emergencias para hacerla más ágil y eficaz. Llámame suspicaz, pero a ver si va a resultar que este nuevo curso empieza con la misma voluntad de acuerdo que había antes del verano: ninguna.