"Gracias a Donald Trump, Pedro Sánchez quiere presentarse como un mirlo blanco y salvar mañana los muebles en las elecciones de Castilla y León"

Cristina, directora de Fin de Semana, reflexiona sobre los tres frentes informativos abiertos en este último sábado de invierno, jornada de reflexión en la comunidad castellana

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¡¡¡Muy buenos días España!!! Es sábado 14 de marzo, a una semana de la primavera. Bienvenido y bienvenida a tu programa, esto es Finde semana de la cadena Cope y te saluda Cristina López Schlichting en nombre de todo el equipo…

Bajan las temperaturas, ocho, diez grados y los cuerpos lo notan. Hacen 11 grados en Badajoz, 8 en Bilbao, 9 en Granada. Está pasando un frente frío que luego nos desgranará y explicará a las once Jorge Olcina. 

Tres eran tres las hijas de Elena, tres eran tres y ninguna era buena. Hoy nuestra apertura de programa tiene tres frentes informativos pero un solo titular: disimulo. Tres disimulos. Disimulo en Irán, disimulo en Cuba y disimulo de Pedro Sánchez en España. 

Con disimulo, y es noticia de esta noche, ha bombardeado Estados Unidos la isla iraní de Jarg, que alberga el mayor centro de distribución de petróleo del país Persa, el que canaliza el 90 por 100 de sus exportaciones de crudo, casi todas por cierto hacia China. Digo que ha sido con disimulo porque los EEUU se han guardado mucho de bombardear los oleoductos y se han limitado a destruir las instalaciones militares, sencillamente porque la afectación del complejo petrolífero pondría el barril de petróleo, que ya está en 100 dólares, a 150 y eso, ni Donald Trump se lo puede permitir.

Las aguas territoriales de Irán suelen ser fangosas y poco profundas, particularmente en el mar Caspio, ideal para los esturiones y el mejor caviar del mundo, pero malas para la navegación de los buques. En cambio, las que rodean la isla de Jarg, en el Golfo Pérsico y cerca del estrecho de Ormuz, tiene a su alrededor suficiente profundidad como para permitir fondear y cargas a los grandes tanques petrolíferos. 

En tiempos del Sha, cuando Estados Unidos controlaba Irán, la gran petrolera Amoco construyó unas instalaciones que después han mejorado los ayatolás. El bombardeo de anoche señala a un centro económico crucial, aunque no lo toque industrialmente, precisamente porque económica empieza a volverse esta guerra mundial donde los mercados internacionales se ven afectados y ya nos lastran a todos la cesta de la compra.

El segundo disimulo es el que ayer protagonizó el dictador cubano Miguel Díaz Canel cuando, visiblemente molesto y en un parlamento farragoso desde la sede del Comité Central del Partido Comunista Cubano, reconoció lo que era un secreto a voces: que Cuba negocia un acuerdo -al menos- económico, que ha tenido que bajar la testuz y ponerse a disposición de Estados Unidos, su gran enemigo. Es increíble ver a Cuba a los pies de EEUU porque eran el leitmotiv de su lucha revolucionaria y ya no puede más. 

Ni Venezuela ni México le mandan ya petróleo y en Cuba no hay transporte público, no se pueden alimentar los generadores de los hospitales y las ratas campan por las calles porque sin vehículos no se pueden recoger las basuras. 

Aunque Donald Trump bastante tiene con la guerra mundial que ha montado contra Irán, la presión sobre Cuba ha sido total y Marcos Rubio, cubano de origen y lugarteniente privilegiado del presidente, es el encargado de marcar los tiempos al régimen, que se desmorona a ojos vista. 

Como gesto de buena voluntad, Cuba ha liberado 51 presos gracias a la mediación de Vaticano. Díaz Canel tenía la desfachatez de presentarlo como un gesto soberano y hasta tradicional del régimen.

Y el otro disimulo lo protagoniza hoy el Partido Socialista y quiere rematarlo mañana. Unas 150 manifestaciones por el 'No a la guerra' lavan las conciencias de sus participantes y del partido por una legislatura caracterizada por la amnistía a los independentistas, el trato financiero anti igualitario e injusto a Cataluña y los escándalos de corrupción de los secretarios de organización del partido. 

Gracias a Donald Trump Pedro Sánchez quiere presentarse como un mirlo blanco y salvar mañana los muebles en las elecciones de Castilla y León tras los batacazos en Extremadura y Aragón. No va a ganar las elecciones, en Castilla y León gobernará el PP con apoyo de Vox, pero el PSOE quiere al menos mantener los escaños que tiene y poder decir que ha frenado su caída en picado. 

Quizá lo logre si los electores en lugar de vota en clave local lo hacen en internacional y sobre todo porque la ultraizquierda se va a hundir según las encuestas y ese voto pasará en cierta medida al PSOE.