"Qué shock esta niña de 25 años que ya no quería vivir más. Pedía ayuda a gritos, esos ojos desmesurados lo denunciaban. Me queda la pena de no haber llegado a tiempo"

"Semana Santa es el tiempo del mayor dolor, también, qué cosas, el de la Resurrección". Cristina reflexiona en este sábado sobre la muerte de la joven Noelia tras recibir la eutanasia

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¡¡¡Muy buenos días España!!! Bienvenido a Fin de Semana… te saluda Cristina López Schlichting en nombre de todo el equipo que te acompaña de 10h a 14h sábados y domingos.

Es sábado 28 de marzo y ya están a toda tralla las bellísimas procesiones de la Semana Santa española, que a veces no nos damos cuenta de lo absolutamente excepcional que es en el mundo lo que pasa aquí en estos días, llenos de misterio y belleza.

¿Cómo anda el tiempo? Bueno, pues mojará a los del norte con las andas y respetará a los del sur. Los detalles para este finde y toda esta semana y tus vacaciones, si las tienes, nos los va a dar Jorge Olcina a las once. No te lo pierdas.

Y hay un par de cosas que te queremos recordar. Primero, que esta noche cambia el reloj. Se duerme una hora menos porque a las dos serán las tres. Otra vez a modificar los relojes de pared, los de los coches, los de las muñecas. En fin, habrá más luz por la tarde y el día dará más de sí, que siempre llena de alegría.

Lo otro es Operación Salida, ojito y, como los trenes están fallando, se trata del desplazamiento por carretera más nutrido de los últimos 25 años. Planifica bien las salidas, revisa el coche y ten paciencia que ya sabes, lo importante es llegar.

"Qué barbaridad lo que nos ha pasado a todos, partidarios y no partidarios de la eutanasia"

Este año la Semana Santa coincide con la octava de Noelia, y está bien. Es el tiempo del Cordero Inocente, sacrificado por todos.

Qué barbaridad lo que nos ha pasado esta semana. A todos. Partidarios de la eutanasia y no partidarios, cristianos y ateos, mayores y jóvenes. Qué shock esta niña de 25 años que ya no quería vivir más. El jueves fue una cuenta atrás angustiosa, con el reloj deslizándose inexorablemente hacia las seis de la tarde, cuando estaba prevista la eutanasia, con la esperanza de que, en un gesto inesperado, rechazase la inyección y aceptase las ayudas que se le ofrecían.

Semana Santa es el tiempo del mayor dolor, también, qué cosas, el de la Resurrección. Me queda, sin embargo la pena por el ciento por uno. Porque esa era la promesa, la eternidad, vale, pero también el ciento por uno aquí abajo, la vida multiplicada. Qué inteligente y guapa era Noelia, qué carácter, qué sensibilidad. ¿Cuántas cosas no hubiese podido lograr con la ayuda adecuada? Hablamos de 25 años. ¿Cuántas alegrías le quedaron por experimentar? ¿Cuántos descubrimientos? Es que apenas eran 25 años, yo era una niña con 25.

 Pensad un instante en vuestra existencia, sobre todo los mayores, en los hijos, la carrera laboral, los matrimonios y separaciones, las muertes y enfermedades pero también la recuperación, los libros, la música, el sol. Lo único que tenemos los hombres, pobrecillos de nosotros, es el tiempo. Nos sobra debilidad, miseria, torpeza, pero se nos ha dado el tiempo. El tiempo que sirve para ir andando y tropezando e ir comprendiendo.

El tiempo que se nos ha dado para recorrerlo y convertirnos en personas completas, seres humanos que comprenden. Al menos un poco. Un poco más. Si despreciamos el tiempo, no nos queda nada.

Con el tiempo se aprende que él éxito no importa, que lo que importa es amar y ser amado. Con tiempo mi hijo se va curando y los otros me dan nietos. Con tiempo yo envejezco y va creciendo en mí el agradecimiento. De jovencita no era agradecida. No como ahora. El agradecimiento es cosa de viejos.

En Noelia se dio la tormenta perfecta. Un Trastorno Límite de la Personalidad con ideaciones suicidas, que la empujaba a intentar matarse una y otra vez, una familia desestructurada, escasez económica, instituciones de tutela precarias, violaciones. Ya de adolescente se autolesionaba, como escucharemos aquí, después tomó pastillas, bebió un producto de la limpieza, finalmente se arrojó desde un quiso piso.

Noelia pedía ayuda a gritos, esos ojos desmesurados lo denunciaban"

Cristina López Schlichting

Directora de Fin de Semana

Yo qué sé. Hemos reaccionado tarde, entre otras cosas porque no sabíamos, me pregunto cuántas Noelias hay ahora en las residencias de menores, sin una familia que las acoja, sin un mentor que les pague los estudios superiores o les de una casa a los 18, cuando los echan a la calle en lo que hoy es plena inmadurez.

Noelia se salvó de una caída de un quinto piso. Es asombroso y excepcional y pedía ayuda a gritos, esos ojos desmesurados lo denunciaban. No quería el hospital, deseaba otra vida, a menudo repetía que “no había tenido éxito”. Salía en las redes sociales lo más hermosa posible, como todas las niñas.

Me queda la pena esa. De no haber llegado a tiempo, haberla conocido cuando ya sólo pensaba en la muerte y el camino, gracias a nuestros desvelos legales, estaba expedito y listo. Criaturita.

Puede que el tiempo no le hubiese servido de nada, puede. Sobre todo vista nuestra pobre oferta anterior: una habitación en una residencia sanitaria, fentanilo para los dolores, citalopram para la depresión. Supongo que su corazón, como el vuestro, como el mío, anhelaba bastante más, soñaba con el universo.

Y, sin embargo, ya veis, una no deja de lamentar el final del tiempo. Todo el que viene después de los 25 años. Es un misterio por qué los que tenemos esperanza en la Resurrección nos empeñamos tanto en vivir. Amamos tanto el tiempo. Todos luchamos contra el dolor, pero no todos amamos igual el tiempo.