Nacho Abad, sobre el móvil que llevó a la muerte a Francisca Cadenas: Un homicidio vecinal con varias hipótesis

El colaborador del 'Fin de Semana' subraya lo difícil que va a ser demostrar, nueve años después, qué llevó a Julián a matar a su vecina. Esa misma noche, este hombre negó a uno de los hijos de Francisca haberla visto

Raquel Pérez Polo

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El caso de la desaparición de Francisca Cadenas ha dado un giro definitivo nueve años después. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha detenido a dos hermanos, Julián y Manuel, tras hallar el cuerpo de la mujer enterrado en la vivienda de ambos en Hornachos (Badajoz). Uno de ellos, Julián, el menor, ha confesado el crimen ante los agentes, ofreciendo un relato escalofriante de los hechos.

Los hermanos pasan este sábado a disposición judicial en los juzgados de Villafranca de los Barros. Su casa en Hornachos ha aparecido con pintadas.

La confesión del crimen

En las dependencias del cuartel de Zafra, Julián ha terminado por admitir su participación. Según el periodista Nacho Abad, ante la pregunta de su abogado sobre si era el responsable del "fallecimiento" de Francisca Cadenas, Julián ha respondido "sí". En esa misma declaración, ha exculpado a su hermano Manuel, quien también ha negado cualquier tipo de implicación en los hechos.

El momento más revelador se ha producido cuando la Guardia Civil le ha mostrado los restos óseos localizados en la casa. Ha sido entonces cuando Julián ha afirmado, según el periodista de sucesos y criminólogo: "Sí, es Francisca Cadenas. Y la maté yo, le di un golpe en la cabeza". El cuerpo ha sido localizado en un patio interior de la vivienda, enterrado bajo una capa de cemento y arena, en una zona donde había una arqueta y sobre la que habían colocado una lavadora.

Nueve años de misterio

La desaparición se produjo hace nueve años, cuando Francisca Cadenas, tras decirle a su hijo José "no te hagas nada de cenar, que vengo enseguida", salió para acompañar a la niña a la que cuidaba hasta el coche de sus padres que habían acudido a buscarla. El coche estaba a apenas 150 metros de distancia. La niña y sus padres la vieron entrar en el callejón de vuelta a casa y ahí se le perdió la pista. Quince minutos después, su hijo José dio la voz de alarma, iniciando una búsqueda que se ha prolongado durante casi una década.

Durante las primeras horas, la familia y los vecinos la buscaron sin éxito. Incluso uno de los hijos de Francisca llamó a la puerta de los ahora detenidos, donde Julián aseguró no haberla visto, excusándose con un "estoy cuidando a mi tío". El caso se enquistó, llegó a archivarse por plazos y no ha sido hasta 2024 cuando la UCO se ha hecho cargo de la investigación, la misma unidad de élite que resolvió los casos de Diana Quer y Manuela Chavero.

¿Móvil sexual?

Los investigadores han utilizado técnicas avanzadas, como escuchas ambientales en el coche y la casa de los sospechosos, así como drones que sobrevolaron el patio. La principal hipótesis que se baraja sobre el móvil del crimen es la agresión sexual, aunque no se descartan otras vías. El neuropsiquiatra forense José Miguel Gaona apunta que podría tratarse de un "homicidio vecinal de oportunidad", similar a otros casos donde el agresor actúa por impulso.

Demostrar este móvil es el gran reto, ya que tras nueve años es muy difícil hallar pruebas biológicas en los restos óseos. Sin embargo, según explica Nacho Abad, será clave el análisis del teléfono del detenido, posibles antecedentes por delitos sexuales y el estudio de las ropas que se hayan podido encontrar junto al cuerpo. Los dos hermanos tienen previsto pasar a disposición judicial a las 12:30, donde previsiblemente se decretará su ingreso en prisión provisional bajo la imputación de homicidio.

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