La muerte de un perro tras el ataque de oso en León preocupa a los vecinos y los expertos responden: "No es nada normal, esto es excepcional. Los osos son bastante asustadizos"
El suceso reabre el debate sobre la coexistencia con una especie que ya supera los 400 ejemplares en la península Ibérica
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La esperanzadora recuperación del oso pardo en la península Ibérica ha traído consigo nuevos desafíos para la convivencia. Un reciente suceso en la provincia de León ha encendido las alarmas: un vecino de Pan Dorado, en el Valle de Omaña, ha perdido a su perro de caza tras el ataque de un oso. El propietario, Jorge Pérez, ya había avistado al animal merodeando por la zona, un temor que compartían apicultores locales que habían denunciado su cercanía a las colmenas.
El incidente ha generado una notable inquietud entre los vecinos, hasta el punto de que la esposa de Pérez ya no se atreve a pasear con su bebé. Para analizar esta compleja situación, el programa 'Fin de Semana' de la COPE, con Cristina López Schlichting, ha conversado con Marina Gaona, coordinadora de proyectos de la Fundación Oso Pardo. Gaona ha calificado el ataque de "excepcional", subrayando que "no es para nada normal" y que los osos "son bastante asustadizos".
Más de 400 osos y un nuevo escenario de convivencia
El núcleo del asunto reside en el éxito de la conservación de la especie. Según Gaona, el último censo oficial de 2020 contabilizó 370 osos, pero hoy "se espera que, por lo menos, haya más de 400 ejemplares". Este crecimiento, sumado a la despoblación rural que reduce la actividad humana en los pueblos, provoca que las interacciones entre osos y personas aumenten.
Sin embargo, un mayor número de encuentros no implica necesariamente un aumento de la conflictividad. Marina Gaona insiste en que estas interacciones "no tienen por qué ser interacciones agresivas". De hecho, uno de los objetivos principales del proyecto LIFE que desarrolla la Fundación Oso Pardo es precisamente "trabajar en esa coexistencia" para hacer viable la recuperación del oso en un entorno cada vez más humanizado.
Dieta omnívora y adaptación al cambio climático
Frente a la creencia popular, los osos no son vegetarianos, sino omnívoros y "bastante oportunistas". Gaona explica que más del 85% de su dieta se compone de hierbas, insectos y frutos, pero también consumen carroña y, en ocasiones, pueden cazar pequeños animales indefensos. Su atracción por la miel y las larvas de las colmenas es un conocido foco de conflicto, para el cual la fundación facilita pastores eléctricos que disuaden a los osos de forma efectiva.
Tampoco se puede vincular el ataque de León con el fin del letargo invernal. La experta aclara que los osos son "hibernantes facultativos", es decir, "duermen si les conviene". El cambio climático, con inviernos más cálidos y menos nieve en el norte de España, está provocando que los osos reduzcan su período de hibernación o incluso permanezcan activos si disponen de alimento.
La población de oso pardo en la cordillera Cantábrica es autóctona y actualmente se considera una única población, genéticamente conectada, que se expande hacia Portugal y el norte de Burgos. Por su parte, los ejemplares de los Pirineos fueron reintroducidos desde Eslovenia, aunque pertenecen a la misma especie. Sin embargo, esta expansión se enfrenta a graves amenazas como los incendios forestales, que destruyen su hábitat y los empujan hacia los pueblos en busca de comida.
Recomendaciones y futuro de la especie
Ante la presencia de un oso en un pueblo, Gaona recomienda "alertar a las autoridades" y llamar a emergencias para que los agentes medioambientales gestionen la situación. Si el encuentro ocurre en la montaña, la clave es "reaccionar con mucha calma", hablar alto para que el animal note la presencia y retirarse lentamente sin correr. Es importante saber que si un oso se pone de pie, generalmente es para otear el horizonte, no como señal de ataque.
Oso pardo del parque de animales Aran Park
La cría de la especie también tiene sus propias regulaciones naturales. Una osa puede tener un máximo de tres oseznos, pero el infanticidio —los machos matan a las crías para forzar el celo de las hembras— actúa como un mecanismo de control poblacional. A pesar de los temores, Gaona recuerda que en España "no ha habido ninguna muerte por causa de osos" y los pocos accidentes registrados han sido por "encontronazos súbitos", lo que refuerza la necesidad de aprender a convivir con el gigante de los bosques ibéricos.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.