Blanca, tras mudarse a Madrid: "Un piso que debería costar 800 te lo ponen a 1600 porque cuentan con que van a entrar dos salarios de personas que ganan bien"

El mercado del alquiler en la capital expulsa a quienes buscan independizarse en solitario ante una subida de precios que duplica las rentas de pisos pequeños

Paola Albaladejo

Publicado el - Actualizado

4 min lectura

Blanca lleva diez años viviendo en Madrid, pero ha sido en el último año, cuando decidió buscar un piso para ella sola, cuando se ha enfrentado a la cruda realidad del mercado del alquiler. 

Tras volver de una estancia de unos meses fuera, tenía claro que quería terminar su "etapa de casi estudiante, de compartir piso". Su conclusión, tras una intensa búsqueda, es que el panorama es absolutamente desolador. La única forma de acceder a una vivienda digna, afirma, es "heredarlo de otra persona", ya que "si llegas a Madrid sin contactos es muy muy muy difícil que accedas a un piso decente".

Según su experiencia, el problema de fondo es que los propietarios se han percatado de que en la capital hay un porcentaje de la población con salarios muy altos. "Los pisos que podrían ser para una persona, entre 800 y 1000 euros, han decidido que si puede vivir una persona, casi siempre pueden vivir dos", explica Blanca. Esto provoca una distorsión del mercado en la que, según su relato, "un piso que debería costar 800 euros, te lo ponen a 1600, porque cuentan con que van a entrar dos salarios de personas que ganan bien".

Un mercado tensionado al límite

El caso de Blanca no es aislado. Su testimonio refleja una tendencia generalizada en el mercado inmobiliario de Madrid, especialmente dentro de la M-30. Otra inquilina, María, que vive con su pareja en Malasaña, relata una experiencia similar. 

Actualmente pagan 1200 euros por un piso de casi 100 metros cuadrados, pero tras comunicarles el casero que deben dejar la vivienda en julio, se han encontrado con que la oferta disponible es inasumible: "Nos estamos encontrando pisos de 60 metros cuadrados por 1800 euros". La situación, describe, "te ahoga porque te planteas, si tengo que estar pagando 1800 euros de alquiler, pero luego el precio de la vivienda de compra tampoco para de subir, ¿cuándo voy a tener yo margen para ahorrar si todo me lo dejo en un alquiler?".

Los datos confirman esta percepción de asfixia económica. En los últimos veinte años, mientras el salario medio en Madrid ha aumentado apenas un 24 % (de 23.000 a 28.000 euros brutos), el precio del alquiler se ha disparado un 150 %, pasando de 9 a 23 euros el metro cuadrado. Esta brecha creciente entre sueldos y rentas hace que para muchos, como ha señalado el colaborador Curro Suárez en el programa 'Herrera en COPE', el problema de fondo también reside en que "los salarios llevan congelado tantísimo tiempo".

Alicante lidera el aumento del precio por habitación en España

La encrucijada de 2026

Al horizonte de precios ya tensionado se suma un nuevo factor de incertidumbre. En 2026, cerca de 600.000 contratos de alquiler firmados en 2021 alcanzarán su quinto año de vigencia. 

A partir de ese momento, los propietarios podrán renegociar las condiciones sin los topes extraordinarios fijados por el Gobierno, lo que podría suponer un punto de inflexión para miles de inquilinos. El propio Suárez, colaborador del programa, ha admitido encontrarse entre los afectados: "Ver que tantas personas estamos en esa situación, eso lo hace todavía más difícil".

Desde la otra cara de la moneda, un propietario consultado en el mismo espacio radiofónico justifica las subidas de precio en "la alta demanda y la poca cantidad de inmuebles", así como en las mejoras que se realizan en los edificios, como la instalación de un ascensor. Si bien reconoce que es una situación en la que salen "perjudicados al mismo tiempo", admite que hay caseros que "se benefician de la situación del sistema para lucrarse personalmente", llegando a duplicar el precio de mercado con la certeza de que "aun así va a poder alquilarlo".

Promesas políticas sin efecto

Mientras los inquilinos se enfrentan a un mercado cada vez más hostil, las soluciones políticas no parecen materializarse. A pesar de las recurrentes promesas electorales sobre la construcción de viviendas públicas, la realidad es que se han ejecutado "poquísimas", según ha recordado el periodista Alberto Herrera. Paradójicamente, el Gobierno de Sánchez ha renunciado recientemente a más de 3.000 millones de euros de créditos Next Generation destinados a vivienda social, alegando "falta de demanda", una justificación que choca frontalmente con los testimonios de quienes, como Blanca, luchan por encontrar un hogar asequible.

La sensación generalizada entre los afectados es de desamparo. Tanto inquilinos como algunos propietarios coinciden en que el foco del problema es la falta de oferta. Sin embargo, la percepción de los inquilinos es que las administraciones no actúan con eficacia. "Nos da la sensación de que pueden hacer cosas, pero no se ve reflejado en la situación", resume Curro Suárez, reflejando un sentir común: la pelota parece pasarse "de uno a otro" sin que nadie ofrezca una solución real al reto de acceder a una vivienda digna en España.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.