Ignacio Molina, investigador del Real Instituto Elcano: "Cuando hablan de compra de Groenlandia hay dos vías: comprar a quien tiene la soberanía o a la población para que se asocien a Estados Unidos"
El interés de EEUU por sus tierras raras y su valor geoestratégico topa con el rechazo de la población local y la tímida respuesta de Dinamarca
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El renovado interés de Donald Trump por Groenlandia ha vuelto a poner el foco sobre la isla más grande del mundo. En el programa 'Herrera en COPE', Jorge Bustos y Silvia Martínez han analizado los motivos detrás de esta ofensiva. A pesar de tener cuatro veces el tamaño de España, su población es de apenas 60.000 habitantes, ya que el 80% de su territorio está permanentemente cubierto de hielo.
Un tesoro bajo el hielo
Bajo su capa de hielo, Groenlandia alberga un enorme potencial en recursos naturales. Según ha detallado Silvia Martínez en COPE, no solo se trata de petróleo, gas natural, uranio, níquel y cobre, sino también de las codiciadas tierras raras, fundamentales para la industria tecnológica y militar. Algunos análisis estiman que la isla podría contener hasta el 25% de las tierras raras no descubiertas del planeta.
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Sin embargo, su explotación se ha visto frenada hasta ahora por los elevados costes de extracción, las duras condiciones climáticas y la falta de infraestructuras, que han impedido el desarrollo de una industria minera a gran escala en la región.
Posición geoestratégica y seguridad nacional
El interés de Trump también responde a motivos geoestratégicos. La isla se encuentra en la ruta de misiles más corta entre Rusia y Estados Unidos, y Washington ya cuenta con una base aérea allí. Quien controle la ruta del Ártico por Groenlandia dominará gran parte de las rutas comerciales futuras, un argumento que lleva a Trump a calificarlo como una cuestión de seguridad nacional.
El propio expresidente ha sido claro en sus intenciones: "Necesitamos a Groenlandia desde una situación estratégica de seguridad nacional. Ahora mismo, Groenlandia está cubierta de barcos rusos y chinos por todas partes". Mientras tanto, la diplomacia se mueve y Marco Rubio, secretario de Estado, se reunirá con diplomáticos daneses para abordar el futuro de la isla, que aunque es una región semiautónoma, su defensa depende de Dinamarca.
El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, y el presidente Donald Trump
Aunque desde Estados Unidos se afirma que la diplomacia es la primera opción, se deja la puerta abierta a distintos escenarios, incluida una posible acción militar. Esta retórica belicista, más propia de Trump, fue matizada por Marco Rubio, quien planteó de nuevo la opción de comprar la isla, algo que ya intentó sin éxito el presidente Harry Truman en 1948 por 100 millones de dólares en oro.
El rechazo frontal de los habitantes
La propuesta de compra, que Trump ya lanzó en 2019 asegurando que haría ricos a sus habitantes, ha generado un profundo malestar en la población local. Daniel Trejo, un español residente en la isla, ha explicado en COPE que, si bien antes miraban con buenos ojos a los americanos, la idea de que el territorio "está en venta" se ha percibido como "una broma pesada" e "irrespetuosa".
El explorador Ramón Larramendi, otro español que conoce bien el territorio, ha sido aún más tajante sobre la posibilidad de un acuerdo de venta con la población. Su opinión refleja el sentir generalizado de los groenlandeses, que asisten perplejos a los movimientos que se suceden a sus espaldas.
Frente a la ofensiva estadounidense, la reacción de Dinamarca ha sido calificada como "muy tímida". Aunque ha aumentado las inversiones en defensa y ha aprobado la construcción de un puerto con posible utilidad militar, su presencia se limita a unas pocas patrulleras danesas y al Comando Ártico, centrado principalmente en operaciones de rescate.
Fotografía recurso de Groenlandia
Para Ignacio Molina, investigador del Real Instituto Elcano, los intereses estratégicos de EEUU podrían conseguirse "sin necesidad de montar este lío". En su opinión, la verdadera motivación de Trump es "expandir el territorio de Estados Unidos" y ofrecer "un éxito inmediato y muy visible a su base electoral de Maga".
La mentalidad inmobiliaria de Trump le lleva a explorar dos vías para la anexión: comprar la soberanía directamente a Dinamarca o comprar las voluntades de los groenlandeses para que, en un referéndum de autodeterminación, rompan con Dinamarca y se asocien con Estados Unidos. Una estrategia que recuerda a la expansión histórica de EEUU, que en el pasado adquirió territorios como Luisiana, Florida, California o Alaska mediante acuerdos económicos.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.