Amadeo Martín Rey y Cabieses, historiador: "Es complicado que vuelva la monarquía a Irán"
En medio de la crisis en el país persa, el hijo de Mohammed Reza Pahlavi se postula desde su exilio en EEUU, pero su regreso parece una quimera según los expertos
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En el programa Fin de Semana de COPE, la tensión creciente en Irán ha puesto sobre la mesa una figura inesperada: el heredero al trono de Persia. El historiador y experto en casas reales, Amadeo Martín Rey y Cabieses, ha analizado para Cristina López Schlichting la situación del hijo del último Shah, quien se ha postulado como alternativa en medio de la crisis del régimen de los ayatolás.
Reza Pahlavi, heredero al trono persa
El aspirante es el hijo primogénito varón del sah, reside en Estados Unidos y, según el experto, tiene algunos apoyos en el exterior entre los exiliados, pero es "poco conocido" dentro del país. "Lo conocido es lo malo que le han contado", señala Martín Rey y Cabieses, refiriéndose a la propaganda del régimen.
Los orígenes de la dinastía Pahlavi
La historia de la dinastía Pahlavi es reciente. El abuelo del actual pretendiente, un oficial militar, tomó el poder en 1925 tras la caída de la dinastía anterior. Su reinado terminó abruptamente en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial. Su decisión de prohibir el paso de las fuerzas aliadas por Irán para ayudar a Rusia y su alineamiento con el Eje (Alemania, Italia y Japón) provocó su caída, auspiciada por Inglaterra y Estados Unidos.
Mohammed Reza Pahlavi y Farah Diba en1959
Su hijo, Mohammed Reza Pahlavi, el último sah, ascendió entonces al trono. Su gobierno se caracterizó por una "actuación para el país, desde el punto de vista de la apertura a occidente, muy interesante", explica el historiador. Sin embargo, su relación con Estados Unidos fue compleja, con "tiras y aflojas" especialmente durante la administración Carter.
Coronación, enfermedad y caída
Dos factores determinaron su caída: una fastuosa coronación y una enfermedad terminal. En 1977, el Shah se autocoronó en una ceremonia en Persépolis con un "despliegue exagerado de riqueza", un evento que el experto no duda en calificar de ostentación desmedida mientras gran parte de la población vivía en condiciones humildes.
El otro elemento clave fue el cáncer linfático que le fue diagnosticado en 1968 y que mantuvo en secreto incluso a su propia familia. La enfermedad se agravó en 1974 y debilitó enormemente su posición en los años finales de su reinado, llevándolo finalmente a un exilio que lo condujo primero a Marruecos y luego a México, mientras el mundo le cerraba las puertas.
El papel clave de Farah Diba
Carmen, Cristina y Amadeo
En este convulso periodo, emerge la figura de la emperatriz Farah Diba, la tercera esposa del sah. Descrita como "muy moderna" y "muy amada", fue una estudiante de arquitectura en París que jugó un papel fundamental. "Ella tomó realmente el poder, ella tomó decisiones de gobierno durante los últimos años", afirma Martín Rey y Cabieses. Tras la muerte del sah en Egipto, fue ella quien "llevó con mano firme la dinastía" en el exilio.
Con ella, el sah tuvo cuatro hijos, asegurando el heredero varón que no pudo tener con su primera esposa ni con la segunda, Soraya, a quien repudió por este motivo. La familia, sin embargo, también vivió la tragedia con el suicidio de una de sus hijas. El exilio fue dramático, con la familia "dando vueltas con su familia por el mundo, en ningún sitio le daban acogida", hasta que finalmente Egipto los recibió.
A pesar de la agitación actual y las protestas, el regreso de la monarquía parece inviable. Martín Rey y Cabieses concluye que no se percibe "en absoluto un amor a la dinastía" en el Irán de hoy, recordando el fanatismo religioso que rodeó la figura de Jomeini. La relación ambivalente de Estados Unidos, que actuó "en contra y a favor de Irán", también contribuyó a desestabilizar la dinastía.
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