Europa decreta el fin de los sobres monodosis en la hostelería y desata la incertidumbre en el sector
A partir de agosto, los restaurantes y hoteles deberán decir adiós a los envases de un solo uso para salsas, aceite o azúcar, una medida que busca la sostenibilidad
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Un cambio significativo se avecina en la vida cotidiana de los españoles. A partir de agosto de este año, cuando un cliente acuda a un bar, restaurante u hotel, ya no encontrará los habituales sobres monodosis de aceite, azúcar, sal o salsas. Esta medida, analizada en el programa 'Fin de Semana' de COPE por el equipo de Cristina López Schlichting, forma parte de un nuevo reglamento de la Unión Europea sobre envases y residuos que tiene como objetivo principal reducir los desechos y promover la sostenibilidad.
La nueva normativa implica volver a los dispensadores colectivos, como las clásicas vinagreras o azucareros. Sin embargo, el reglamento contempla excepciones importantes: los sobres monodosis sí se podrán seguir utilizando para la comida a domicilio y en entornos sanitarios. Como informa Beatriz Pérez Otín, aunque el objetivo de reducir residuos es claro, la medida ha generado inquietud en el sector hostelero, que aún se recupera de los cambios impuestos durante la pandemia.
Inquietud y dudas en la hostelería
Muchos hosteleros, como Begoña, propietaria de un bar, han conocido la noticia a través de los medios y afrontan el cambio con incertidumbre. Critica que, tras la pandemia, se les obligó a adoptar las monodosis por higiene. "Se nos obligó a retirar todas las botellitas, envases, tal, daba igual que fueran de plástico que de cristal, y sustituirlas por monodosis", recuerda. Este cambio supuso un gasto añadido, ya que el formato individual es más caro y los clientes suelen necesitar más de una unidad.
El consumo de estos envases es elevado. Begoña calcula que su establecimiento gasta unas 300 monodosis de aceite cada diez días. Ahora, el sector se enfrenta a un nuevo desembolso para volver al modelo anterior. Pero la preocupación no es solo económica, sino también de higiene y seguridad alimentaria. La idea de volver a recipientes compartidos genera dudas sobre cómo garantizar su limpieza para cada cliente.
Esta misma inquietud la comparte Junie, encargada de un restaurante perteneciente a una gran cadena, quien señala que la implantación será "un poco complicada" por la logística de limpieza que implica. "Ahora tendríamos que lavar los tapones, lo que se hacía anteriormente", explica, recordando las prácticas previas a la pandemia.
La excepción del 'delivery' y la opinión de la calle
La normativa no convence por completo, especialmente en lo que respecta a la excepción para el reparto a domicilio. Juan, que trabaja como ‘rider’, considera que también debería regularse el plástico en este sector. "Deberían también implementar una norma para que no envíen tanto plástico, porque a veces las personas los reciben y los desechan al instante, entonces, no los utilizan tampoco", afirma.
Las opiniones de los ciudadanos son diversas. Mientras algunos ven con buenos ojos la medida para reducir plásticos, siempre que "se mantengan las medidas de sanidad", otros expresan su preferencia por los botes tradicionales por comodidad. "A mí me molesta mucho que cuando voy a un restaurante me den el sobrecito primero, porque es imposible abrirlo", comentaba un ciudadano. Otros, en cambio, ven los envases individuales como una opción más higiénica.
Garantizar la higiene y evitar el 'greenwashing'
Enrique García, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), subraya que la responsabilidad recae en los hosteleros. "Son los operadores quienes deben siempre garantizar un nivel adecuado de higiene", aclara. Para ello, es necesario "reforzar la limpieza, la reposición segura y el control de alérgenos". García recuerda que las alternativas a las monodosis ya existen en el mercado.
Finalmente, surge otra preocupación: el posible impacto en el bolsillo del consumidor. La adaptación puede requerir inversiones en equipamiento y formación, pero el portavoz de la OCU es tajante: "Esto no justifica en ningún momento que haya un recargo, una justificación para subir los precios al consumidor". El debate sobre cómo avanzar hacia la sostenibilidad sin generar efectos negativos sigue abierto.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.