Debate sobre fidelidad y perdón

Un medallista olímpico confiesa su infidelidad y abre el debate: ¿se puede perdonar?

El caso de un biatleta noruego destapa en el programa 'Fin de Semana' las claves sobre la lealtad, el engaño y la posibilidad de reconstruir una relación

Beatriz Pérez Otín

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La reciente confesión del medallista olímpico y biatleta noruego Austur La Holm Legrait, quien admitió públicamente haberle sido infiel a su novia a los tres meses de iniciar la relación, ha encendido un acalorado debate. El caso, expuesto en el programa Fin de Semana de la COPE, sirvió a Cristina López Schlichting para analizar en profundidad la naturaleza del perdón en la pareja junto a sus colaboradores: el psicólogo Pedro Martínez, la doctora Carmen Candela y su madre, Ingerborg Schlichting.

Perdonar o no: el dilema inicial

Para Ingerborg Schlichting, que aporta la visión de la experiencia, la cuestión es clara: "la fidelidad en la relación para mí es primordial porque afecta directamente a la credibilidad de las personas y a la confianza". Desde una perspectiva generacional, la doctora Carmen Candela apunta que la edad es un factor determinante, ya que al preguntar a jóvenes de veinte años si perdonarían una infidelidad, la respuesta casi unánime es "ni de coña".

Sin embargo, el psicólogo Pedro Martínez ofrece un contrapunto basado en su experiencia clínica. Sostiene que, en contra de la creencia popular, el porcentaje de personas que finalmente perdonan "se inclina mucho hacia esa ese perdón, esa reconstrucción de la propia pareja". Afirma que, manteniendo la cabeza fría, la relación puede incluso salir "fortalecida de situaciones de esta magnitud".

El porcentaje de personas que llegan a perdonar se inclina mucho hacia la reconstrucción de la pareja"

Pedro Martínez, psicólogo

Las circunstancias y los motivos importan

Todos los tertulianos coinciden en que el contexto es crucial. "No es lo mismo empezar y a los 6 meses que te sean infiel, que llevar 20 años y que se produzca esta situación", señala Martínez. Ingerborg Schlichting distingue entre "un desliz que puede tener una persona en un momento, una debilidad", y "un engaño con una querida durante meses y durante años", una diferenciación que considera fundamental.

En esta línea, Cristina López Schlichting argumenta que perdonar a alguien que es "infiel casi por naturaleza" y tiene varias relaciones a la vez no depende de la capacidad de perdón, sino de la propia consistencia de la persona engañada. Una idea que secunda Carmen Candela, calificando de "masoca" perdonar en esas circunstancias, ya que no se trataría de una infidelidad puntual.

Pedro Martínez también destaca que perdonar no significa olvidar, sino "acostumbrarse a convivir con ese recuerdo, sin excesivo dolor". La clave, según el psicólogo, es analizar el motivo de la infidelidad. Si "la base es de amor y se puede construir a partir de eso", la reconstrucción es posible. El mayor obstáculo, según los expertos, es la mentira.

No hay infidelidad, pero el corazón o la cabeza de la otra persona está en otro sitio"

Carmen Candela, doctora 

La doctora Candela introduce el concepto de deslealtad emocional, que considera "dolorosísimo". Describe situaciones donde, sin haber contacto físico, "el corazón de la otra persona o la cabeza de la otra persona, sabes tú que está en otro sitio". Para Pedro Martínez, la mentira es el principal inconveniente para la recuperación, y subraya que la confianza solo se reconstruye "cuando no mientes a la persona, a partir de ese momento".

Hombres y mujeres: ¿una brecha real?

El debate también abordó las diferencias de género. Consultado al respecto, Pedro Martínez indica que, en su consulta, la infidelidad femenina se caracteriza más por "ese pensamiento en otro sitio" que por la acción, mientras que "el hombre, sin embargo, sí que tiene esa acción". Ingerborg Schlichting recuerda la fuerte presión social que existía sobre la mujer en décadas pasadas, donde no se juzgaba igual la infidelidad masculina que la femenina: "El hombre era muy macho, la mujer, era una puta".

Aunque Cristina López Schlichting defiende que las jóvenes de hoy tienen "otra conciencia del cuerpo" y una mayor libertad, la doctora Candela insiste en que "la sexualidad femenina y masculina no funciona igual". Apunta a factores biológicos, como la maternidad, que actúan como "un freno que el hombre no tiene". Martínez coincide, explicando que la mujer entra en un modo de cuidado del hijo que el hombre no comparte, manteniendo este una "sexualidad muy activa".

Este cambio de paradigma social parece haber alterado las percepciones en las generaciones más jóvenes. Pedro Martínez concluye con un dato revelador de su consulta: chicos jóvenes que afirman que "no se pueden fiar ya de las mujeres" y, por otro lado, chicas que "se sienten muy culpables, precisamente, por ese hecho, porque, efectivamente, su cabeza, muchas veces, ya está en otras parejas".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.